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24 de octubre 2006 - 00:00

Violencia empañó actos por rebelión de Hungría

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Opositores pertrechados en un viejo tanque soviético robado durante los actos por el levantamiento de 1956 enfrentaron ayer en Budapest a los blindados de la policía.
Budapest (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Las celebraciones por el 50º aniversario del levantamiento húngaro de 1956 contra la Unión Soviética estuvieron marcadas ayer por enfrentamientos violentos en la capital entre manifestantes opositores y la policía.

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El programa oficial de ceremonias terminó con la inauguración de un monumento cerca de la Plaza de los Héroes, dedicado a los sublevados. Cuando se descubrió la obra, entre 200 y 300 personas que se encontraban en medio de la multitud gritaron: «¡Gyurcsany, vete!», refiriéndose al primer ministro, Ferenc Gyurcsany, en ese momento arrodillado ante la escultura. La oposición al premier arreció recientemente, tras divulgarse unas grabaciones en las que admitía haber mentido sobre el verdadero estado de la economía.

Ese reclamo continuó al realizado horas antes por el líder del principal partido de la oposición conservadora (Fidesz), Viktor Orban, que se había dirigido a 40.000 personas para exigir la dimisión del mandatario ex comunista. «Hoy, 50 años después de la revolución y 16 después de la caída del comunismo, hay millones de húngaros que no se sienten libres», dijo Orban ante la multitud.

De esta forma, el aniversario pasó a segundo plano. Por la tarde, la policía disparó balas de goma contra miles de manifestantes de derecha congregados cerca de la Plaza Elisabeth, no lejos del Parlamento. Un grupo de congregados se apoderó de un camión viejo y de un tanque soviético expuestos con motivo de las ceremonias, y los utilizó para protegerse de los efectivos.

  • Heridos leves

  • Algunos de ellos lograron poner en marcha el tanque y recorrieron unos cien metros, hasta que la policía los detuvo lanzando gases lacrimógenos. Las fuerzas del orden acabaron dispersando a los manifestantes, que, sin embargo, lograron reagruparse después alrededor del centro de Budapest. Unas 40 personas sufrieron heridas leves, según el último recuento de los servicios de socorro.

    Además, una oficina del partido socialista húngaro (MSZP) situada en Szombathely fue incendiada con un cóctel molotov, indicaron las autoridades. Pese al incendio, nadie resultó herido.

    «Hemos participado en las conmemoraciones durante todo el día; no comprendo por qué han hecho esto», dijo Andras Nemeny, vicepresidente de los socialistas de la ciudad, citado por la agencia nacional «MTI». La policía inició una investigación para detener a los revoltosos.

    Las ceremonias oficiales comenzaron ayer a la mañana cuando se izó la bandera nacional ante el Parlamento de la capital, mientras se escuchaba el himno de Hungría democrática.

    Luego los invitados de honor, encabezados por el presidente Laszlo Solyom y el premier Gyurcsany, colocaron uno tras otro una rosa blanca ante el monumento de mármol negro dedicado al levantamiento.

    Más tarde se izaron las banderas de las 53 delegaciones presentes, y los delegados, entre los cuales había unos 20 jefes de Estado europeos, entraron al Parlamento para la adopción solemne de una «Declaración de la Libertad».

    «Los héroes de 1956 combatieron por todos los que en Europa y en el mundo vivían en una dictadura», declaró el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.

    La insurrección de 1956 comenzó el 23 de octubre con una manifestación estudiantil, y finalmente fue aplastada de forma sangrienta por los tanques soviéticos el 4 de noviembre. La represión dejó 2.800 muertos y 12.000 heridos entre los húngaros, y provocó un éxodo a los países occidentales de 200.000 personas.

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