American Airlines: "No hay margen para el error en el contexto actual"

Negocios

Gonzalo Schames, Gerente General de American Airlines en Argentina y el Cono Sur, dialogó con Ámbito sobre el presente de la industria aerocomercial. "Las pérdidas son ya muy fuertes y si a eso le sumamos errores estratégicos, el dolor va a ser mayor".

La pandemia no le da respiro a la industria del turismo. A pesar de la flexibilización en distintas partes del mundo, la Argentina continúa a la espera de que el contexto mejore y permita volver a pensar en viajes.

Sin embargo, de a poco y con estrictos protocolos, algunas compañías retoman la actividad en el país. Es el caso de American Airlines, que hace un par de días reanudó las operaciones para pasajeros con dos vuelos semanales entre Buenos Aires y Miami.

La actualidad de la empresa de bandera estadounidense, la coyuntura del sector aerocomercial en particular y del turismo en general, fueron algunos temas de conversación del encuentro por Zoom con Gonzalo Schames, Gerente General de la compañía en Argentina y el Cono Sur.

De agente de check-in a gerente general

Schames desembarcó en American Airlines en mayo del ‘93 para ocupar el cargo de agente de check-in. “Fue medio de casualidad. Estaba estudiando turismo en la Universidad de el Salvador, deje un CV y me llamaron. Éramos pocos, alrededor de 8 personas trabajando en el aeropuerto. Teníamos un solo vuelo a Miami, después se agregó uno a Chile”, recuerda el ejecutivo, que hoy es el máximo responsable de las operaciones de la compañía para Argentina y Cono Sur.

Tras un breve recorrido por distintos puestos en la compañía, Schames fue designado Gerente de Aeropuerto en 2005, cargo que ocupó hasta 2018, cuando le agregaron las operaciones de Cono Sur: Argentina, Chile, Brasil, Uruguay, “y hace pocos meses me agregaron Perú”, cuenta el ejecutivo.

Periodista: El contexto se llevó puestos a muchos jugadores importantes que ya no volverán a volar en la Argentina pospandemia, caso Qatar Airways, Latam Airlines, Air New Zeland y Emirates. ¿Alguna vez estuvo en los planes de Américan Arlines abandonar el país?

G.S.: Jamás. Cumplimos 30 años el 1 de julio en la Argentina y tenemos un gran compromiso con la región y con el país. La Argentina es un mercado muy importante y clave para la compañía.

P.: ¿Cuál es la clave para hacer equilibrio y continuar en el negocio?

G.S.: Las tres palabras clave son: flexibilidad, agilidad y adaptación al cambio permanente. Y adaptarse rápido, no hay margen para el error en el contexto actual. Las pérdidas son ya muy fuertes y si a eso le sumamos errores estratégicos, el dolor va a ser mayor. Sin embargo estamos aprendiendo sobre la marcha, cosas que la semana pasada eran de una manera, hoy son de otra.

P.: ¿Cuáles fueron los hitos o los cambios más representativos de la industria aerocomercial en la Argentina?

G.S.: Nos pegó duro la crisis del 2001 y por su puesto esta pandemia, que nos pone en una situación extraordinaria, atípica. Nunca habíamos tenido reducciones de frecuencia, vuelos o destinos. Siempre nos mantuvimos o crecimos. Hace unos años agregamos la frecuencia de Córdoba, la de Los Ángeles, pusimos un avión más grande a Miami, nos mandaban las flotas más modernas. Argentina siempre estuvo en la primera plana de la compañía. Pero definitivamente, esta es por lejos la peor crisis, la de mayor impacto.

P.: ¿Cómo impactó el 9/11 en la compañía?

G.S.: Un golpe durísimo. Marcó un antes y un después. Fue un cambio inmenso en materia de seguridad, los controles que se implementaron a partir de ese evento se intensificaron al extremo.

P.: ¿Y en lo personal, cómo lo afectó a usted como directivo a cargo de las operaciones de la región?

G.S.: No es fácil, cuando tenés la responsabilidad de tanta gente a cargo. El impacto que tienen las decisiones que se toman es grande. Es una mochila pesada. Afortunadamente tenemos un grupo de ejecutivos que están a la altura de las circunstancias, tomando las decisiones correctas para la perpetuidad de la compañía.

P.: ¿Cuáles son las deciciones más difíciles de tomar en una situación extrema como la que plantea la pandemia?

