Sugestiva visita de Putin a Siria en plena tensión regional

Mundo

El presidente ruso se reunió con Bashar al Asad, aliado de Irán, en Damasco. Se trata del primer encuentro en nueve años en la capital siria.

El presidente ruso, Vladímir Putin, se reunió este martes en Damasco con Bashar al Asad, en su primera visita a la capital siria en nueve años de guerra, coincidiendo con un contexto de tensiones regionales crecientes entre Irán y Estados Unidos.

Se espera que la muerte de Qasem Soleimani, asesinado el viernes en un bombardeo estadounidense, tenga consecuencias en todo Medio Oriente. El general iraní era el artífice de la estrategia militar iraní en la región, y un gran aliado del régimen sirio.

Durante su visita sorpresa a Damasco, Putin se reunió con Al Asad en un centro de mando de las fuerzas rusas y elogió los "inmensos" progresos realizados por el país en guerra.

La intervención militar rusa junto a las fuerzas leales al régimen sirio, en otoño de 2015, cambió el curso de la guerra en Siria y permitió que las tropas gubernamentales sumaran victorias frente a rebeldes y yihadistas. En muchas ocasiones, también se coordinaron tareas con las fuerzas iraníes en terreno.

"Durante su encuentro con Asad, Putin señaló que hoy podemos constatar el inmenso camino que ha sido recorrido hacia la restauración del Estado sirio y su integridad territorial", dijo Dmitri Peskov, vocero del Kremlin.

Por su parte, el dictador sirio agradeció al mandatario ruso la ayuda de su país y sus soldados en el "combate contra el terrorismo y a favor del retorno de la paz a Siria", agregó.

En diciembre de 2017, Putin visitó la base militar de Hmeimim, en el noroeste de Siria, la mayor que tiene Rusia en este país.

Pero esta visita del dirigente ruso se produce en un contexto regional especialmente convulso, tras la muerte del general Soleimani, que estaba al frente de la unidad Al Quds, una fuerza especial de los Guardianes de la Revolución, encargada de las operaciones en el exterior.

Los combatientes de su unidad jugaron un papel ineludible para apoyar y consolidar el poder de Al Asad.

Para algunos analistas, la presencia de Putin en Siria es una forma de garantizar la estabilidad de los avances logrados ante el temor de una disminución del apoyo de milicianos iraníes. Para otros, es una forma de asegurar la influencia rusa en la reconstrucción de la economía siria en detrimento de Teherán, parte interesada en el proceso. De cualquier forma, lo que es indudable es que es una muestra del peso de Moscú en Medio Oriente.

El régimen controla ya dos tercios del país, incluyendo los alrededores de la capital y grandes ciudades como Alepo, expulmón económico del país.

Con Irán, pero también con Turquía -apoyo tradicional de los rebeldes-, Rusia puso en marcha el llamado proceso de Astaná para negociar los avances del conflicto, que poco a poco fue eclipsando los diálogos auspiciados por la ONU.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario