La carrera por desarrollar un invento capaz de devolver parte de la visión lleva años movilizando inversiones millonarias, equipos científicos y empresas tecnológicas. Ahora, uno de esos proyectos acaba de alcanzar un hito que podría modificar el tratamiento de una de las principales causas de ceguera en adultos mayores.
El revolucionario invento médico que ayuda a recuperar la visión a personas con degeneración macular
Un avance desarrollado tras años de investigación abre una nueva etapa para una enfermedad que afecta a millones en todo el mundo.
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El desarrollo fue diseñado para personas con una enfermedad que compromete la visión central.
La protagonista es Science Corporation, una compañía fundada por Max Hodak, ex presidente y cofundador de Neuralink, la firma de neurotecnología impulsada por Elon Musk. Su sistema, denominado PRIMA, recibió la aprobación para ser comercializado en la Unión Europea con el objetivo de asistir a personas con degeneración macular asociada a la edad (DMAE).
Aunque los resultados obtenidos hasta el momento son alentadores, los especialistas remarcan que no se trata de una cura. El dispositivo busca restaurar parte de la visión central en pacientes con enfermedad avanzada y todavía requiere cirugía, rehabilitación y un seguimiento médico específico.
De qué trata el desarrollo biomédico
La degeneración macular asociada a la edad es una enfermedad que deteriora progresivamente la parte central de la retina, donde se concentran las células encargadas de captar la luz. A medida que avanza, las personas comienzan a notar una mancha borrosa u oscura en el centro del campo visual, lo que dificulta tareas cotidianas como leer, reconocer rostros o identificar carteles.
Frente a ese problema, el sistema PRIMA propone un enfoque diferente al de los tratamientos convencionales. La solución combina un implante inalámbrico de apenas 2 por 2 milímetros con un dispositivo externo que trabaja en conjunto para reemplazar parte de la función perdida de los fotorreceptores dañados.
El implante se coloca mediante una cirugía vitreorretiniana especializada y permanece debajo de la retina. Después, unas gafas especialmente diseñadas capturan las imágenes mediante una cámara incorporada y proyectan esa información hacia el implante usando luz infrarroja cercana, invisible para el ojo humano. Allí comienza el proceso que convierte la información luminosa en señales eléctricas destinadas a estimular las células retinianas que todavía conservan actividad.
Esas señales continúan su recorrido hacia el cerebro a través del nervio óptico, permitiendo recuperar parte de la información visual. Los pacientes también pueden modificar parámetros como el zoom y el contraste, lo que ayuda a mejorar la visión funcional según cada situación.
Los estudios clínicos difundidos por la compañía muestran resultados que despertaron expectativas. En un ensayo con pacientes que presentaban DMAE avanzada, 26 de los 32 participantes evaluados obtuvieron mejoras clínicamente significativas en la agudeza visual. Además, 27 personas informaron haber podido leer números o palabras durante actividades cotidianas utilizando la visión proporcionada por el sistema.
Las características claves de estos anteojos
Aunque suele hablarse de "anteojos que devuelven la visión", el dispositivo funciona como parte de un conjunto mucho más amplio. Las gafas son el componente visible del sistema, pero dependen del implante retiniano para cumplir su función.
Su estructura incorpora una cámara frontal que registra las imágenes del entorno. Esa información se transforma y se envía al implante mediante pulsos de luz infrarroja, permitiendo que el chip genere los estímulos eléctricos necesarios para recrear parte de la visión central.
Actualmente, el equipo todavía presenta algunas limitaciones. Las gafas funcionan conectadas a una batería externa y poseen un diseño más voluminoso que el de los modelos inteligentes disponibles para consumo masivo.
Otro aspecto que sigue bajo análisis es el acceso al tratamiento. Según la empresa, cada sistema podría costar cientos de miles de dólares, motivo por el cual ya existen conversaciones con prestadores de salud europeos para evaluar mecanismos de cobertura y reembolso. La intención inicial es comenzar los primeros procedimientos comerciales en Alemania, país donde se realizaron varios de los ensayos clínicos.
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