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24 de septiembre 2026 - 22:14

Donald Trump y Malvinas: Javier Milei no consiguió la señal que esperaba en Nueva York

No es la primera vez. Donald Trump decidió no regalarle al presidente Javier Milei una foto, y mucho menos hacer campaña por las Islas Malvinas. Si esto fue un chirlo o implica un cambio en la relación entre los dos, es algo que debemos desentrañar si queremos entrever lo que está por venir.

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La falta de un encuentro directo y de apoyo explícito de Trump sobre Malvinas marca un posible retroceso en la relación. 

Mientras la gente del gobierno argentino buscaba el lunes y martes cómo conseguir una foto a solas entre nuestro Presidente y su par estadounidense, que reforzara la imagen de amistad entre ambos (el máximum era sonsacarle al yanqui alguna referencia directa sobre Malvinas), Donald Trump se veía ocupado en cosas mas relevantes para su país.

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El año pasado lo habían conseguido. Una reunión de un par de minutos en los pasillos de la ONU fuera de agenda, en la que estuvieron Scott Bessent y Marco Rubio, pero esta vez, a pesar de que se movieron todos los hilos posibles y los medios más afines lo daban como un hecho, no pudo ser.

La Asamblea de la ONU

Acá tenemos el primer error. Milei llegó al JFK a las nueve menos veinte (hora NY) y por el caos con el tránsito le tomó casi dos horas llegar al Langham Hotel (los que tenemos alguna experiencia con Nueva York, usamos el Air Train-LIRR, con lo que en no más de 30-40 minutos ya podemos caminar en la zona). El Langham es un “cinco estrellas” que queda en Madison Ave. entre E 37 y E 36, dos cuadras al norte del Empire States, a 12 del United Nations Plaza, 20 del consulado argentino y 23 del Central Park (habiendo vivido alguna vez en Tudor City, quien esto escribe, cree conocer un poco el lugar).

Muy “a la Argentina”, el año pasado Milei había conseguido una reunión con Donald Trump en los pasillos del edifico de Naciones Unidas.

No se trata de uno de los grandes hoteles neoyorkinos -olvídese de lo que leyó o escuchó en otros medios, el edificio tiene casi 60 pisos y el hotel usa solo la primer mitad-, más bien es uno de un precio medio elevado, entre u$s1.500 y u$s2.500 los cuartos más bajos y arriba de u$s3.500 las suites altas (unas 14 por piso), mientras el Penthouse supera los u$s8.000. No sabemos en óonde se quedó la delegación argentina, ni cuántos cuartos pidieron (por cuestiones de seguridad algunas delegaciones suelen alquilar pisos completos). Tal vez la mayor ventaja es que las habitaciones suelen ser grandes, miran al Empire States y los Milei ya habían estado ahí (Macri también lo usaba, Cristina era del Mandarin frente al Central Park, algo más alejado pero muy buena opción). En lo personal hubiera escogido el Waldorf…

Suite en The Langham, el Hotel preferido de los Milei. No el en mejor lugar para los que conocen Nueva York

La cuestión es que Milei llegó tarde a Nueva York y no pudo escuchar de manera directa el discurso que Donald Trump estaba dando ante la Asamblea General a las 10.15 de la mañana. El tuit alabando a Trump, que reenviaba lo de Daugherty a las 11.36, lo lanzó a las 12.18 (dos horas “tarde”).

El tweet de Javier Milei alabando a Donald Trump. Aun así, no consiguió ni la foto, ni cruzar un par de palabras, ni evitar que Donald Trump “se ladeara” a favor de los Ingleses.

Por ese entonces Trump había terminado su discurso y estaba celebrando su reunión con el primer ministro británico Andy Burham en el edifico de las Naciones Unidas, programado para no durar más de media hora y que se extendió casi una, tras lo cual el americano alabó al inglés diciendo: “Pienso que va a ser un gran primer ministro. Pienso que tiene un montón de activos de su lado” y que EEUU estaba con él “hasta el final”.

