Violencia xenófoba se extendió a otras ciudades de Sudáfrica

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Johannesburgo (AFP) -Los ataques contra trabajadores inmigrantes extranjeros siguieron propagándose ayer en Sudáfrica, donde afectan ya a siete de las nueve provincias del país, mientras el partido en el poder pidió a sus seguidores que "arrebaten las calles a los criminales".

Los ataques contra los inmigrantes, que empezaron hace unas dos semanas y asolaron los barrios periféricos pobres de Johannesburgo causando 42 muertos y 17.000 desplazados, se extendieron ayer por primera vez a los alrededores de Ciudad del Cabo (suroeste), la importante ciudad turística donde también tiene su sede el Parlamento.

Por ironías de la suerte, fue precisamente una reunión pública sobre la xenofobia la que degeneró en la noche del jueves al viernes en unos ataques de bandas violentas contra tiendas pertenecientes a ciudadanos de Zimbabue en Dunoon, un barrio pobre a unos 20 km al norte de Ciudad del Cabo.

Por su parte, el gubernamental Congreso Nacional Africano (CNA) pidió a sus militantes que creen comités en las periferias pobres de las ciudades para "arrebatar las calles a los criminales".

La policía y los servicios de la fiscalía general anunciaron medidas excepcionales para tratar, "rápida y severamente", esas violencias, al tiempo que contemplaron la creación de tribunales especiales.

Debido a un desempleo de un 40% y al aumento de la pobreza, cada vez más sudafricanos reprochan a los inmigrantes, entre los que se cuentan tres millones de zimbabuenses, la actual crisis económica del país. Afirman que les roban los empleos y les culpan de contribuir a la criminalidad.

Pese a la situación en otras provincias, en los alrededores de Johannesburgo la violencia estuvo controlada el viernes, ante el despliegue de policías de élite y militares.

"Hay tranquilidad", declaró a la AFP el portavoz de la policía, Govindsamy Mariemuthoo.

Por su parte, miles de inmigrantes volvieron a sus países de origen como Mozambique y Malaui. Zimbabue se declaró dispuesto a asistir a sus trabajadores en suelo sudafricano.

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