4 de octubre 2026 - 11:30

De ingeniero aeroespacial a multimillonario: Krishna Chivukula debuta en la lista de los más ricos de la India

El empresario que inició su camino en otro rubro, apostó por la industria tecnológica y se transformó en uno de los más poderosos del país asiático.

Además de sus enormes inversiones, también se destaca por su aspecto filantrópico. 

Además de sus enormes inversiones, también se destaca por su aspecto filantrópico. 

Forbes

Krishna Chivukula pasó de estudiar ingeniería aeroespacial a acumular una fortuna estimada en u$s4.400 millones. El empresario ingresó por primera vez entre las 100 personas más ricas de la India y quedó en el puesto 66 del ranking elaborado por un prestigioso medio.

La mayor parte de su vida profesional transcurrió lejos de la exposición pública. Trabajó durante años en Estados Unidos y luego volcó esa experiencia a proyectos propios, con la industria como eje de una carrera que había comenzado varias décadas antes.

En 1996 fundó Indo-MIM y llevó su experiencia técnica a la fabricación de piezas metálicas de alta precisión.

En 1996 fundó Indo-MIM y llevó su experiencia técnica a la fabricación de piezas metálicas de alta precisión.

De la ingeniería aeroespacial al moldeo industrial

Su formación tuvo un perfil técnico desde el comienzo. En 1970 obtuvo una maestría en ingeniería aeroespacial en el Indian Institute of Technology Madras (IIT Madras), con especialización en propulsión a reacción. Diez años después completó un MBA en Harvard Business School.

La etapa siguiente se desarrolló en Estados Unidos. Allí llegó a ocupar los cargos de presidente de grupo y CEO del Hoffman Group of Companies, en Nueva York, antes de probar suerte con un emprendimiento propio. En 1990 fundó Shiva Technologies, dedicada al análisis de materiales de alta pureza mediante espectrometría de masas.

En 1996 creó Indo-MIM en Bangalore y puso el foco en el moldeo por inyección de metal. La técnica permite fabricar grandes cantidades de componentes pequeños, con formas complejas y gran precisión, algo especialmente útil cuando cada pieza debe conservar medidas muy específicas.

Ese método encontró aplicaciones en rubros muy distintos. La firma comenzó a producir desde mangos de bisturí y pequeños tubos utilizados en audífonos hasta partes destinadas a vehículos, aviones y equipamiento de defensa.

1996 - 2026: Tres décadas para convertir una startup en el líder mundial del sector MIM

Indo-MIM comenzó sus operaciones en 1997 y amplió su presencia de manera progresiva. En 2006 obtuvo la licencia para una nueva planta en Karnataka, en 2011 inició actividades en China y cinco años más tarde constituyó sociedades en Estados Unidos y México. En 2020 sumó además la adquisición de Triax Industries.

La expansión dejó una estructura mucho mayor que la de sus primeros años. Antes de su salida a bolsa, la documentación presentada por la firma detallaba 15 instalaciones productivas: seis en India, otras seis en Estados Unidos, dos en Reino Unido y una en México.

Con esa escala, el fabricante pasó a ocupar una posición central dentro del MIM. La propia empresa se presenta como el mayor productor mundial de piezas realizadas con esta tecnología por capacidad instalada, después de tres décadas de especialización.

Los resultados de 2026 reflejaron ese tamaño. En el ejercicio cerrado el 31 de marzo, la facturación avanzó 26% y llegó a u$s437 millones, mientras que la ganancia neta creció en la misma proporción. En julio, Indo-MIM dio otro paso al comenzar a cotizar en bolsa.

La donación millonaria que marcó un hito en el IIT Madras

En 2024, Chivukula regresó al lugar donde había completado su formación como ingeniero con una contribución inédita para la institución. Entregó al IIT Madras una participación cercana al 1% de Indo-MIM, valuada entonces en alrededor de u$s27 millones.

El aporte se convirtió en la mayor donación individual recibida hasta ese momento por la universidad y quedó entre las más importantes realizadas a una institución educativa de la India. Como reconocimiento, uno de los edificios académicos del campus pasó a llamarse Krishna Chivukula Block.

Los recursos fueron destinados a distintos programas del IIT Madras. Una parte quedó reservada para becas de estudiantes internacionales y alumnos de grado, mientras otra se dirigió a proyectos de investigación, apoyo deportivo, la publicación Shaastra y el mantenimiento del edificio que lleva su nombre.

La relación con la universidad ya había tenido otro reconocimiento varios años antes. En 2015, el instituto lo distinguió como uno de sus alumnos destacados por su trayectoria profesional y sus contribuciones a la comunidad.

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