Durante esa reunión con la prensa es que Burham decía: “Y obviamente, tu (por Trump) fuiste suficientemente bueno hoy para permitirnos hablar sobre algunas cuestiones de comercio. Ah, las Falklands (Malvinas) que nosotros nosotros mencionamos y tu fuiste suficientemente bueno para escucharnos sobre esos temas entre otros”. Trump asentía con la cabeza…

Luego que se retiró el norteamericano, Burham fue un paso más allá, declarando: “Vamos a defender el derecho a la autodeterminación y a permanecer británicos. Solo quería que el presidente lo supiera de forma directa de mi parte. Esa es la clara posición británica…él entendió muy bien lo que le estaba diciendo”.

Andy Burham y Donald Trump despues de casi una hora de estar reunidos. Coincidencia con la cuestión Islas: los Ingleses se quedan en Diego García y Trump asiente al hablar de las “Falkland Islands”.

Está claro que por agenda y por horario, Milei nunca planeó cruzarse con Trump en las Naciones Unidas. Una ausencia en el bloque de las A (más precisamente en la fila 8, 4º columna; los lugares van por orden alfabético y cambian a partir del país sorteado que toma el primer asiento) que no pasó desapercibida. Una oportunidad perdida para instalar el tema… o minimizar daños.

El Escudo de las Américas

Quedaba ayer para poco más tarde, la reunión del Escudo de las Américas donde, como advertimos, Trump iba a estar poco tiempo, así que la cosa (foto y Malvina) era incluso más difícil. En un principio solo iba a asistir el canciller Pablo Quieno -tal vez no la mejor señal de quien quiere convertirse en el referente de la derecha latinoamericana-, pero cuando sobre el filo de la medianoche previa se supo que Trump iba a estar presente, Milei se sumó.

Al final el presidente norteamericano estuvo menos tiempo, se retrasó, por lo que en lugar de media hora estuvo apenas 15 minutos, de los cuales empleó 5 para dar su discurso y luego irse, así que foto con Milei, nada de nada y de Malvinas, menos (es cierto que no hubo foto con nadie).

Javier Milei al iniciarse el encuentro del Escudo de las Americas. Las esperanzas están puestas en conseguir ahí “la foto” con Donald Trump. No tocó el tema Malvinas.

Nadie alaba tanto a Donald Trump como el mismo Trump, por lo que no sorprende que hacia el final de sus palabras se erigiera como el padre del giro a la derecha latinoamericana.

Sus palabras fueron: “It’s a great honor to be here. And I just want to let you know that the United States is standing behind you. And a number of you know that very well because you’re here. I’ve endorsed some of you and you had great election victories. Great election victories so far. I think I’m nine for nine. Everybody I’ve endorsed has won. And we just had a big win in Colombia, as you know. We had a big win in Argentina not so long ago, twice. And a lot of wins. We’re winning a lot”.

En castellano sería algo así como: “Es un gran honor estar aquí, y solo quiero dejarles saber que los Estados Unidos están detrás de ustedes, y varios de ustedes lo saben muy bien porque están aquí. He respaldado a algunos de ustedes, y hemos tenido grandes victorias electorales. Grandes victorias electorales hasta ahora. Creo que voy nueve de nueve. Todos a los que he respaldado han ganado, y acabamos de tener una gran victoria en Colombia, como saben. Tuvimos una gran victoria en Argentina, y no hace tanto tiempo dos veces, y muchas victorias. Estamos ganando mucho”.

Hombro a hombro. Seis meses atrás Javier Milei ocupaba un lugar central en las fotos con Donald Trump

Seamos generosos y perdonémosle que en 2023 estaba lejos del poder. Sin dudas que el auxilio económico que le dio a libertarios fue clave en la legislativa del año pasado (a las que confundía con una presidencial… a lo mejor todavía lo hace), pero su influencia en la victoria presidencial de Javier Miulei, si la hubo, fue marginal.

