Su apuesta deportiva es todavía más grande. Hamilton forma parte desde 2021 del grupo propietario de los Denver Broncos, franquicia de la NFL controlada por la familia Walton-Penner. En 2026 cumple su quinto año como propietario del equipo.
La operación tiene una lógica que va más allá de una inversión financiera: Hamilton utiliza su marca global y su llegada a audiencias internacionales mientras participa de un activo deportivo de escala estadounidense.
También mantiene acuerdos comerciales vinculados con moda y otros negocios, construyendo un modelo en el que su imagen funciona como un activo empresarial.
En tanto, Charles Leclerc eligió una estrategia diferente: construir negocios alrededor del consumo premium y su propia identidad.
El monegasco participa en LEC, una marca de helados desarrollada junto a empresarios vinculados a la gastronomía italiana. La compañía continúa expandiendo su distribución en Europa y en 2026 lanzó nuevos productos, con una estrategia de marketing que utiliza directamente la imagen de Leclerc. La empresa declaró que busca alcanzar entre 200.000 y 250.000 hogares, frente a unos 130.000 actuales.
El piloto de Ferrari también entró al mercado de relojes de lujo como inversor de Chrono24 junto a su hermano Lorenzo. La compañía había superado una valuación de u$s1.000 millones tras una ronda de inversión de 2021 y cuenta entre sus inversores con figuras como Cristiano Ronaldo y fondos internacionales.
A eso se suma Sidequest, el estudio creativo fundado por Leclerc, y su marca de indumentaria CL16.
El patrón es claro: Leclerc está intentando transformar su nombre en una plataforma comercial capaz de operar incluso fuera del automovilismo.
Norris y Gasly: gaming, ropa y una cartera de activos deportivos
Lando Norris llevó esa estrategia todavía más lejos en el universo digital. El británico fundó Quadrant en 2020, una marca vinculada al gaming, esports, contenido digital y ropa. En 2025, Veloce Media Group adquirió una participación mayoritaria en la compañía.
Norris no salió del negocio: conservó más del 20% de Quadrant y se convirtió además en accionista de Veloce. La operación se produjo cuando Veloce declaraba ingresos anuales de u$s17,1 millones y Quadrant había alcanzado una audiencia superior a 6,9 millones de seguidores.
El piloto de McLaren también participa de inversiones deportivas a través de fondos que buscan adquirir participaciones minoritarias en activos deportivos.
En otras palabras, Norris no solamente monetiza su imagen: participa del capital de las compañías que explotan esa imagen.
Además, en agosto de 2026 McLaren extendió su contrato hasta al menos 2030, consolidando el valor comercial de su marca durante los próximos años.
Por su parte, Pierre Gasly está construyendo uno de los portafolios deportivos más particulares de la parrilla. En 2024 se convirtió en uno de los propietarios del FC Versailles, club francés que compite en la tercera división. El proyecto busca desarrollar una estructura profesional alrededor del club y potenciar su crecimiento.
Pero en 2026 dio un paso todavía más significativo: a través de su vehículo de inversión Trail Slam, Gasly adquirió una participación en Red Bull KTM Tech3, equipo de MotoGP.
La operación fue parte de una transacción encabezada por un grupo inversor que incluyó a IKON Capital, Bolt Ventures y Main Street Advisors. El porcentaje exacto adquirido por Gasly no fue informado públicamente.
El movimiento es relevante porque convierte a Gasly en el primer piloto activo de F1 en invertir directamente en un equipo de MotoGP, según Reuters.
La lógica es la misma que aparece en otros deportes: comprar exposición a una industria cuyo potencial comercial puede crecer independientemente del resultado de una carrera.
Bottas y Verstappen: lifestyle y automovilismo
Valtteri Bottas eligió una cartera mucho más cercana al consumo y el lifestyle. Junto a su pareja, la ciclista profesional Tiffany Cromwell, participa en The Vineyard Retreat, un establecimiento turístico y vitivinícola ubicado en McLaren Vale, Australia Meridional.
También desarrolló Ihana Wine, una marca de vinos, y participa de OATH Gin y de Kahiwa Coffee Roasters, una empresa vinculada al café.
El propio ecosistema comercial de Bottas muestra hasta dónde puede llegar la diversificación: vino, alojamiento, bebidas alcohólicas, café y experiencias vinculadas al ciclismo. Su plataforma personal reúne actualmente esas diferentes iniciativas.
Max Verstappen representa un caso diferente. El neerlandés, que encabeza las estimaciones de ingresos de la parrilla, decidió mantener una fuerte conexión con el automovilismo. Su principal apuesta empresarial vinculada al deporte es Verstappen.com Racing, con proyectos de competición fuera de la F1 y participación en categorías GT.
Es una estrategia de especialización: en lugar de alejarse del automovilismo, Verstappen busca construir un ecosistema alrededor de su propio nombre y de las categorías que considera atractivas.
Su capacidad de generar ingresos también le permite invertir sin necesidad de abandonar su principal fuente de capital: la F1. Forbes estimó sus ingresos de 2026 en u$s86 millones, incluyendo remuneraciones y otras fuentes de ingresos.
