El descubrimiento de una pintura rupestre en una cueva desplazó a Europa como cuna del arte humano y aportó nuevas evidencias sobre el desarrollo temprano del pensamiento simbólico.
La silueta de una mano pintada en negativo fue datada mediante el método de uranio-torio y se convirtió en la obra rupestre más antigua conocida hasta el momento.
Maxime Aubert
Durante décadas, el origen del arte rupestre estuvo asociado casi exclusivamente a Europa. Las célebres cuevas de Francia y España parecían marcar el punto de partida de la creatividad simbólica humana hace unos 40.000 años. Sin embargo, un nuevo descubrimiento en el sudeste asiático vuelve a correr ese límite y obliga a repensar dónde y cuándo comenzó el arte en la historia de la humanidad.
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En una cueva de piedra caliza de la isla indonesia de Muna, un equipo internacional de investigadores identificó una silueta de mano pintada en negativo cuya antigüedad mínima fue establecida en 67.800 años. Se trata, hasta ahora, de la pintura rupestre más antigua conocida, según el estudio publicado en la revista científica Nature.
La pintura es apenas perceptible a simple vista: fragmentada, erosionada y rodeada de imágenes mucho más recientes, pasó inadvertida durante años. Sin embargo, su valor es extraordinario, ya que rompe el récord de antigüedad del arte conocido y desplaza el eje geográfico del surgimiento de la expresión simbólica humana.
El equipo liderado por el arqueólogo y geoquímico Maxime Aubert lleva más de una década explorando cuevas en las islas de Célebes y Borneo, donde ya había documentado escenas figurativas complejas -cazadores, animales, narraciones visuales- anteriores a las europeas. La mano de Muna es, en ese sentido, la confirmación más sólida de una hipótesis que venía creciendo: el arte no apareció de manera súbita en Europa, sino que tiene raíces mucho más profundas y distribuidas.
Más que una huella
El análisis detallado de la silueta reveló un elemento llamativo: las puntas de los dedos parecen haber sido modificadas intencionalmente, adoptando una forma puntiaguda similar a garras. Para los investigadores, este detalle sugiere un nivel de abstracción simbólica que va más allá de una simple marca corporal.
No se trataría, entonces, de una huella casual, sino de una decisión expresiva, una intervención consciente sobre el propio cuerpo representado.
indonesia pintura
Maxime Aubert
El hallazgo también permitió reconstruir la historia de la cueva como espacio artístico. Las paredes de Muna fueron intervenidas de manera reiterada durante al menos 35.000 años, desde ese primer estarcido hasta pinturas realizadas hace unos 20.000 años. Esto convierte al sitio en uno de los espacios creativos más longevos conocidos.
La nueva datación supera en unos 1.100 años a la que hasta ahora era considerada la obra rupestre más antigua: otra mano en negativo hallada en la cueva de Maltravieso, en Extremadura.
Los investigadores reconocen que no es posible identificar con certeza a la especie humana que realizó la pintura de Muna. La hipótesis más aceptada apunta a Homo sapiens, pero el contexto regional introduce complejidades. En ese período, hace casi 68.000 años, el sudeste asiático estaba habitado por distintas poblaciones humanas arcaicas, como Homo floresiensis y Homo luzonensis. En Europa, en cambio, pinturas de antigüedad similar se atribuyen a los neandertales.
El dato más desconcertante es que grupos humanos separados por miles de kilómetros, sin contacto entre sí, utilizaban técnicas y símbolos muy parecidos casi al mismo tiempo.
Las pinturas de Indonesia y España fueron fechadas mediante el mismo método: la datación por series de uranio, que permite establecer la edad mínima de las formaciones calcáreas que cubren las imágenes. Esto implica una advertencia clave: las pinturas podrían ser aún más antiguas.
Especialistas en evolución humana señalan que, cuando solo se dispone de edades mínimas, no es posible construir una cronología absoluta. Lo único seguro es que el arte rupestre apareció mucho antes de lo que se creía y en regiones muy diversas del planeta.
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