El proyecto tiene como finalidad garantizar alimentación, vivienda, salud y educación a los uruguayos más afectados por la crisis económica que sacudió al país desde 2001, como efecto de la debacle argentina. El objetivo, según se indicó, es «garantizar los derechos básicos de la población y frenar el crecimiento de la indigencia», señaló Arismendi.
La funcionaria agregó que el foco del programa estará puesto en niños, adolescentes, y mujeres. A cambio de trabajos comunitarios, compromisos de que sus hijos estudien y reciban atención sanitaria, las familias pobres e indigentes recibirán una ayuda económica todavía no definida, y alimentos.
«No habrá asistencialismo» y el PANES, que regirá hasta 2007, será «una construcción colectiva», prometió la ministra.
«¿De dónde va a salir el dinero? No es mi asunto. Lo mío es ejecutar el PANES. Pregúntenle al ministro de Economía (el moderado Danilo Astori), él dice que el dinero está, así que ése será su problema», remarcó.
Arismendi remarcó que, como dijo el nuevo mandatario, «el plan de emergencia no se negocia».
«Los mayores damnificados por esta situación son los niños, los adolescentes y los jóvenes. El nuevo gobierno hará todo dentro de la ley, pero justamente la ley, la Constitución, dice que todos los uruguayos tienen igual derecho a la vida, al trabajo, a la educación, a una vejez digna, y esto no se está cumpliendo», dijo en su presentación.
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