Galán nació durante la pandemia como un emprendimiento de Manuel Suppa y Nahuel De Sanctis Fava. Hoy produce 25.000 alfajores por día, opera desde una fábrica propia en Ciudadela y proyecta expandirse tanto en Argentina como en mercados internacionales.
De Argentina al mundo: creó un alfajor, llegó a 700 puntos de venta en apenas un mes y se prepara para desembarcar en Estados Unidos y España
En una categoría donde conviven marcas históricas, nuevos jugadores y un consumo que se mantiene firme incluso en contextos económicos complejos, Galán busca abrirse camino con una estrategia basada en producción propia, distribución federal y desarrollo de marca.
-
Cómo sobrevivir ante la caída del consumo: la receta de la pyme familiar de cosmética que crece aunque el mercado se achica
-
Trabajó juntando choclos, vendió autos y ahora encabeza una empresa que factura u$s6 millones al año
Manuel Suppa y Nahuel De Sanctis Fava, líderes compañía.
En una categoría donde conviven marcas históricas, nuevos jugadores y un consumo que se mantiene firme incluso en contextos económicos complejos, Galán busca abrirse camino con una estrategia basada en producción propia, distribución federal y desarrollo de marca.
Paso a paso
La empresa comenzó a gestarse durante la pandemia. Con experiencia en comercio exterior y una fuerte vocación emprendedora, ambos detectaron una oportunidad en uno de los productos más emblemáticos del consumo masivo argentino: el alfajor.
Lo que empezó como una idea en un contexto desafiante se transformó en una operación productiva propia. Hoy la compañía fabrica sus productos en una planta ubicada en Ciudadela, una localización estratégica cercana a la General Paz y la avenida Rivadavia, desde donde abastece a una red comercial que continúa creciendo mes a mes.
La velocidad de expansión es uno de los datos que más destacan dentro del proyecto. A poco más de un mes de haber iniciado su etapa de comercialización, Galán ya logró presencia en aproximadamente 700 puntos de venta distribuidos en todo el país.
La marca se encuentra cerrando acuerdos con importantes cadenas de la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, al mismo tiempo que fortalece vínculos con distribuidores provinciales para ampliar su cobertura territorial.
Actualmente sus productos llegan a consumidores desde Salta hasta Tierra del Fuego. Entre los casos más llamativos aparece incluso la isla Gable, uno de los puntos más australes del país donde la marca ya tiene presencia comercial.
"Nuestro objetivo es desarrollar una red de distribución que nos permita contar con cobertura nacional a través de distribuidores en cada provincia", explican desde la empresa.
Producción propia y capacidad para crecer
Uno de los pilares del proyecto es la capacidad productiva. Actualmente Galán fabrica alrededor de 25.000 alfajores diarios, aunque su planta cuenta con capacidad instalada para alcanzar las 50.000 unidades por turno de ocho horas.
La estructura fue diseñada pensando en la escalabilidad, permitiendo acompañar el crecimiento comercial previsto para los próximos meses sin necesidad de realizar ampliaciones inmediatas.
Detrás de ese crecimiento se encuentra un equipo de siete personas que hoy lleva adelante tanto la producción como la actividad comercial de la compañía. La meta para los próximos meses es ampliar esa estructura hasta alcanzar aproximadamente 20 colaboradores internos, acompañando el incremento proyectado de la operación.
Si bien la empresa todavía no comunica cifras de inversión ni proyecciones de facturación, sus fundadores aseguran que la principal apuesta estuvo puesta en el desarrollo del producto, la construcción de marca y la formación de un equipo capaz de sostener el crecimiento.
Un alfajor que busca diferenciarse
Dentro de una categoría cada vez más competitiva, Galán eligió posicionarse dentro del segmento conocido como "alfajor bajonero", aunque con una propuesta propia.
El producto combina elementos del tradicional alfajor marplatense con una construcción inspirada en los formatos más indulgentes del mercado. Su diferencial radica en la incorporación de una tapa previamente bañada en chocolate blanco dentro de la estructura del alfajor, una característica que busca aportar equilibrio, textura y una experiencia de consumo distinta.
El desarrollo contó con la asesoría del maestro chocolatero Pablo Benítez y se apoya en materias primas seleccionadas y procesos productivos orientados a garantizar consistencia y calidad. Actualmente, la línea se comercializa en dos versiones: chocolate negro y chocolate blanco, ambas rellenas con dulce de leche.
La mirada puesta en el exterior
Mientras continúa consolidando su presencia en el mercado local, la compañía ya comenzó a trabajar en una estrategia de expansión internacional.
Entre los mercados que se encuentran bajo análisis figuran Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay, Estados Unidos y España, destinos donde la empresa identifica oportunidades vinculadas tanto al consumo de productos argentinos como al crecimiento de la demanda de alimentos diferenciados.
En paralelo, la marca continúa desembarcando en nuevas plazas del interior del país, con foco en Córdoba, Tucumán, Jujuy, Santiago del Estero y distintas ciudades de la Patagonia.
Desde la compañía remarcan además que, pese al vínculo familiar existente con Chisap, empresa con más de 70 años de trayectoria en la industria alimenticia, Galán desarrolla una estrategia comercial independiente. La red de franquicias de la firma se incorpora como un cliente más dentro de la cartera comercial y no representa un canal exclusivo para la distribución.
A cinco años, los fundadores imaginan una empresa consolidada dentro del mercado argentino y con presencia sostenida en países limítrofes. Con una fábrica propia, capacidad para duplicar la producción y una red comercial que crece a ritmo acelerado, Galán busca convertirse en uno de los nuevos nombres a seguir dentro de una de las categorías más competitivas del consumo masivo nacional.
- Temas
- alfajores






