5 de diciembre 2007 - 00:00

Unión PSOE-PP contra la ETA

José LuisRodríguezZapatero noconcurrió a lamanifestaciónrealizada ayerMadrid paraprotestar contrael terrorismovasco. Eso noimpidió queparte de lospresentes locuestionara pornegociacionesquemantuvo conETA.
José Luis Rodríguez Zapatero no concurrió a la manifestación realizada ayer Madrid para protestar contra el terrorismo vasco. Eso no impidió que parte de los presentes lo cuestionara por negociaciones que mantuvo con ETA.
Madrid (EFE, AFP, DPA) -Miles de personas condenaron ayer el último atentado de la banda terrorista ETA en una breve concentración en el centro de Madrid que fue secundada, por primera vez en mucho tiempo, por todos los partidos políticos con representación parlamentaria, sindicatos, patronal y otros colectivos sociales.

«Por la libertad, para la derrota de ETA» fue el lema de este acto en el que las distintas fuerzas políticas dejaron a un lado sus diferencias durante los apenas cinco minutos que duró la concentración, celebrada en pleno centro de la capital de España, ante la emblemática Puerta de Alcalá.

  • Intento

  • La brevedad del acto respondió al intento de los distintos partidos de evitar momentos de tensión como los que se vivieron el lunes en algunas de las protestas convocadas para condenar el atentado de ETA del pasado domingo en el suroeste de Francia, en el que falleció el agente de la Guardia Civil Raúl Centeno y resultó herido muy grave su compañero, Fernando Trapero, a quien le diagnosticaron «muerte clínica».

    La de ayer fue una concentración sin incidentes, en la que las alrededor de 5.000 personas asistentes respetaron escrupulosamente los dos minutosde silencio convocados tras la lectura del manifiesto consensuado por los partidos y organizaciones sociales convocantes.

  • Interpretación

    No obstante, una vez concluidos esos dos minutos, algunos de los asistentes lanzaron gritos contra el presidente del Gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, cuya ausencia de este acto fue interpretada por muchos como un intento de evitar la crispación.

    Con el objetivo de evitar susceptibilidades, una sindicalista anónima fue la encargada de subir al escenario colocado ante la Puerta de Alcalá para leer el manifiesto del acto, rodeada de representantes de los agentes sociales, ciudadanos anónimos y miembros de la Guardia Civil y de la Policía.

    Los dirigentes políticos, sin embargo, permanecieron a pie de calle, mezclados entre la multitud.

    Entre ellos, se encontraba la plana mayor de la principal fuerza de la oposición, el conservador Partido Popular (PP), encabezada por su presidente, Mariano Rajoy.

    Por parte del Ejecutivo, los máximos representantes fueron el «número dos» del Partido Socialista (PSOE), José Blanco, y el ministro de Trabajo, Jesús Caldera.
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