Vota Brasil: única duda para Lula es ballottage
Todo indica que Brasil optará el domingo por la continuidad. Las encuestas prenuncian un triunfo de Lula da Silva en primera vuelta y, aun cuando hubiera un cambio de último momento que lleve a un ballottage, sería difícil que la reelección se le escape en esa instancia. De concretarse esos pronósticos, se tratará de un premio al giro programático que dio hace cuatro años con su Partido de los Trabajadores, abandonando las posturas de izquierda y abrazando las políticas ortodoxas y de libre mercado. La estabilidad de la moneda, el crecimiento de la economía (discreto, pero que permitió un aumento general del nivel de vida) y una extensa política de asistencia social son las claves de su primer mandato. Tal es el éxito de esa política, que le permitió sobrevivir a una serie de escándalos de corrupción, el último de los cuales es el único elemento que puso algo de suspenso en el final de la campaña.
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Lula subió a las 21 de ayer
al acto de cierre de la
campaña electoral en el
barrio de San Antonio, polo
industrial de San Pablo. El
domingo buscará su
reelección.
Lula refuerza sus chances en su manejo responsable de la economía; en la baja inflación (cerrará este año en 3%); en el crecimiento que, aunque mediocre, dio cierto aire a la economía (3% este año, con un promedio de 2,7% en su mandato); en la reducción de la deuda pública y la mejora de su perfil; en el boom de las exportaciones (se duplicaron en los últimos tres años); en una reducción de 5,5 puntos de la pobreza; en el abaratamiento de los alimentos; y en una políticaasistencial que alcanza a 44 millones de brasileños.
Sin embargo, su punto débil es la ética pública, tema que agitó su primer mandato, lo complicó seriamente en el último tramo de la campaña y podría dañarlo en un eventual segundo gobierno, al punto de que los opositores más osados sugieren que podrían impugnar su eventual consagración o buscar destituirlo con un juicio político. Un «golpe de Estado de guante blanco», según denuncia el gobierno.
Mientras, poco antes del debate por TV -que iba a tener una audiencia de 40 millones de personas-, Lula encabezaba anoche su esperado cierre de campaña en la ciudad paulista de Sao Bernardo do Campo, el distrito obrero que es su bastión y donde comenzó su carrera sindical y política.
Tras largas deliberaciones entre sus asesores, y animado por los últimos sondeos, finalmente Lula decidió no asistir al debate en Rio de Janeiro, que se emitía anoche por la cadena Globo, argumentando que sus opositores estaban confabulados para atacarlo. No quiso arriesgarse a responder preguntas incómodas sobre los escándalos, sobre todo cuando durante el día se confirmó que Hamilton Lacerda, el ex jefe de campaña del candidato petista a la gobernación de San Pablo, Aloizio Mercadante, fue quien entregó la valija con el dinero para la compra de la carpeta de la discordia.
Aun así, con su silla vacía, los otros postulantes aludían repetidamente a las corruptelas en el gobierno y a lo que consideran puntos débiles de la gestión económica, como las tasas elevadas y el dólar barato.
Las encuestas y los analistas estiman que la bancada legislativa del Partido de los Trabajadorespodría reducirse a unos 80 diputados (fueron 91 en 2002) y 10 senadores (13 hace cuatro años), todo muy lejos de la mayoría en cada Cámara. Sumado a las denuncias, eso -descuentan- dificultará más la gobernabilidad en Brasil, más allá del esperado espaldarazo de las urnas.
Mientras, el PSDB de Alckmin espera retener por amplio margen las gobernaciones de San Pablo (la mayor de Brasil) y Minas Gerais, otro de los bocados principales. Si el destino no sonríe esta vez, podría hacerlo en 2010.
En San Pablo, el casi seguro ganador es José Serra, del partido de Alckmin y blanco de la tan mentada carpeta (« dossiergate»). Los más suspicaces en el PT temen que, con el implacable Serra en la gobernación, el Ministerio Público paulista desempolve su investigación por la muerte de Celso Daniel, jefe de la campaña de Lula en 2002, secuestrado y asesinado misteriosamente antes de aquellos comicios. La versión oficial habla de un crimen común; la propia familia de la víctima lo vincula con corruptelas en el PT. Un tema explosivo por donde se lo mire.




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