Respondió así el gobierno de Luis González Macchi a la crisis desatada cuando miles de manifestantes se volcaron a las calles en reclamo de su renuncia. Varias ciudades fueron escenario de cortes de ruta, saqueos y enfrentamientos, que dejaron dos muertos y decenas de heridos. El presidebte acuarteló a las fuerzas armadas y acusó al ex general Lino Oviedo de promover los incidentes junto al vicepresidente Julio César Franco.Una seria crisis se desató ayer en Paraguay, cuando miles de manifestantes se volcaron a las calles en reclamo de la renuncia del presidente Luis González Macchi. Varias ciudades fueron escenario de cortes de ruta, saqueos y enfrentamientos, que dejaron decenas de heridos. Ante la gravedad de los hechos, el gobierno impuso el estado de excepción por cinco días, acuarteló a las fuerzas armadas y acusó al ex general Lino Oviedo -exiliado en Brasil-de promover los incidentes junto al vicepresidente Julio César «Yoyito» Franco. Desde su exilio, Oviedo advirtió que en su país se prepara una «revolución democrática» y anunció su retorno a Paraguay para recuperar el poder, aunque aclaró que lo hará «a través de las urnas, nunca más a través de las armas». Según algunas encuestas, el ex general tendría una importante intención de voto para las elecciones que se realizarán en abril de 2003.
En el acceso sur de Asunción, choques con la policía provocaron siete heridos, tres de ellos hospitalizados sin gravedad, y 23 hombres y diez mujeres fueron detenidos mientras manifestaban cerca del Congreso en el centro de la capital, en torno del cual se dispuso un amplio despliegue de camiones hidrantes y blindados.
Otras diez rutas fueron bloqueadas, entre las que se destaca el acceso al puente internacional Posadas-Encarnación, por parte de 4.000 personas. Los saqueos más graves se produjeron en los comercios de Ciudad del Este ante la conmoción de los turistas y compradores.
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