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4 de noviembre 2008 - 00:00

Vota hoy EE.UU., paso clave para la salida de la crisis

Lo peor de la crisis financiera parece haber pasado en Estados Unidos, pero que la recesión que se avecina en ese país no sea todo lo profunda que vaticinan los más pesimistas tiene un requisito: la renovación de la confianza y la instalación de un gobierno nuevo y fuerte. Esto comenzará a ser realidad desde hoy, cuando los estadounidenses definan si Barack Obama o John McCain será su nuevo presidente. El demócrata llega como favorito. Pero, sea cual fuere el resultado, el desafío para el vencedor, que asumirá el 20 de enero, será gigantesco: reanimar la economía a pesar de un déficit fiscal rampante, lidiar con dos guerras a la vez (Irak y Afganistán) y recomponer los lazos con un mundo cansado de la unilateralidad de los años de George W. Bush.

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New York - Estados Unidos elige hoy a su futuro presidente. En una de las campañas electorales más intensas que aquí se recuerden, el demócrata Barack Obama, de 47 años, terminó de recorrer ayer, en su rally proselitista, una distancia equivalente a 3,3 veces la vuelta al mundo. A los 72 años, el republicano John McCain llega un poco más rezagado. Su camino equivalió a 2,7 vueltas al Ecuador.

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Varios hechos distintivos sobresalen en esta elección. El candidato al que las encuestas asignan claras chances de ganar es un abogado joven, poseedor de una retórica extremadamente hábil, con posiciones pasadas algo orientadas a la izquierda para los estándares locales. Y, además, negro. Barack Obama, sin haber vivido la más común de las historias de los afroestadounidenses en este país, se encuentra a un paso de darle a esa minoría (12,5% de la población) su primer representante en la Casa Blanca.

Del otro lado, McCain, rara avis en el Partido Republicano, debió navegar en esta campaña entre representar al oficialismo, con una militancia muy activa y exigente, y la necesidad de acentuar su independencia del desprestigiado gobierno de George W. Bush.

Entre los votantes de 51 distritos elegirán a 538 delegados del Colegio Electoral, por lo que 270 es el número mágico que otorga la mayoría y la posibilidad de consagrar al presidente. Las cartas ya están echadas en la mayoría de los estados. El senador demócrata por Illinois vencerá en gran parte de ambas costas, con sus bastiones principales en California y Nueva York, y su par por Arizona hará mejor papel en la región central del país, con Texas como baluarte.

Quien desee quedarse hasta la madrugada siguiendo la elección deberá prestar atención a Florida, Indiana, Nuevo México, Carolina del Norte, Ohio, Virginia, Pennsylvania, New Hampshire y Missouri. Esos son algunos de los estados indefinidos y clave para el resultado. Las encuestas dicen que Obama haría pie en distritos que fueron republicanos por décadas. Si comenzado el cómputo, los demócratas ganan en Virginia, sede de la Asociación Nacional del Rifle, McCain estará en problemas.

  • Entusiasmo

    Ambos candidatos vivieron ayer una jornada frenética de 20 horas de proselitismo por buena parte de los «battleground states», empezando por Florida. McCain se entusiasmó con el fervor de sus seguidores. Obama confió en su victoria.

    De acuerdo con los sondeos, la ventaja para el demócrata oscila entre 2 y 11 puntos. Un promedio de encuestas nacionales 6,9 puntos de diferencia.

    Mientras, menos dudas que en la elección presidencial hay sobre la renovación de ambas cámaras. Se estima que los demócratas podrán aumentar su mayoría hasta los 60 senadores (se votará un tercio del cuerpo) y duplicar su ventaja de 31 representantes en la Cámara baja, que se renueva en su totalidad. Además, se elegirán 11 gobernadores.

    Estas elecciones encuentran al país en un clima de desconciertopor la feroz crisis financiera y económica con la que tendrá que lidiar el futuro jefe de la Casa Blanca. La palabra «cambio» monopolizó ambas campañas. Ese mismo término es el que usó Rose, mientras esperaba un colectivo en el Upper East Side de Manhattan. Como la inmensa mayoría de los habitantes de esta ciudad, esta mujer negra, de avanzada edad, va a votar a Obama. «No por su color; es que necesitamos un cambio en nuestro país.» Rose nunca votó a un republicano.

    La crisis económica desatada hace dos meses desbarató las estrategias proselitistas elaboradas en los laboratorios partidarios. Si los cruces entre los candidatos durante la campaña fueron sincerosy representan a sus respectivoselectorados, medio país teme que con Obama llegue un estatista empedernido, inexperto e ideologizado. La otra mitad quiere bloquear el acceso a la presidencia a un hombre sin sensibilidad social que busca hacer más ricos a los ricos, en detrimento de la gran mayoría. Ambas partes incluyen sectores más ideologizados. En particular, la militancia más bushista cree ver en Barack Hussein Obama a un « marxista» y hasta un «terrorista».

    El candidato opositor promete una expansión del gasto público para domar a la crisis. El programa incluye destinar 15.000 millones anuales durante una década a encontrar soluciones energéticas, fomentar las conexiones a Internet y gastar 60.000 millones en inversiones ferroviarias y de infraestructura, financiados con un banco creado para tal fin. El oficialista, por el contrario, impulsa un Estado mínimo.

    Vota hoy Estados Unidos. El país de Louis Amrstrong y el de la Asociación Nacional del Rifle. El de JP Morgan y el de los 50 millones de latinos. El de El Paso, Texas, y el de «Times Square». El que trazó el rumbo del siglo XX y el que, seguramente, pese a las acechanzas, lo hará también en las próximas décadas. La historia dirá si el ciclo gubernamental que pasa a segundo plano proyectó fielmente el espíritu de esta tierra.
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