31 de mayo 2026 - 09:30

Dejó la escuela a los 14 años y construyó un imperio de millones a base de papas fritas: quién fue J.R. Simplot

Este empresario rural cambió industrias enteras con una apuesta arriesgada que alteró el mercado mundial para siempre.

A través de un simple alimento, construyó un imperio.

A través de un simple alimento, construyó un imperio.

Pexels

La vida de J.R. Simplot parece salida de una novela, nació en una familia humilde, abandonó los estudios durante la adolescencia y empezó a ganar dinero con pequeños negocios rurales en Idaho. Con el paso de las décadas, levantó una de las compañías agroindustriales más poderosas y millonarias de Estados Unidos.

Si bien su nombre quedó asociado a las papas congeladas que transformaron la comida rápida en todo el mundo, también sorprendió al sector financiero por una inversión tecnológica que multiplicó su fortuna y lo convirtió en una referencia dentro del rubro de los semiconductores.

J.R. Simplot
Su visión lo llevó muy lejos.

Su visión lo llevó muy lejos.

La historia de J.R. Simplot y sus primeros pasos como productor agropecuario

John Richard Simplot nació el 4 de enero de 1909 en Dubuque, Iowa. Cuando todavía era un bebé, su familia se mudó a Idaho, una región de trabajo rural y producción agrícola. Desde chico participó de tareas en el campo, hasta que a los 14 años decidió abandonar la escuela luego de una fuerte discusión con su padre.

Con una pequeña ayuda económica de su madre, empezó a vivir por su cuenta y encontró una oportunidad inesperada en los vales que recibían los docentes locales, ya que compraba esos documentos con descuento y luego los presentaba como garantía para acceder a préstamos bancarios.

Con ese capital adquirió cientos de cerdos y durante un invierno complicado para los productores, detectó que podía reducir costos alimentando a los animales con restos de papa y carne de caballo hervida. La operación fue un éxito y obtuvo más de u$s7.000, una cifra enorme para un adolescente en la década de 1920.

Ese dinero marcó el inicio de su carrera empresarial y con el compró maquinaria agrícola, amplió tierras y comenzó a trabajar en el cultivo de papas. Antes de cumplir 30 años ya controlaba depósitos y centros de distribución en Idaho y Oregón.

Durante la Segunda Guerra Mundial, su empresa consiguió contratos para abastecer al ejército estadounidense con cebollas y papas deshidratadas, negocio que le permitió expandirse hacia fertilizantes, ganadería, minería y procesamiento de alimentos.

Cultivar papas
El empresario entendió cómo hacer dinero.

El empresario entendió cómo hacer dinero.

El secreto del éxito: cómo logró la papa frita perfecta

La gran revolución de Simplot apareció gracias a un problema que afectaba a los restaurantes de Estados Unidos. Las cadenas de comida rápida necesitaban papas fritas idénticas en cada local, pero el proceso artesanal provocaba diferencias de sabor, textura y color.

Las papas congeladas existentes tampoco funcionaban bien. Cuando se congelaban crudas, el agua interna dañaba la estructura del alimento y el resultado final era blando y poco atractivo. El equipo de Simplot encontró una solución industrial, primero pelaban y cortaban las papas, luego las sometían a agua caliente, más tarde les hacían una fritura parcial y recién después las ultracongelaban para conservar textura y sabor de forma uniforme.

La innovación llamó la atención de McDonald's y especialmente de Ray Kroc, que necesitaba estandarizar el menú de la cadena en miles de locales. A mediados de la década de 1960, Simplot cerró un acuerdo para abastecer a la compañía de comida rápida, este convenio impulsó el crecimiento de JR Simplot Company y convirtió al empresario en uno de los hombres más ricos del país.

Simplot
Su compañía lo llevó a ganar millones.

Su compañía lo llevó a ganar millones.

Los microchips: la fórmula de sus millones

Cuando ya tenía 70 años, Simplot sorprendió al mercado con una apuesta inesperada, en 1980 invirtió u$s1 millón en una pequeña startup de Boise llamada Micron Technology.

La firma funcionaba en el subsuelo de un consultorio odontológico y buscaba fabricar chips de memoria DRAM. Simplot no sabía de informática, pero entendía la lógica de los mercados competitivos, producir mucho, reducir costos y resistir las caídas de precios.

A cambio de ese desembolso recibió aproximadamente el 40% de la empresa. Con el tiempo, Micron atravesó crisis financieras, competencia japonesa y fuertes cambios tecnológicos, aunque logró mantenerse activa.

Décadas más tarde, el crecimiento de los teléfonos inteligentes, la computación en la nube y la inteligencia artificial disparó la demanda global de memoria para servidores y centros de datos, hasta que, en mayo de 2026, Micron alcanzó una capitalización bursátil superior a u$s1.000 millones.

Dólares
El empresario supo mantenerse a través de los años.

El empresario supo mantenerse a través de los años.

Miles de millones: el patrimonio de J.R. Simplot

Al momento de su muerte, el 25 de mayo de 2008, J.R. Simplot tenía un patrimonio estimado en u$s3.700 millones. Con esa fortuna se convirtió en la persona más rica de Idaho y en uno de los multimillonarios de mayor edad de Estados Unidos.

Gran parte de ese capital provenía del negocio agroindustrial y de la producción masiva de papas congeladas. Su compañía también mantenía operaciones de fertilizantes, minería, alimentos procesados y ganadería.

La inversión en Micron añadió otra dimensión a su fortuna, ya que en la década de 1990 todavía controlaba cerca del 20% de la firma tecnológica. Si hubiera mantenido intacta esa participación hasta 2026, su valor sería actualmente de u$s200.000 millones.

Incluso una participación reducida al 3% equivaldría hoy a unos u$s30.000 millones, aunque la familia ya no conserva una porción relevante de la empresa, la operación quedó registrada como una de las inversiones más sorprendentes en la historia estadounidense.

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