10 de marzo 2005 - 00:00

Ya fortalecido, Mesa ratificó las exportaciones de gas a la Argentina

Carlos Mesa, ayer orando en la Catedral de La Paz. Pese a su ratificación por parte del Congreso, los grupos más recalcitrantes contra su gobierno amenazan con agravar la crisis social y política.
Carlos Mesa, ayer orando en la Catedral de La Paz. Pese a su ratificación por parte del Congreso, los grupos más recalcitrantes contra su gobierno amenazan con agravar la crisis social y política.
La Paz (EFE, AFP, Reuters, DPA).- El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, confirmó ayer en una rueda de prensa, en el Palacio de Gobierno, la intención de duplicar el envío de gas a la Argentina y aseguró la normal provisión del producto.

Mesa subrayó que el argentino Néstor Kirchner «fue el primer presidente del continente en llamarme y expresarme con mucha vehemencia su plena solidaridad y su pleno apoyo», ante las dificultades que atravesó en las últimas horas. Agradeció ese gesto del mandatario argentino, al que consideró como «un amigo», y resaltó el hecho de que su homólogo no le dio « ningún consejo», sólo su solidaridad, «y esto es de agradecer», reveló.

Anunció además que el contrato vigente para el envío de gas boliviano a la Argentina, que prevé este año una suba desde los 4 hasta los 6,5 millones de metros cúbicos diarios, «por supuesto, se respeta y sigue adelante», así como la futura ampliación de la venta del gas hasta alcanzar un volumen «de 28 millones» en 2007.

«Eso significa la casi duplicación de la exportación actual de gas boliviano, que es un ingreso extraordinariamente importante para el país y además muy importante por la demanda creciente que tiene la República Argentina»,
aclaró.

Según el gobernante, que lanzó también un mensaje de confianza para los inversores argentinos en Bolivia, «la aprobación de la ley de hidrocarburos tiene, entre otros objetivos, viabilizar al más corto plazo estos compromisos».

«La ley de hidrocarburos garantiza una explosión de despegue económico»
y «generará un conjunto de inversiones y exportaciones de gas boliviano en los próximos tres años que cambiará el país», aseguró.

El mandatario dijo también que no hay «en lo esencial, diferencias entre el proyecto de ley que presentó el gobierno y la que presentó la Comisión de Desarrollo Económico de la Cámara de Diputados», pero puntualizó que el planteamiento de dicha comisión «hacía inviable la aplicación de la ley ante la comunidad internacional».

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Asimismo, insistió en que su proyecto no supone «regalar a la empresas petroleras beneficios que no merecen o que nos estemos rindiendo ante la presión de las multinacionales».

La ley de hidrocarburos, según detalló Mesa, propondrá 50 por ciento de impuestos y regalías en favor de Bolivia, la recuperación de los yacimientos, garantizar la propiedad de los hidrocarburos para el Estado y asegurar la inversión y la seguridad jurídica. «Afortunadamente esta ley será aprobada en condiciones buenas para Bolivia y la comunidad internacional», insistió.

Por otro lado, rechazó la hipótesis de que su política vaya a girar a la derecha y abogó por una política económica mixta, que contemple una defensa de los recursos naturales compatible con la indispensable inversión extranjera.

Antes de su ratificación, el mandatario logró un acuerdo con los grupos parlamentarios, a excepción del Movimiento al Socialismo (MAS) y el Movimiento Indígena Pachakuti (MIP), la segunda y quinta fuerza con mayor representación en el Legislativo, por el que se comprometieron a sacar adelante la controvertida legislación.

De todas maneras, le restó importancia a la oposición de los partidos que no se han adherido al acuerdo, sobre todo el
MAS, a cuyo frente está el líder indígena y cocalero Evo Morales, quien ayer rubricó una alianza con los principales sindicatos, entre ellos la Central Obrera Boliviana (ver vinculada).

Mesa negó que Bolivia esté viviendo una ola de protestas y dijo que sólo se trata de un
«intento de Evo Morales de marcar una línea de presión». Es así que lanzó duras críticas contra el líder cocalero, a quien exhortó a «acercarse al centro y a escuchar el clamor popular», que a juicio del presidente pide a gritos el fin de los bloqueos.

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