“Trump apoyó a Milei en la sesión del Escudo de las Américas: “Tuvimos una gran victoria en Argentina”, “En Nueva York, Milei coincidió con Trump en la sesión del Escudo de las Américas y cosecho otro gesto de apoyo”; “El presidente Donald Trump elogió a Milei en el Escudo de las Américas”; “Milei participó de la reunión del Escudo de las Américas y se llevó otro apoyo de Trump: Tuvimos una gran victoria en Argentina”; “Trump destacó a Milei en el Escudo de las Américas: Tuvimos una gran victoria en Argentina”; “El respaldo de Trump a Milei en la cumbre del Escudo de las Américas: “Tuvimos una gran victoria en la Argentina”, “Intimidad del Escudo de las Américas: los abrazos de Milei y una mención especial de Trump”.

Javier Milei en la reunión del Escudo de las Americas. Protocolo lo sentó lejos de Donald Trump, frustrando su esperanza de cruzar unas palabras y conseguir “la foto”.

Lo curiosos -u horroroso por falaz- es que ninguno de los comentaristas y escribas de la caterva oficialista parece haber visto el discurso del presidente norteamericano.

Es cierto que apenas ingresó al recinto, Trump apuntó con su índice a Javier Milei, quien le contestó con sus dos pulgares hacia arriba, algo que ninguno de los señores y señoras anteriores parecen haber visto, y que puede considerarse como un saludo direccionado… aunque también podría ser una advertencia malinterpretada.

El dedo de Trump apuntando a Javier Milei ¿Un saludo amable o un gesto de advertencia?

. Los medios oficialistas se perdieron el gesto.

Trump no nombra a Milei. Para cualquiera capaz de aprobar la comprensión de texto de las pruebas Pisa de primer grado, es claro que su intención fue pura y únicamente destacar que él es el factótum de las victorias derechista en América Latina –“Todos a los que he apoyado han ganado”- y menciona a Colombia y la Argentina como ejemplos, sin hacer diferencias sobre a que gobiernos apoya más o menos.

Tal vez sea porque lo sentaron fuera de la órbita directa de Trump -en ningún momento estuvo a menos de tres metros el norteamericano, demasiado para cualquier foto-, cuando en marzo estuvo en primera fila y hombro a hombro en la foto familiar, o tenga que ver con los inconvenientes que generan las falencias idiomáticas de nuestro Presidente, pero cuando llegó el turno de intercambiar ideas con el yanqui, los que hablaron fueron el vicepresidente de Colombia, José Manuel Restrepo, Keiko Fujimori de Perú y el paraguayo Santiago Peña (Milei había realizado una ponencia, en la que no mencionó la cuestión Malvinas, en castellano y antes de que llegara Donald).

Keiko Fujimori conversando con Donald Trump. Los otros que también hablaron con el Norteamericano fueron el colombiano Restrepo y el paraguayo Peña. Javier Milei no tuvo la oportunidad.

En todo caso, si tuviésemos que escenificar lo ocurrido hasta aquí, diríamos que Milei llegó a Nueva York a sabiendas que no asistiría personalmente al discurso de Trump en las Asamblea de la ONU, por lo que no existía ninguna chance de cruzarse con él. Durante la reunión del Escudo de las Américas, Trump apuntó por alguna razón a Milei cuando entró al recinto, que a Milei lo sentaron a un costado, lejos de Trump para lo que implica la importancia de nuestro país y que Milei no cruzó ni una palabra con el norteamericano ni le dieron ninguna oportunidad para fotografiarse cerca de él.

Nada es gratis

Lo que siguió fue la visita al Yeshiva Darchei Torah, donde Milei dió otro discurso -sin mencionar Malvinas- y recibió el premio “Ohev Yisrael”, por su respaldo a Israel y su vínculo con la comunidad judía. Luego, poco antes de las siete de la tarde fue el turno de reunirse 20 minutos con Marco Rubio en el Lotte New York Palace.

