Caracas (ANSA, Reuters, EFE, AFP) - Cientos de miles de venezolanos clamaron ayer por la renuncia de su presidente, Hugo Chávez, o el anticipo de elecciones en la «Gran Marcha de la Victoria» en Caracas, enmarcada en el paro general opositor que cumplirá un mes.
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Nutridas columnas humanas portando banderas del país y carteles con consignas contra el gobierno caminaron desde nueve puntos de Caracas y convergieron en la avenida Victoria, al sur capitalino.
Allí, líderes opositores hablaron a la multitud y le pidieron seguir respaldando el paro cívico de cuatro semanas, que presiona a Chávez para que renuncie y se convoquen elecciones anticipadas para controlar la grave crisis local. «Estamos en la calle masivamente, pacíficamente protestando contra este régimen traidor», dijo el líder huelguista Carlos Ortega. El sindicalista, presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), desafió al gobierno: «Tendrá que matarnos para que este paro se detenga... a este paro no lo detiene absolutamente nada».
Entretanto, Chávez dedicó la mayor parte de su programa radial semanal «Aló presidente» a sumar esfuerzos para la cruzada de su gobierno contra los «antipatriotas» que auspician el paro opositor, que impacta especialmente en la vital industria petrolera.
• Salvar a la patria
«La huella criminal e insolente de unos malos hijos de la patria ha tratado de asesinar a su propia madre, a su patria», resumió el gobernante. «Esto no es un asunto de que usted sea chavista o no lo sea; se trata de una lucha por salvar la patria», insistió. Chávez reiteró que «no tengo planes de retirada, tengo planes de ataque, de ofensiva, de avance».
En todo el país persiste una crónica escasez de combustibles -mitigada en parte por la importación de gasolina-, de algunos alimentos de gran consumo y de gas doméstico.
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