11 de febrero 2002 - 00:00

Venezuela: se entrega hoy el coronel rebelde

Caracas - Sin apoyo popular, el coronel Pedro Soto dijo estar dispuesto a entregarse hoy a las autoridades militares. Sus convocatorias a nuevas manifestaciones no tuvieron mayor seguimiento ni en los cuarteles ni en la calle. Los venezolanos no quieren nuevos caudillos sino sólidas instituciones basadas en la democracia y el Estado de derecho. Escarmentados con Chávez, se considera que no es hora de construir otro mesianismo en torno a un «salvador» militar.

Hugo Chávez continúa controlando las riendas de un poder frágil, sostenido sobre pies de barro. La oposición democrática busca nuevas alternativas no violentas para forzar su renuncia: nuevas manifestaciones masivas, una huelga general indefinida y gana fuerza la propuesta de un referéndum para, tal como señala la Constitución, poder decidir sobre la permanencia de Chávez en el palacio de Miraflores.

•Deterioro

A medio plazo, puede ser una economía en creciente deterioro, más que las armas, la que provoque la salida del ex teniente coronel golpista. En Venezuela no hay partidos políticos consolidados que puedan hacer sombra a Chávez: él los barrió.

Es la sociedad civil la que quiere echarlo del poder. En dos meses protagonizó un paro general y tres manifestaciones masivas, pero Chávez no quiere irse. De momento, se siente seguro, cuenta con partidarios «talibanes», pero la tierra comienza a moverse bajo sus pies.

•Repulsa

Un gobierno siempre dispone de partidarios, clientes, seguidores... pero el proyecto revolucionario artificial de Chávez lleva camino de concluir con la creciente repulsa de la población. La rebeldía del coronel Soto puso de manifiesto que el Ejército rechaza ser el brazo armado del «bolivarianismo» y busca una salida institucional a la crisis. Chávez proclamó que los militares tenían derecho a hablar a favor de su revolución, pero nunca supuso que estaba dando permiso a expresarse a oficiales como Soto.

Los venezolanos dieron la espalda al militar rebelde pero no a las causas de su insubordinación. La respuesta popular espontánea que desencadenaron las declaraciones del militar, exigiendo la renuncia de Chávez, pone de manifiesto que está abonado el terreno del cambio.

•Desgaste

La oposición también va a jugar al desgaste de Chávez -su popularidad bajó en pocos meses de 60% a menos de 25%- y a que el creciente deterioro de la economía aumente el descontento popular. La situación se agravará en los próximos meses, con el fuerte descenso en el precio del petróleo, casi la única fuente de divisas del país.

Bastó la insubordinación de Soto para que el Banco Central tuviera que gastar en un día 250 millones de dólares de las cada vez más menguadas reservas para mantener el valor del bolívar.
El organismo empresarial Fedecámara prevé que «está a punto de estallar un problema cambiario y monetario», debido a la presión de la fuga de capitales y el descenso de las reservas (sólo en diciembre hubo una fuga de 3.000 millones de dólares). Fedecámara advierte que la situación es insostenible y que el país está a punto de un colapso fiscal si no se toman medidas para reducir el gasto público, la fuga de capitales y el endeudamiento interno, y propone un paquete económico con una política de disciplina fiscal y austeridad: el Estado tendrá que pagar 4.000 millones de dólares sólo por intereses de emisión de papeles a causa del crecimiento de la deuda interna.

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