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26 de septiembre 2026 - 12:00

De chiringuito de playa a templo de la gastronomía mundial: la verdadera historia de elBulli

Nació tan solo como un pequeño proyecto frente al mar y terminó cambiando la forma de pensar la cocina de alta gama.

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elBulli pasó de ser un pequeño proyecto frente al mar a convertirse en una referencia mundial de la gastronomía.

Gentileza - elBullifoundation

Antes de convertirse en uno de los restaurantes más influyentes del mundo, elBulli era tan solo un pequeño espacio frente al mar en Cala Montjoi, cerca de Roses. Su historia empezó desde abajo, mucho antes de que Ferran Adrià se transformara en una referencia mundial.

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Con el tiempo, aquel proyecto familiar sumó estrellas Michelin, reunió a algunos de los cocineros más reconocidos y se convirtió en un laboratorio de creatividad que marcó a toda una generación de chefs que provenía de todo el planeta.

Hans y Marketa Schilling fueron quienes dieron los primeros pasos del restaurante en Cala Montjoi.

Cómo dos refugiados alemanes fundaron el mito en Cala Montjoi

Hans y Marketa Schilling llegaron a Roses en la década de 1950 después de mudarse a España como refugiados tras la Segunda Guerra Mundial. La pareja se enamoró de Cala Montjoi y decidió comprar un terreno para empezar ahí un proyecto propio.

Todo empezó en 1961 con un minigolf, donde antes de que existiera el restaurante, Marketa ya preparaba comidas y organizaba parrilladas de carne al aire libre. En 1964 abrió formalmente el establecimiento, que funcionaba como resort y chiringuito de playa. El nombre elBulli nació como un homenaje a los bulldogs franceses que tenía la pareja.

A comienzos de los años 70 contrataron a un chef francés y el restaurante consiguió su primera estrella Michelin. A partir de ahí empezó una transformación que terminaría llevándolo mucho más lejos de su origen como pequeño local costero.

Ferran y Albert Adrià impulsaron una etapa de creatividad y experimentación.

La era de los hermanos Adrià: la revolución que cambió la cocina para siempre

El cambio llegó en 1984, cuando Ferran Adrià se incorporó a la cocina y tan solo tres años después ya estaba al mando del restaurante. Su hermano Albert Adrià se sumó en 1985 como pastelero y juntos fueron construyendo una nueva etapa en la que experimentaban constantemente.

Con Ferran al frente, elBulli consiguió su segunda estrella Michelin en 1987 y la tercera en 1997. Durante los años 90, el restaurante pasó por uno de sus períodos más creativos y empezó a cambiar la forma en la que muchos cocineros entendían la gastronomía.

Pero la innovación no se vio solo en la cocina, los hermanos Adrià eligieron compartir sus descubrimientos y documentaron sus técnicas, ideas y procesos en grandes volúmenes que después sirvieron de referencia para otros chefs. Ferran también participaba de congresos, conferencias y encuentros académicos para explicar su forma de trabajar y difundir ese conocimiento.

José Andrés fue uno de los grandes chefs que pasó por la cocina de elBulli.

Cuando José Andrés y las grandes estrellas de la cocina mundial trabajaron juntos en elBulli

Entre quienes pasaron por elBulli estuvo José Andrés, que trabajó ahí durante tres temporadas a fines de los años 80 antes de mudarse a Nueva York. El chef español recuerda esa etapa como una especie de segundo “servicio militar”, ya que incluso vivió durante un tiempo justo encima del restaurante.

Su vínculo con Ferran y Albert Adrià se extendió durante más de treinta años y, para José Andrés, esa cocina fue una escuela y parte de una época que generó una explosión de creatividad en la gastronomía mundial. Muchos cocineros pudieron aprovechar ese trabajo gracias a la decisión de los Adrià de no guardar sus descubrimientos.

La información sobre técnicas y pruebas circuló entre profesionales de distintos países y ayudó a que el impacto de elBulli fuera mucho más allá de sus propias mesas. Con el tiempo, aquella experiencia dio lugar a libros, películas y proyectos dedicados a explicar cómo funcionaba una de las cocinas más innovadoras de su época.

Tras el cierre del restaurante, su legado siguió a través de elBullifoundation y el museo elBulli1846.

Por qué cerró sus puertas en el apogeo del éxito

En sus últimos años, elBulli abría solamente seis meses por temporada y recibía unos 8.000 comensales. De todas formas, la demanda era muchísimo mayor, ya que llegaban dos millones de solicitudes anuales para conseguir una mesa. El restaurante ya había ampliado su trabajo con un taller de investigación, una empresa de catering y distintos proyectos comerciales, pero en 2011 decidió cerrar definitivamente su cocina.

La decisión no significó el final del proyecto, porque Ferran Adrià y su equipo pusieron en marcha elBullifoundation, dedicada a conservar y estudiar el legado del restaurante y sus aportes a la gastronomía. Con el tiempo, el espacio original pasó a convertirse en elBulli1846, un museo pensado para reflexionar sobre innovación, conocimiento y la historia del restaurante.

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