Acá no está claro sobre que se habló, más allá de las generalizaciones que dio el canciller Quirno (lo cierto es que en 20 minutos es difícil hablar de algo en serio), quien no confirmó que hablaran de Malvinas, reconociendo que el Gobierno no va a realizar ningún pedido concreto sobre esta cuestión a Donald Trump. Por su lado, Marco Rubio solo hizo hincapié en que se había tocado la cuestión de las inversiones energéticas que le interesa hacer a las empresas norteamericanas en Argentina.

Javier Milei con Marco Rubio en los pasillos del Lotte New York Palace. Por alguna razón, luego de reunirse, Javier Milei faltó al coktail de bienvenida que daba allí mismo el presidente Trump.

Lo curioso acá es que, apenas terminada la reunión, Trump celebraba en el mismo hotel el clásico cocktail de bienvenida a los jefes de estado y gobierno que habían asistido a las Asamblea, al cual nuestro presidente estaba invitado.

Rubio fue, pero por alguna razón Milei pegó el faltazo, abortando la última chance que tenía de volver a nuestro país con una nueva foto de Donald Trump o de sacarle algunas palabras sobre nuestras islas Malvinas.

Los intereses por encima de las simpatías

Nuestra diplomacia parece no entender los intereses norteamericanos, o si los entiende, es incapaz de hacérselo ver al Presidente.

Estados Unidos sabe del riego que en algún momento el gobierno argentino cambie de signo, lo que no lo hace totalmente confiable. Así que, entre islas Malvinas en manos británicas o argentinas, no hay elección posible, prefiere a los del norte.

Como argentino, por más que la mayoría lo vea solo como un acto de oportunismo político, uno no puede sino estar agradecido que el Presidente Milei llevara la cuestión de Malvinas a la Asamblea de las Naciones Unidas, Pero, con más de la mitad del recinto vacío -es lo habitual-; poco antes Santiago Peña de Paraguay o Masoud Pezeshkian de Irán anotaban algunos oyentes menos-, pareciera evidente que la cuestión no despierta el interés ni el entusiasmo del resto de las naciones del mundo.

Ni la presentación del Primer Ministro Inglés Andy Burham ni la de Javier Milei, los dos con menos de la mitad del salón de la Asamblea General lleno, concitaron el interés de los miembros de Naciones Unidas.

De hecho, la audiencia que tuvo el primer ministro inglés Andy Burham un día antes, luego de su reunión con Trump, en la que dijo respecto a Malvinas: “Nos opondremos firmemente a cualquier amenaza o desafío al imperio de la ley, no solo de Rusia pero de otros, incluyendo cuando amenazan los derechos de los territorios británicos a seguir siendo británicos, incluyendo las Falkland Islands”, no tuvo una mayor audiencia.

Es cierto que Burham fue el disertante 28 de 33 que hubo en el primer día de la Asamblea y su discurso lo dio pasadas las 10 de la noche; en tanto, Milei fue el octavo del segundo día, subiendo al podio en torno a las 11 de la mañana.

La isla de Diego García. Apenas un punto en el mapa, que explica porque EE.UU. no va a presionar a Gran Bretaña para que reconozca la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas.

Pero hay otra cuestión de islas que si les resulta imperiosa a los norteamericanos. En mayo del año pasado los ingleses aceptaron devolver el archipiélago de Chagos (el nombre hace referencia a las cinco llagas de Cristo durante la crucifixión) a las Islas Mauricio. El punto clave en las Chagos es la isla Diego García, que hace décadas los británicos arrendaron a los norteamericanos para establecer allí una base militar (en realidad la comparten). Con el tratado de traspaso, que fue aprobado por la administración Biden, Mauricio le arrendaría por 99 años la isla a los ingleses.

Pareciera no cambiar demasiado, pero, dada la importancia estratégica que tuvo Diego García en los ataques contra Irán, Trump —y los militares norteamericanos— están en contra de cualquier plan de cesión. Hasta ahora, el Parlamento británico tenía “cajoneado” el acuerdo. Sin embargo, luego de que, durante el encuentro con la prensa posterior a la reunión del 22, Trump lo calificara de “un acuerdo terrible” y “ridículo” ante una pregunta de un periodista del Daily Telegraph, y agregara que Burham iba a “mirarlo”, mientras el británico asentía claramente a sus dichos, todo indica que el acuerdo podría caerse. Se trataría de un claro cambio en la política británica, en el que Malvinas también tendría algo que ver.

