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5 de octubre 2026 - 16:00

Ahorró US$ 100.000, rechazó a Wall Street y creó un imperio hotelero de US$ 750 millones

Empezó a trabajar en su adolescencia y años después puso sus ahorros en una empresa propia que decidió hacer crecer sin ceder el control.

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Construyó su carrera entre restaurantes, hoteles y servicios gastronómicos hasta convertirse en uno de los grandes empresarios del sector.

Forbes

Warren Thompson empezó a trabajar cuando todavía era adolescente y durante años guardó parte de lo que ganaba. Con el tiempo reunió u$s100.000 con inversiones en Wall Street y decidió usarlos para abrir su propio negocio. Décadas después, la empresa que lleva su apellido vale cientos de millones de dólares.

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La apuesta estuvo lejos de salir bien desde el comienzo. Tuvo que cambiar varias veces la forma de sostener la compañía y tomar decisiones que terminaron definiendo hasta dónde estaba dispuesto a llegar para hacerla crecer.

Antes de tener su propia empresa, pasó de vender frutas con su padre a aprender el negocio gastronómico desde adentro en Marriott.

El inicio del imperio: del autobús escolar a los primeros restaurantes

El interés de Thompson por los negocios apareció mucho antes de su paso por las grandes compañías. De adolescente cortaba el césped de distintas casas y trabajaba en una ferretería. A los 15 años dio un paso más: compró por u$s1.751 un colectivo escolar que había salido a subasta y lo utilizó junto con su padre para vender duraznos y manzanas.

Su vínculo con la gastronomía también había comenzado temprano. Una visita a un restaurante Shoney's cuando tenía 12 años despertó su curiosidad por ese mundo. Después estudió economía y, durante su formación en la escuela de negocios Darden de la Universidad de Virginia, consiguió una pasantía en Marriott.

Lo que empezó como una experiencia de verano terminó en una carrera de nueve años. Dentro de la compañía pasó por distintas funciones hasta dirigir la división de restaurantes que Marriott operaba en aeropuertos de la Costa Este. Allí aprendió sobre administración, manejo de locales y distintas áreas del negocio.

La oportunidad de independizarse apareció en 1989, cuando Marriott decidió desprenderse de más de 1.000 restaurantes. Thompson presentó una propuesta de u$s15 millones para comprar 40 franquicias y la propia empresa aceptó financiar buena parte de la operación. Shoney's, la cadena que lo había fascinado de chico, también garantizó u$s6 millones de la deuda.

El acuerdo tardó varios años en cerrarse. Finalmente, en 1992 adquirió 31 locales de Bob's Big Boy y convirtió 27 en restaurantes Shoney's. Las ventas no respondieron como esperaba y tuvo que cambiar rápidamente de rumbo, vender las franquicias y apoyarse cada vez más en los servicios gastronómicos.

Por qué rechazó ceder el 85% de su empresa en Wall Street

Para completar aquella primera operación todavía le faltaban u$s1,9 millones. Thompson buscó entonces a Reginald Lewis, uno de los empresarios más reconocidos de Wall Street y una figura que ya había protagonizado operaciones multimillonarias en Estados Unidos.

Lewis aceptó invertir exactamente la suma que necesitaba, pero puso una condición difícil de aceptar: quería quedarse con el 85% de la nueva compañía. Thompson no estaba dispuesto a entregar una participación semejante y rechazó la propuesta.

La negociación no terminó siendo inútil. Uno de los socios de Lewis lo conectó con inversores de capital de riesgo que ayudaron a completar el financiamiento. Thompson también puso los u$s100.000 que había logrado ahorrar hasta ese momento, prácticamente todo su patrimonio personal.

La experiencia terminó marcando la forma en que encararía sus acuerdos posteriores. El fundador buscó que cada parte encontrara un beneficio propio, pero mantuvo como prioridad conservar el control de la compañía. Décadas después, sigue siendo dueño del 100% de Thompson Hospitality.

Aquella negociación terminó definiendo una regla que mantuvo durante toda su carrera: hacer crecer la empresa sin perder el control.

La alianza clave con Compass Group y el camino hacia los US$ 1.000 millones

El fracaso de las primeras franquicias obligó a cambiar el modelo. Thompson dejó atrás buena parte de aquellos restaurantes y concentró la empresa en los servicios de alimentación, una actividad que terminaría dándole una escala mucho mayor. Antes de dar el siguiente gran paso, compró por u$s1,5 millones las participaciones que todavía tenían sus primeros inversores.

En 1997 llegó el acuerdo decisivo con Compass Group, uno de los mayores proveedores de servicios gastronómicos del mundo. La sociedad se mantiene desde hace 29 años y distribuye los ingresos en una proporción del 80% para Compass y el 20% para Thompson Hospitality. Esa alianza se convirtió en la principal fuente de facturación de la compañía.

A través de ese esquema administra unos 230 contratos de alimentación y servicios. Trabaja en oficinas, centros de distribución, hospitales y universidades, con clientes que incluyen instalaciones de Amazon, Microsoft e IBM. También posee una división dedicada a 18 universidades estadounidenses y volvió a expandirse en restaurantes con distintas marcas.

Ese regreso a la gastronomía comenzó en 2006 y terminó formando una cartera de 14 marcas. Actualmente, Thompson Hospitality posee unos 70 restaurantes y esa división por sí sola genera más de u$s150 millones al año.

La empresa cerró 2025 con ingresos por u$s925 millones y proyecta alcanzar los u$s1.000 millones en 2026. Su valor ronda los u$s750 millones y Thompson conserva el 100% de la propiedad.

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