G.S.: Se tienen que tomar decisiones difíciles que impactan a gente, a países, a ciudades. El agregar o sacar un vuelo de un destino tiene un impacto enorme. Se resiente una cadena de valor muy grande, desde el grupo de remisores que llevan pasajeros, los restaurantes, hoteles, etc. No hay que descuidar el efecto dominó que genera una medida de esas características.

P.: ¿La pandemia los obligó a achicar la estructura de la empresa?

G.S.: Sin dudas, hoy la compañía es un 30% más chica a nivel global. Un número importante. Claramente menos vuelos significan menos empleados. La compañía tuvo que recurrir a programas de retiros voluntarios o salidas anticipadas de empleados de común acuerdo.

P.: Mas alla del impacto económico, es difícil recuperar una ruta perdida

G.S.: Sí. Duele perderlas, pero son las reglas del juego y teneos que aceptarlas.

P.: Están volviendo de a poco a pesar de que el contexto todavía no ayuda.

G.S.: Paso a paso. Tenemos recién un comienzo muy incipiente de operaciones. En Brasil estamos con un vuelo diario a San Pablo desde Miami (San Pablo tenía cinco vuelos diarios). No estamos volando a Rio de Janeiro, tampoco a Montevideo, ni a lima. Recién comenzamos a volar a Buenos Aires. Y Chile tiene cuatro vuelos semanales de pasajeros y tres exclusivamente de carga. Nuestra gran expectativa está puesta en lo que suceda a partir del verano.

P.: ¿Sin la posibilidad de operar vuelos turísticos, cuál fue la estrategia de la compañía para tener liquidez?

G.S.: Al cerrarse las fronteras de muchos países tomamos la decisión de realizar operaciones de carga para obtener ingresos. Traemos insumos y llevamos exportaciones argentinas. Nos está dando buen resultado. Para este mes hay programados mas de mil vuelos de carga en todo el mundo.

P.: Para concientizar al pasajero: ¿Los controles, hisopados, etc… los hace el aeropuerto o cada compañía?

G.S.: Cada aeropuerto

P.: ¿Y las compañías que protocolos tienen?

G.S.: El uso de barbijo o máscaras durante todo el vuelo, tanto pasajeros como tripulantes. Y también protocolos de limpieza y desinfección que se vienen haciendo desde hace unos meses, algunos son tratamientos de larga duración que se hacen en Estados Unidos, mas una limpieza profunda a nivel local sobre todo el avión, en particular sobre las superficies de alto contacto, como mesas, apoya brazos, baños, etc.

P.: ¿Cuáles son los desafíos de Américan Airlines en el país?

G.S.: Volver a operar, lograr que la demanda vuelva, que la gente entienda que volar es seguro, que vuele tranquila. Recuperar nuestro nivel de operaciones lo antes posible y aguantar hasta que exista la vacuna y esto quede definitivamente atrás.

P.: ¿Dentro del mercado de viajes, cuál es el segmento que más se resiente en épocas de crisis?

G.S.: Los viajes de negocios, porque el viajero de turismo va a viajar pronto, probablemente en enero o diciembre cuando se abran las fronteras, pero las empresas van a ser un poco más conservadoras a la hora de mandar a sus ejecutivos a una reunión de negocios. Por salud y por costos. Sabemos que el viajero de negocios es significativo para los ingresos de las aéreas.

P.: ¿Cómo está la situación de la empresa en Estados Unidos?

G.S.: De abril a junio operamos un 90% menos que año pasado. Tuvimos que estacionar muchísimo aviones con el costo que ello conlleva. El tráfico está volviendo lentamente. Actualmente estamos entre un 40 y 50% de lo que operábamos el mismo mes del 2019.

P.: ¿Que significa tener un avión parado?

G.S.: Un gasto enorme, tripulaciones que no vuelan, que pierden sus calificaciones, además del desgaste del avión, que está hecho para volar y no para estar parado.

P.: Los analistas más optimistas aseguran que la industria va a tardar no menos de dos años para recuperar los números pre pandemia. ¿Qué opina usted?

G.S.: Es probable. IATA estima que recién en 2024 se volverán a los niveles del 2019. La reactivación va a llegar primero en el turismo interno, el Gobierno está generando programas de incentivos para dinamizarlo. Soy muy optimista de cara al futuro.

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