Volaron oleoducto en Irak y petróleo superó u$s 107

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Bagdad (ANSA, DPA, EFE, Reuters) - Un atentado contra uno de los mayores oleoductos en la región de Basora, que disparó el precio del barril de petróleo por encima de los 107 dólares, y la imposición del toque de queda en Bagdad a causa del agravamiento de la violencia caracterizaron ayer la tercera jornada de combates entre el Ejército iraquí, respaldado por Estados Unidos, y una milicia extremista chiita, que ya dejan al menos 69 muertos y decenas de heridos.

El gobierno de Nuri al-Maliki, que ordenó una ofensiva total en el sur de Irak contra las milicias del clérigo chiita Moqtada al-Sadr, teme que el atentado al oleoducto perjudique las exportaciones de crudo desde las terminales del Golfo, estimadas en cerca de 1,5 millón de barriles por día.

La inquietud es compartida por los mercados. El barril de Petróleo Intermedio de Texas (WTI) se encareció ayer 1,6% y cerró a 107,58 dólares en las entregas para mayo, en medio de una creciente incertidumbre sobre la oferta iraquí. Un dato destacado por los analistas fue que el encarecimiento del crudo se produjo a pesar incluso de que el dólar recuperaba terreno frente al euro y al yen durante la rueda.

El oleoducto atacado transporta petróleo hasta el puerto de Basora, desde donde se exporta 90% del petróleo iraquí a los mercados internacionales.

Con una producción de dos millones de barriles diarios, Irak ocupa el 15º lugar entre los productores de petróleo. Una eventual intensificación de los combates en Basora hace temer a los actores del mercado del petróleo una parálisis total de las exportaciones iraquíes.

Debido al agravamiento súbito de la situación en el país, las autoridades anunciaron la imposición del toque de queda en Bagdad desde anoche hasta las 5 hora local del domingo.

Ante el tenor de los acontecimientos, que ponen fin a un período de relativa calma en el país árabe, el Departamento de Estado norteamericano dio instrucciones a su personal diplomático en Irak de no abandonar las instalaciones protegidas por las fuerzas militares. Un memorando al personal en la Embajada de Bagdad indicó a los empleados llevar cascos militares y otra vestimenta de protección si se ven obligados a salir de la zona protegida. Asimismo, instruyó a los diplomáticos limitar «tajantemente» la duración de esas salidas.

  • Capacidad

    El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, aseguró ayer que la decisión de Al-Maliki fue «valiente» y demuestra la creciente capacidad de las fuerzas de seguridad iraquíes.

    «La valiente decisión de perseguir a los grupos ilegales en Basora muestra su liderazgo y su compromiso para aplicar la ley», afirmó Bush en Dayton, estado norteamericano de Ohio.

    Bush acusó a Irán de respaldar a los milicianos que tomaron Basora como baluarte hasta la ofensiva que comenzó esta semana. Al-Maliki dio a las milicias 72 horas para rendirse o enfrentar «duros castigos».

    La violencia se extendió a varios puntos del país desde que el lunes estalló en Basora -550 kilómetros al sur de Bagdad- la batalla entre la milicia de Al-Sadr y el Ejército iraquí. Los enfrentamientos llegaron a varias zonas de la capital iraquí, especialmente en los suburbios de mayoría chiita.

    En el barrio bagdadí de Ciudad Sadr, donde los partidarios de Muqtada se enfrentan con las fuerzas iraquíes desde el martes, los muertos ascienden a al menos 20.

    En dicho suburbio, militantes armados atacaron a soldados estadounidenses después de que éstos cerraran las vías de acceso. Por otro lado, cuatro personas resultaron heridas ayer allí cuando un hombre armado atacó un puesto de control en la plaza Muzafar.

    En el oeste de Bagdad, en el barrio de Tlibia, también se registraron choques y ocho soldados del Ejército iraquí resultaron heridos.

    En otro ataque en el barrio de Shab, en el nordeste de Bagdad, un hombre armado incendió una oficina del partido Dawa («La llamada islámica») del primer ministro Al-Maliki.

    Además, ayer se produjeron 11 ataques con proyectiles de mortero en Bagdad, según datos ofrecidos por el Ejército de EE.UU. En uno de los ataques, una persona murió y cuatro resultaron heridas en una prisión situada cerca del Ministerio del Interior iraquí, en el centro de Bagdad.
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