El gobierno hondureño cerró el aeropuerto de Tegucigalpa.
El presidente hondureño destituido, Manuel Zelaya, afirmó en Washington que partirá como estaba previsto a Honduras, pese a las amenazas de arresto que lanzó en su contra el gobierno interino, una semana después de que fuera destituido y expulsado del país.
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Cuando periodistas preguntaron a Zelaya si iría a Honduras, respondió: "Sí".
"Como presidente iré a acompañar a mi pueblo y pedir lógicamente la calma, la no violencia y procurar que todo se desarrolle en un ambiente de fraternidad", dijo Zelaya en la residencia del embajador ecuatoriano en Washington.
Zelaya se encontraba en presencia de Cristina Kirchner, del presidente ecuatoriano Rafael Correa, y del presidente paraguayo Fernando Lugo, así como de José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA).
La OEA suspendió anoche a Honduras en aplicación de la carta democrática interamericana por su negativa a restablecer el orden constitucional.