23 de septiembre 2010 - 23:24

Venezuela: inseguridad, inflación y medios, los principales debates de cara a las legislativas

Un graffitti en Caracas en alusión a las próximas elecciones.
Un graffitti en Caracas en alusión a las próximas elecciones.
Venezuela votará el domingo para conformar una nueva Asamblea Nacional, una elección que medirá la popularidad del presidente socialista Hugo Chávez y en la que la oposición buscará recuperar su voz dentro del poder legislativo.

En un año plagado de incidentes para Chávez, sus críticos han logrado hacer bandera política con los problemas que debilitaron su popularidad, como la mala situación económica, la crisis eléctrica y el auge de la criminalidad.

No obstante, el carismático militar retirado sigue siendo una sólida plataforma para impulsar a los candidatos de su Partido Socialista Unido (PSUV), que defienden con ardor los logros sociales de la "revolución bolivariana".

Chávez asegura que esta elección marcará el rumbo y destino de su proyecto socialista, así como su continuidad al frente del país sudamericano en los comicios presidenciales del 2012.

El mandatario ha tratado de traspasar su mermada popularidad a los candidatos del PSUV y neutralizar así la negativa visión que tienen los venezolanos sobre la gestión gubernamental en materia de inseguridad, empleo, vivienda y costo de vida.

El auge del crimen ha sido utilizado por la oposición como su tema central de campaña, la materia en la que peor es evaluado el Gobierno de Chávez debido a los miles de asesinatos que se producen cada año en Venezuela, uno de los países más inseguros del mundo.

El mandatario niega que bajo su mandato se haya disparado la delincuencia, aunque sigue sin ofrecer cifras concretas, y ha insistido en que la nueva Policía Nacional logrará restaurar la confianza de los ciudadanos en los desprestigiados cuerpos de seguridad del Estado.

La oposición ha cargado contra la gestión económica del Gobierno en medio de una severa recesión con la inflación más alta del continente que está sacudiendo los bolsillos de los venezolanos.

Chávez, que ha nacionalizado todo tipo de industrias y controlado la actividad empresarial privada, asegura que su nueva economía socialista es más justa que el sistema capitalista que proponen sus adversarios.

Una oleada de apagones, racionamientos de agua, miles de toneladas de alimentos descompuestos importados por el Gobierno y una racha de accidentes en la industria petrolera han puesto en duda la capacidad del Estado para gestionar las áreas estratégicas de la economía, como defiende Chávez.

Pero el mandatario achaca las fallas al sabotaje de sus adversarios, al imperio estadounidense y a los traidores dentro de la propia revolución socialista.

El Gobierno defiende su gestión argumentando que la renta del petróleo, principal producto de exportación, ha sido repartida entre los grupos menos desfavorecidos a través de las "misiones sociales" de salud, educación y asistencia social.

Además, en las últimas semanas Chávez lanzó varios programas sociales enfocados en el consumidor, ofreciendo electrodomésticos chinos a mitad de precio, automóviles económicos, productos bancarios para los pobres y hasta paquetes turísticos populares.

La muerte de un agricultor que realizó varias huelgas de hambre exigiendo al Gobierno resolver un problema de delimitación de tierras encendió las reacciones de políticos y familiares, multiplicando las denuncias de violación a los derechos humanos por parte de Chávez.

Los críticos del presidente suelen decir que guía al país petrolero rumbo a un sistema comunista de corte cubano, amenazando o directamente violando los derechos de los ciudadanos en materia de libertad de expresión, economía, propiedad privada y participación política.

El Gobierno dice que es todo lo contrario y afirma que bajo la gestión de Chávez se ampliaron los derechos políticos de los venezolanos, su nivel de vida y la pluralidad informativa y económica.

Uno de los centros del debate político en Venezuela gira en torno a los medios. Mientras Chávez asegura que ha logrado romper la hegemonía comunicacional de la oligarquía, sus detractores denuncian que en realidad está acabando con la libertad de expresión "cerrando" medios y hostigando a las voces críticas.

Chávez, que acusa a los medios privados de respaldar en 2002 el breve golpe de Estado en su contra, se negó a renovar la concesión del canal opositor RCTV en 2007, factor que contribuyó a la única derrota electoral que ha asumido en sus 11 años en el poder. El canal de línea crítica Globovisión ha sido amenazado en varias ocasiones y más recientemente algunos diarios privados de tendencia opositora recibieron prohibiciones de publicar imágenes violentas durante la campaña.

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