El valor estratégico de la base en la isla de Diego García, en el centro del Océano Indico es claro. Estados Unidos no está dispuesto a resignarlo.

Javier Milei ha tenido algunos aciertos y supo desmarcarse a tiempo de Giorgia Meloni y en su momento de Volodimir Zelenski, para no quedar mal parado ante Donald Trump. Ahora, la evidencia más allá de cuál fuera la verdadera intencionalidad del norteamericano respecto nuestras islas -si existió algo, tal vez no pasará de un mero “apriete” a los ingleses, para que enviaran armas al golfo y “la terminaran con” el asunto de Diego García”-, es que el manejo que hizo el oficialismo sobre la cuestión, invocando el nombre de Trump y un apoyo que nunca fue explícito, sin siquiera haberle advertido sobre lo que se venía, tuvo y tiene un costo.

Pensar que Trump apoyaría el retorno de las Malvinas a la Argentina, cuando al mismo tiempo quiere -y consiguió frenar el de las islas Chagos a Mauricio, que además está mucho más adelantado-… la verdad es que muy lógico no suena.

Una gota que colma el vaso

Como parte de sus encuentros con la comunidad judía, que le llevaron la mayor parte del tiempo, el miércoles le tocó a Javier Milei verse con el Rabino Simón Jacobson del movimiento Chabad Lubavitch, por la mañana del jueves su acostumbrada visita a la tumba del rabino Lubavitch (al que muchos en Chabad Lubatich consideran el Mesias) cada vez que pisa Nueva York, luego el almuerzo en The Economic Club, para reunirse finalmente con Benjamín Netanyahu pasadas las 4 de la tarde y retornar a Buenos Aires a partir de las 8 de la noche, esperando arribar a las 8:30.

Cada vez que visita Nueva York, Javier Milei peregrina a la tumba del rebe Lubavitch.

La última vez que Trump habló bien sobre el primer ministro de Israel fue el 16 de junio (“I like Bibi a lot”) y si se quiere su última declaración en favor fue el 20 de julio cuando retrucando a Mamdani (con el que cada día parece llevarse mejor”), afirmó “Benjamin Netanyahu no será arrestado de ninguna manera o forma mientras este en los Estados Unidos”.

Desde entonces, frio glacial con el israelí (ningún funcionario de nivel lo recibió en Nueva York, cierto que la mayoría estaba ocupado con la visita de Xi Jinping en Washington), lo que sugiere que con su apoyo Milei podría quedar en “offside”, lo que se sumaría a las boutades de estos días (esto siempre que Netanyahu no gane la elección).

La de hoy fue la última presentación internacional importante de Netanyahu antes del 27 de octubre, por lo que su discurso a la Asamblea se veía clave. Habiendo subido a ese podio 15 veces, es más que un veterano del lugar (lo superan, Fidel Castro, el Rey Huseein de Jordania y Mahmud Abas, presidente de Palestina), así que la cosa no le resultó difícil.

Cuando Netanyahu entro al reciento de Naciones Unidas, mas de 100 delegados abandonaron la sala.

Como se esperaba, cuando entró al recinto al menos 100 personas (las conté) se retiraron del recinto de la Asamblea, en tanto teníamos manifestaciones y decenas de detenidos en la calle (la actriz Susan Sarandon estuvo entre las presas) en la calle.

“Bibi” es un buen orador y nos regaló uno de sus típicos discursos (en teoría los disertantes en la ONU deberían de acotar sus presentaciones a 15 minutos, pero se sobre extendió a más de 40) con no demasiadas novedades, patoteó de “cobardes morales” a los que vaciaron su presentación, mostró un “beeper” revindicando la eliminación de la cúpula de Hezbolá en 2024 y esgrimió una pantalla de Starlink que propuso regalarle a la delegación iraní para cuando abjuraran del régimen, como muestra de la revolución interna que espera se produzca en Irán.

