Washington (EFE, Reuters, AFP) - Estados Unidos condenó ayer duramente el nuevo atentado suicida en Jerusalén e intensificó sus críticas al presidente de la Autoridad Palestina (ANP), Yasser Arafat, a quien vinculó con Irán y con el grupo terrorista Hizbollah.
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Cada vez más molesto con el líder palestino, el gobierno de EE.UU. está revisando su política sobre Medio Oriente y sopesa cortar sus relaciones con Arafat. El giro provoca enorme satisfacción en el gobierno de Ariel Sharon. El vicepresidente Richard Cheney implicó al «rais» palestino en el contrabando de armas procedentes de Irán, lo que -dijo- «provoca serias preguntas sobre si Arafat está realmente interesado en avanzar en el proceso de paz».
Cheney calificó de «inquietante» la relación de Arafat con Irán y con el grupo terrorista Hizbollah que, según señaló, se ha evidenciado con el episodio del carguero Karim A, interceptado por Israel con armas y explosivos procedentes de Irán supuestamente dirigidas a líderes palestinos.
Acerca de la negativa reiterada por el presidente de la Autoridad Palestina en relación con el embarque de armas, Cheney aseguró contundentemente: «No le creemos».
En línea con la condena expresada por la Unión Europea y hasta por países musulmanes como Egipto y Jordania, Cheney opinó que el ataque suicida de ayer «es un ejemplo más de que no existe un control efectivo sobre los atentados terroristas que están siendo lanzados contra Israel».
Según el diario «The Washington Post», varios miembros de la oficina del vicepresidente impulsan el aislamiento diplomático del dirigente palestino, algo que contaría también con el apoyo de numerosos e influyentes legisladores.
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