Zona franca en Uruguay: por qué las empresas argentinas deciden migrar al país vecino 

Negocios

Los recibe un destino que tiene alrededor de un 10% de desempleo, que además asoma a 2 dígitos de inflación por primera vez en muchos años y que ofrece estabilidad y reglas claras para los empleados.

Argentina es un país cada vez más complejo y como sucedió en épocas pasadas, son innumerables los profesionales que antes las crisis muestran interés por las oportunidades fuera del país. Por eso Uruguay se ha transformado en un destino de los más atractivos para tantos trabajadores argentinos, formados, capaces y dispuestos a emigrar ya sea solos o con sus familias. Allí los recibe un país que valora sus habilidades y tiene alrededor de un 10% de desempleo, que además asoma a 2 dígitos de inflación por primera vez en muchos años pero que ofrece estabilidad y reglas claras para los empleados.

En Argentina hay registradas casi 12 millones de personas pero sólo la mitad en forma privada, y muchos de esos casi 6 millones son los que se aventuran en búsqueda de nuevas oportunidades, aunque ahora pueden encontrar a la virtualidad como su gran aliado. Es entonces donde el ecosistema uruguayo hace lo suyo y se encarga de recibir a las inversiones privadas con incentivos para que puedan florecer sus negocios con reglas de juego visibles, una economía estable y oportunidad para realizar negocios de modo más sencillo, incluso impositivamente dado que sabemos que Argentina cuenta con más de 160 impuestos y la carga para las empresas es cada vez mayor.

Tal es así que Uruguay se transformó en una plaza más que atractiva para los ejecutivos argentinos, que persiguen el flujo de inversiones privadas de todas las empresas que migran sus negocios al país vecino. Entonces tanto multinacionales como empresas de mediana escala se radican allá y empiezan a buscar empleados en un mercado con mano de obra calificada, altos niveles de empleo y en crecimiento.

Este cocktail sumado a que muchas empresas profundizaron sus capacidades digitales, hace que muchos ejecutivos pueden incluso tener la opción de quedarse en Argentina con costos en pesos y parte del salario en dólares, multiplicando sus ingresos debido a la diferencia del tipo de cambio.

Uruguay también se ha transformado en un país con beneficios e incentivos fiscales que permite armas centros de servicios compartidos regionales o globales, por lo cual diferentes

áreas de finanzas, operaciones, marketing y comerciales empiezan a expandirse y demandan más y más ejecutivos de media y alta gerencia, que tienen competencias desarrolladas, manejan bien el idioma inglés y están habituados a trabajar con scopes geográficos extendidos.

La pandemia ha acelerado la posibilidad de trabajar en otros mercados, los incentivos a las empresas atraen capitales de todo el mundo y la incertidumbre local expulsa ejecutivos altamente calificados de una Argentina que todavía muestra señales de que hay oportunidades, pero sólo para los que estén dispuestos a atravesar la volatilidad que tanto conocemos.

(*) Managing Partner en DNA Group

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