En la calle hubo protestas en contra de Israel.

Su acusación de manera directa a Qatar como estado terrorista y colocar al Presidente de Turquía como el mayor o segundo mayor enemigo de Israel también tuvo algo de novedoso, en tanto el largo ataque al alcalde de Nueva York Zohran Mamdani y su esposa, seguramente recibirá en agradecimiento de estos (lo que no estuvo bueno es presentar a Nueva York como una ciudad donde los judíos viven aterrados).

A diferencia de otras veces, el panegírico sobre Donald Trump como el mayor amigo de Israel en toda la historia, sonó esta vez como un pedido para que el norteamericano mandase alguna señal de apoyo a su campaña, aunque solo sea como devolución de loas.

Pero también hubo protestas de judíos a favor de Israel, pero contra Netanyahu.

Tal vez anticipándose a las cosas -así quedaba liberado-, sabiendo que “Bibi” es un superviviente que suele “zafar” a último momento o simplemente porque sí, el miércoles Trump posteó un mensaje en su red social, donde sin nombrarlo, evidenció lo que tal vez parecería un apoyo velado al israelí (la nota a la que refiere ve al Likud como el partido que más escaños conseguiría, pero sin llegar a la mayoría para designar Primer Ministro).

El Tweet de Donald Trump en apoyo a Benjamín Netanyahu.

Presidentes y Cancilleres

Según el embajador argentino en Nueva York Alec Oxenford, “En estos días (Milei y Trump) se vieron varias veces en grupos, como en la cumbre del Escudo de las Américas” -curioso; solo se vieron esa vez-, planteando ¿Por qué habría otra reunión? -curioso; cuando la diplomacia hizo lo posible para que la hubiera-.

De estas líneas alguien podría pensar que de alguna manera culpamos a la gente de Cancillería por no haber logrado la foto o instalar el tema Malvinas en el centro del debate de las Naciones Unidas. Pero lejos estamos de ello.

Milei dio su discurso a la Asamblea con más de la mitad de la sala de la Asamblea vacía.

Desde que asumió Javier Milei, Cancillería ha tenido 3 jefes: Diana Mondino (10/12/23 al 30/ 10/24), Gerardo Werthein (31/10/24 al 28/10/25) y el actual Pablo Quirno (a partir del 28/10/25). Esto puede marear a los diplomáticos de carrera, aunque más mareado debe estar el personal de la Jefatura de Gabinete que ya tuvo cuatro cabezas (Posse, Francos, Adorni, Santilli) y posiblemente llegue a las cinco cuando “El Colorado” se dedique de lleno a su campaña por la provincia de Buenos Aires.

Es que nuestros diplomáticos no están acostumbrados a tantos vaivenes, Alberto, Mauricio, Cristina II, Néstor, “El Carlo”, y RA fueron auxiliados por dos cancilleres cada uno, mientras Cristina I y “Chupete”, tuvieron uno solo.

Funcionarios Argentinos a poco de comenzar Javier Milei su discurso

Los números son inciertos, pero permiten tener una idea general sobre lo que enfrenta Cancillería.

Es sabido que nuestro actual es un presidente “viajero” (ya realizó cerca de 45 viajes al exterior -18 a los EEUU-, donde permaneció más de 134 días, el 13% de su gestión o uno de cada 8 días de gobierno), pero queda empequeñecido frente a Carlos Menem que en sus diez años de gobierno dio el equivalente a 87 vueltas al mundo o 6 viajes a la luna (en sus 209 viajes estuvo entre 550 y 620 días fuera del país o uno de cada 6 y 7 días de su mandato.

Bastante más lejos quedó Cristina Fernández con 99 viajes para sus dos administraciones (60 en su primera presidencia) que la llevaron a estar 181 días (112 durante su primera administración) lejos de Olivos o El Calafate, algo así como 1 de cada 16 días en presidencia.

