Decenas de personas fueron detenidas en Sao Paulo, la mayor ciudad brasileña, durante la semana de fuertes protestas contra el aumento del transporte, en la que fueron saqueados bancos y la Policía lanzó bombas de gases lacrimógenos contra miles de manifestantes.
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A los choques con la Policía y los disturbios se sumó un paro indeterminado en el servicio ferrocarril urbano que produjo largas demoras en toda la ciudad. El Estado dispuso un plan de emergencia con 15.000 autobuses gratuitos pero el problema quedó lejos de una solución.
En el día de mayores disturbios, unas 5 mil personas, según la policía, lograron burlar el bloqueo de las fuerzas de seguridad e invadieron la Avenida Paulista, principal arteria de la ciudad, donde destruyeron vidrieras de bancos y escribieron pintadas en las fachadas de los edificios y en algunos ómnibus.
"Los manifestantes que exigen que se les respete el derecho a protestar y a la libertad de expresión tienen que respetar el derecho de las demás personas a transitar", dijo el coronel Pignatari, de la Policía Militarizada de Sao Paulo.
El centro de la mayor ciudad de Sudamérica se paralizó debido a la convocatoria del Movimiento Pase Libre, surgido luego de que el alcalde de Sao Paulo, Fernando Haddad, decidiera acompañar al gobernador del estado, Geraldo Alckmin, en el aumento de las tarifas del transporte de pasajeros.
Las autoridades están sorprendidas ante la repetición de actos, mientras un joven declaró que están "protestando porque realmente pensamos que podemos hacer que se revea la decisión" de llevar el precio del boleto a 3,20 reales (1,5 dólares).
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