Alonso y Checo Pérez: startups y marca personal
Fernando Alonso convirtió su experiencia en F1 en una empresa de gestión deportiva. En 2022 creó A14 Management, una agencia destinada a representar y desarrollar jóvenes pilotos. El proyecto funciona como una especie de cantera privada de talentos.
En septiembre de 2026 incorporó al chileno Nico Pino, que se sumó a una estructura en la que también está Gabriel Bortoleto, actual piloto de F1.
Alonso también construyó activos alrededor de su propia marca: Kimoa, su empresa de indumentaria; un museo y circuito de karting en Asturias; proyectos vinculados al gaming y esports; y participaciones en el sector gastronómico.
En este caso, la inversión no consiste solamente en comprar acciones: consiste en crear una estructura empresarial alrededor del conocimiento acumulado durante dos décadas en el máximo nivel del automovilismo.
Mientras tanto, Sergio "Checo" Pérez fue uno de los primeros pilotos en utilizar su capital y su imagen para ingresar al mundo tecnológico latinoamericano.
En 2021 se convirtió en accionista de Kavak, la plataforma mexicana de compraventa y financiamiento de autos usados. El acuerdo combinó su rol como embajador con una participación accionaria.
El negocio siguió creciendo después de su entrada. En febrero de 2026 Kavak anunció una ronda de u$s300 millones, liderada por Andreessen Horowitz, con u$s200 millones aportados por su fondo de growth. La compañía informó además que cerró 2025 con casi 120.000 transacciones y alcanzó su primer mes completo de rentabilidad consolidada en diciembre.
El caso de Pérez muestra una característica particular de las inversiones de atletas: la participación puede ser pequeña en términos financieros, pero el valor de la marca del deportista puede convertirse en parte del activo que ayuda a acelerar una compañía.
Por suparte, Alex Albon apostó por una de las tendencias más interesantes del nuevo negocio deportivo: las competiciones creadas alrededor de tecnología y entretenimiento.
El piloto de Williams ingresó como inversor de TMRW Sports, la compañía creada por Tiger Woods, Rory McIlroy y Mike McCarley detrás de TGL, la liga de golf indoor de alta tecnología.
Desde equipos de fútbol y MotoGP hasta bebidas, gastronomía, tecnología, moda y golf: el paddock de la F1 también se convirtió en un portafolio de inversiones.
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Albon también participó junto con Apex Capital en la inversión en la franquicia de San Francisco de TGL. Los términos financieros de esa operación no fueron revelados.
La apuesta adquirió todavía más dimensión en 2026. TMRW Sports está cerrando una nueva ronda que llevaría la valuación de la compañía a más de u$s1.000 millones, el doble de la valuación cercana a u$s500 millones de su Serie A de 2024.
Así, una inversión que nació alrededor de un nuevo formato deportivo pasó a estar vinculada con una compañía que el mercado privado ya valora en más de u$s1.000 millones.
Bearman y Piastri: el nuevo piloto-empresario
La diversificación ya no es exclusiva de los campeoness. Oliver Bearman, con apenas 21 años, abrió en 2026 una tienda de bicicletas y cafetería en las afueras de Mónaco, junto con amigos. El proyecto nació de su propia afición por el ciclismo y está pensado como punto de encuentro para quienes recorren las rutas de montaña del principado.
Pero además Bearman ingresó como accionista de IM8 Health, compañía de suplementos y bienestar cofundada por David Beckham.
Prenetics, la empresa matriz de IM8, informó que la marca había alcanzado u$s100 millones de ingresos recurrentes anualizados apenas 11 meses después de su lanzamiento.
El movimiento muestra que incluso los pilotos más jóvenes empiezan a construir un segundo balance antes de consolidar una carrera larga en la F1.
Oscar Piastri eligió un camino más sencillo pero igualmente estratégico: su propia línea de indumentaria OP81. El australiano convirtió el número que utiliza en F1 en una marca comercial y lo llevó al mercado de ropa y merchandising.
La lógica es similar a la de otros pilotos: aprovechar una audiencia que ya existe para construir una fuente adicional de ingresos y, al mismo tiempo, transformar el nombre del piloto en un activo que pueda sobrevivir a la carrera deportiva.
La tendencia tiene una explicación económica.
El mapa de inversiones muestra que la nueva generación de pilotos de F1 ya no piensa solamente como deportistas.La carrera de un piloto de F1 puede ser relativamente corta frente al horizonte de inversión de un empresario. Convertir parte de los ingresos deportivos en participaciones empresariales permite pasar de cobrar por la imagen a ser propietario de los activos que utilizan esa imagen.
Y ahí aparece una segunda ventaja: los pilotos tienen algo que muchos inversores tradicionales no pueden comprar fácilmente, acceso directo a millones de fanáticos globales.
En el nuevo modelo de negocios de la Fórmula 1, el piloto ya no es solamente el empleado mejor pago del paddock. Cada vez más, también es una marca, un canal de distribución y, en algunos casos, un inversor que busca capturar el crecimiento de industrias que existen mucho más allá de los 24 fines de semana de carrera.