La reacción de los británicos cuando Milei hablaba sobre las islas Malvinas

Néstor Kirchner no era tan fanático de los aviones, por acumuló unos 46 vuelos que lo hicieron dormir en otra cama cerca de 120 noches, algo más que su mujer con 1 de cada 14 días alejado.

A pesar de lo que puede parecer, Mauricio Macri, era “caserito”, y apenas supera a “Néstor” con circa 48 viajes, aunque cundo iba al exterior se quedaba más tiempo que otros sumando algo así como 160 jornadas, por lo que se quedó lejos del Plata 1 de cada nueve días de trabajo local.

Funcionarios argentinos escuchando el discurso de Javier Milei

A los que no les gustaba viajar son: Raúl Alfonsin que acumuló no mucho más de 30 viajes y 110 días lejos de Chascomús (1 de cada 19 días en el extranjero), Alberto Fernández con unas 23 salidas fuera del país que le insumieron 50 días (1 de cada 29 días; le toco la Pandemia), y sobre todo al malogrado Fernando de la Rúa con apenas 15 paseos y 60 días lo que en realidad no está tan mal siendo algo así como uno de cada 12 días lejos de su querida Córdoba.

Como se ve, el recambio de cancilleres y la consiguiente confusión interna, no guarda relación con el trabajo que les ha tocado, sino con otras cosas.

Conclusión

El jueves, aunque más tarde de lo esperado, Milei se reunió con Netanyahu en el edifico de las Naciones Unidas, a puertas cerradas y durante 20 minutos. No hubo declaración oficial de ninguna de las dos partes -Quirno admitió parcamente que se habló de Malvinas, y los israelíes difundieron un tuit sin ninguna precisión, más allá de las alabanzas cruzadas-. Esta fue la única reunión con otro mandatario que tuvo el presidente argentino durante la gira.

Después de este encuentro "Bibi" se reunió con algunos de los líderes latinoamericanos que lo respaldan, y partio hacia Israel.

Netanyahu con otros lideres Latinoamericanos antes de partir hacia Israel.

A pesar de todas las señales en contra que venían llegando del norte, a la salida de su presentación en la Asamblea General, en lugar de tomar el camino de la discreción, Javier Milei no quedó corto con sus elogios al Primer Ministro:

“Netanyahu, aliado y amigo… Tanto Trump como Netanyahu son dos personas muy por encima, ya no solo de la media, digamos, de los individuos normales sino, digamos, dentro del concierto de las naciones, de hecho sino fuera por Netanyahu, Netanyahu es un líder extraordinario con una visión geopolítica y que entiende el vínculo con la batalla cultural como muy pocas personas del mundo, salvo, digamos, Marco Rubio y Donald Trump o Scott Bessent, digo, y si no fuera, digamos, por por Netanyahu yo tengo mis dudas hoy existiera, seguiría existiendo Israel y eso sería un verdadero peligro tanto para no solo, para Israel sino para Europa y para occidente todo”.

Cuesta no preguntarnos que puede pensar Trump sobre alguien que lo compara en plano de igualdad a Marco Rubio, Scott Bessent o Benjamín Netanyahu, digamos.

El tweet de Netanyahu agradeciendo a Javier Milei

Pero cuesta mucho más no pensar en que si “Bibi” se hunde, Milei no será arrastrado ante los ojos de Donald Trump.

En Goldfinger (1959, la película es de 1964), Ian Fleming pone en boca de su malvado dirigiéndose a James Bond “Una vez es casualidad; dos, coincidencias. La tercera es la acción del enemigo”. Ya antes Donald Trump le cerró una vez la puerta a Javier Milei, quien no supo reaccionar a pesar de que todas las señales estaban ahí.

Con lo ocurrido estos días, donde como era previsible el Presidente vuelve sin la foto y sin el apoyo norteamericano por la cuestión Malvinas -incluso podríamos hablar de un retroceso- ya van dos. Ojalá no se produzca una tercera.

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