A poco más de dos años de su apertura bajo la bandera de Sheraton, el emblemático hotel de Av. San Martín 538, en el corazón de la ciudad, se consolida como un nuevo ícono de hospitalidad en la Patagonia. Habiendo transitado una transformación profunda y el rediseño de espacios, el hotel alineó sus estándares para incorporarse a la cadena internacional Marriott.
Hoy la propuesta de alojamiento va de la mano con la oferta gastronómica y de bienestar, creando un clima propicio para disfrutar las estadías en una de las ciudades más impactantes de la Patagonia. Uno de los puntos destacados es el Mineral Spa de Montaña, un oasis de relajación con piscina interior climatizada, sauna, duchas escocesas, hidroterapia, mini piscinas japonesas en la terraza y una variedad de tratamientos faciales y corporales.
Su diversidad de salones y salas de reuniones, lo posicionan como uno de los Hoteles preferidos a la hora de organizar congresos y reuniones corporativas, ubicados como en un mirador hacia el lago Nahuel Huapi, que hipnotiza y seduce a todos los visitantes,
Gastronomía de excelencia
El restaurante Brazarte es uno de los puntos gastronómicos imperdibles de la ciudad, que invita a disfrutar de una experiencia multisensorial a través de platos que fusionan sabores patagónicos con técnicas contemporáneas. Su carta de otoño-Invierno fue presentada en la Ciudad de Buenos Aires, en una puesta en escena especial, denominada “Momentos de un cordero”, una cena por pasos que rindió homenaje a los sabores y texturas de la Patagonia. La presentación reunión a periodistas y referentes del mundo gastronómico para vivir una noche donde cada plato fue pensado como una escena emocional y sensorial de un relato culinario en torno al cordero patagónico.
Durante la velada, el Chef de Brazarte: Aníbal Ramírez, fue presentando cada plato, compartiendo la inspiración detrás de las combinaciones, el trabajo con productos de estación y la conexión entre técnica y territorio. El menú fue concebido como un anticipo de la próxima carta de Brazarte para la temporada de invierno, que incluía elaboraciones como paté de sésada con kofke, canelón de cuello braseado con masa de hongos y salvia frita, tartar de lomo con yema de codorniz curada, mollejas con crema de papa y limón, y un destacado rack con barbacoa de rosa mosqueta y morilla rellena.
Todos los productos utilizados en la cocina de Brazarte, provienen de productores locales y responden a un trabajo de investigación y rescate de sabores autóctonos del sur argentino. Desde el uso de hongos silvestres hasta el cordero criado en la estepa, pasando por frutos como la rosa mosqueta o métodos ancestrales de cocción, la cocina busca reconectar al comensal con el territorio, entendiendo que comer también es una forma de conocer, de preservar y de valorar la cultura de un lugar. Una noche que combinó alta gastronomía, hospitalidad, calidez y la elegancia de un hotel con estándares internacionales.
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