Washington (EFE, Reuters, ANSA) - Presionado por la creciente oposición a la guerra contra Irak, Estados Unidos consideró ayer «deseable, aunque no obligatoria» una nueva resolución de la ONU antes de emprender cualquier posible intervención en Irak, y anunció que dará pronto a conocer un informe sobre las actividades iraquíes, con lo que el gobierno de George W. Bush buscará demostrar a sus aliados la necesidad de intervenir Bagdad.
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Mientras el pedido hecho el lunes por los inspectores Hans Blix y Mohamed Al-Baradei, de la ONU, de obtener más tiempo para sus investigaciones en Irak ha aliviado algo la tensión mundial -a la espera de obtener un nuevo plazo en el que se pueda decidir sobre el conflicto-, la Casa Blanca decidió desclasificar material confidencial, que puede hacerse público la próxima semana, en un intento de reactivar el apoyo a una guerra contra Irak por parte de sus aliados.
Las agencias federales de espionaje están revisando desde hace semanas sus materiales sobre Irak, para decidir qué puede ser divulgado sin dañar el aparato de inteligencia.
Un grupo de trabajo especial de la Casa Blanca liderado por Stephen Hadley, brazo derecho de la consejera de Seguridad Nacional, Condoleeza Rice, revisó toda la documentación. El informe sobre Saddam incluirá -según las fuentesfotografías de satélites que muestran el «ocultamiento de armas» durante las inspecciones de la ONU en Irak.
El secretario de Estado Colin Powell, convertido en un «halcón» por la crisis iraquí, tendrá que presentar las «pruebas» en el recinto del Consejo de Seguridad.
El informe, claramente, forma parte de los esfuerzos del gobierno estadounidense por convencer a su propia opinión pública y a la comunidad internacional de la necesidad de una posible guerra para deponer al régimen de Saddam Hussein.
Las últimas encuestas apuntan a que crece la oposición de los ciudadanos estadounidenses a una guerra contra Irak, y 43% de los votantes se opone a una invasión con tropas de este país, una cifra que se encontraba en 38% hace sólo dos semanas, y en 20% en noviembre de 2001.
Incluso una opinión tan simbólica como la del antiguo comandante en jefe de las tropas estadounidenses en el Golfo Pérsico durante la guerra de 1991, el general Norman Schwarzkopf, ha expresado sus dudas sobre la conveniencia de un conflicto y ha alertado sobre el costo económico y de vidas que supondrá la guerra.
En este sentido, Bush aprovechará su discurso sobre el Estado de la Unión para preparar a sus conciudadanos para un posible conflicto. «Movilizaré a los ciudadanos estadounidenses para que juntos apoyemos grandes causas», afirmó Bush en declaraciones previas a su discurso, el más importante del año político en el país. La Unión Europea juzgó que el informe de Blix demuestra que Saddam no está cumpliendo y que un nuevo plazo a los inspectores brinda a Irak la última oportunidad para su desarme pacífico. Rusia, poco optimista, reforzó preparativos militares, en los que utilizará radares y submarinos, aunque el presidente Vladimir Putin advirtió que, si Irak no colabora con las inspecciones, Moscú puede tomar «decisiones más duras» en el Consejo de Seguridad de la ONU, junto a Estados Unidos.
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