Cómo será el mercado de Real Estate en la nueva normalidad

Negocios

Es un momento de incertidumbre, pero los desarrolladores estamos acostumbrados a ella, y sabemos que también son tiempos de oportunidades.

El desarrollo de propiedades destinadas a vivienda es uno de los grandes motores de la economía argentina y la opción de inversión preferida por gran parte de los ahorristas.

La industria tiene una dinámica única, con plazos largos (el desarrollo de un edificio residencial puede llevar hasta cuatro años y medio desde la adquisición del terreno hasta la entrega de las unidades), pero sujeta a que, fruto de la inestabilidad económica de nuestro país, solo haya unas pocas “ventanas de oportunidad” al año para concretar ventas.

La paralización de las obras a causa de la emergencia sanitaria por la Pandemia de Covid-19, afectó por igual a trabajadores y empresas del sector y a todas las industrias proveedoras, distorsionando absolutamente todas las variables de nuestra actividad. Ahora, la reanudación de la construcción en la Ciudad de Buenos Aires nos permite tener expectativas muy positivas.

Si bien estamos ante una situación económica muy dura, lo cierto es que nadie compra un departamento con los ingresos de un año, sino con sus ahorros de toda la vida (y/o herencias o “aportes” de familiares). Es decir que los fondos para poner en marcha la construcción ya existen, y somos los desarrolladores quienes, a fuerza de nuestra solidez y de ofrecer productos que cumplan las expectativas y necesidades de los compradores, podemos atraer ese capital.

Además de esta fuente de inversiones, el Real Estate también tiene la capacidad de responder positivamente a todas aquellas políticas públicas que permiten a sectores medio-bajos acceder a la vivienda propia, las cuales sin duda deberían profundizarse de cara a la “pospandemia”.

Este tipo de fomentos por parte del Estado puede dar inicio a una cadena de compras y ventas en las que cada eslabón adquiere una vivienda de más metros, o bien se muda de un edificio más antiguo a otro de mayor categoría, a estrenar o en pozo, promoviendo la reactivación de distintos segmentos de la industria.

Indudablemente, es un momento de incertidumbre, pero los desarrolladores estamos acostumbrados a ella, y sabemos que también son tiempos de oportunidades. Hemos aprovechado estos meses para redoblar los esfuerzos y “hacer los deberes”, trabajando no solo en mejorar nuestros proyectos y avanzar en contrataciones y documentaciones técnicas, sino también en diseñar los protocolos para poder volver a la actividad rápidamente.

Todos los que trabajamos en las diversas áreas del Real Estate debemos aportar nuestro compromiso y responsabilidad, cumpliendo con las correspondientes medidas para que el reinicio de la actividad se dé de la mejor manera posible, evitando nuevos retrocesos que serían fatales para nuestra industria y la economía en general.

Quienes nos desempeñamos en este sector, como todos los argentinos, queremos poner de nuestra parte para el país salga adelante y avance. Y lo haremos como siempre, movilizando el trabajo y la inversión de miles de personas, devolviéndole a nuestra economía uno de sus principales motores.

(*) Fundador y Director General de Azcuy

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