El Grupo Almarena redobla su apuesta por la hotelería. Su CEO, Juan Ignacio Politi, analizó en esta entrevista la expansión de la compañía junto a Meliá. El plan incluye nuevos hoteles, branded residences y financiamiento a través del mercado de capitales. Además, dio su mirada sobre los desafíos y oportunidades del turismo argentino.
Juan Ignacio Politi, CEO de Grupo Almarena: "Argentina tiene una oportunidad enorme para consolidarse como destino turístico internacional"
Politi analizó la evolución de Almarena, la alianza con Meliá, los planes para abrir nuevos hoteles en Argentina y las oportunidades que ve en el turismo.
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Juan Ignacio Politi, CEO de Almarena explicó la fuerte apuesta de la compañía por el turismo argentino.
El hito más reciente de Almarena, nacida del Grupo Allaria, es su alianza estratégica con la cadena española Meliá Hotels International para impulsar una expansión que contempla la apertura de tres nuevos hoteles entre 2027 y 2029, con proyectos en Costa del Este, la ciudad de Mendoza y el Valle de Uco. El plan busca combinar desarrollo inmobiliario y hospitalidad internacional, en una apuesta de largo plazo por el potencial turístico del país. "Vemos una oportunidad enorme en los activos reales y en el turismo argentino", afirmó Politi.
Periodista: ¿Cómo nació Almarena y cómo evolucionó la compañía en estos años?
Juan Ignacio Politi: Almarena surgió hace unos 15 años. Nuestro primer hotel abrió hace 12 años en la Costa Atlántica y, para nosotros, representó un desafío importante entrar en la hotelería, que implica no solo construir un activo, sino operarlo todos los días.
Vimos que el modelo tradicional de construir y vender tenía un recorrido más limitado para nosotros. Hay muchos jugadores que lo hacen muy bien. En cambio, detectamos que la industria turística ofrecía una oportunidad para desarrollar una propuesta con identidad local, creada por argentinos y con una mirada diferente, más moderna y cercana a las nuevas tendencias de hospitalidad.
Empezamos en la Costa Atlántica, aprendiendo mucho a partir de la experiencia y del contacto con los huéspedes. Después llegó la pandemia, que frenó varios proyectos, pero una vez superada esa etapa pudimos avanzar en Buenos Aires con Almarena Madero Urbano y luego con Puerto Retiro. A medida que crecimos fuimos profesionalizando la operación y entendiendo que una asociación con una marca internacional podía potenciar enormemente nuestro desarrollo.
P.: ¿Cómo surgió la alianza con Meliá?
J.I.P.: Encontramos en Meliá un socio con el que compartimos muchos valores. Es una empresa familiar que cotiza en bolsa, es una de las principales cadenas hoteleras de Europa, pero que mantiene una cercanía y una forma de trabajo que nos hizo sentir cómodos desde el principio.
Comenzamos trabajando juntos en Madero Urbano y Puerto Retiro bajo un esquema de franquicia. Para nosotros significó acceder a canales comerciales internacionales, a una estructura de ventas importante y a una experiencia operativa de primer nivel.
En 2023, Meliá teníA presencia limitada en Argentina. Operaba el Gran Meliá Iguazú, inaugurado en 2018, y el Meliá Recoleta Plaza. Además, acababa de cerrar el Meliá Buenos Aires, ubicado en la zona de Retiro, por lo que la compañía necesitaba recuperar capacidad operativa en la Ciudad.
Meliá trabaja fuertemente en la comercialización de grupos, eventos y paquetes turísticos, por lo que contar con habitaciones disponibles en Buenos Aires era una necesidad estratégica. Allí apareció la oportunidad para nosotros. A través de nuestros hoteles, pudimos complementar esa demanda y comenzar una relación que fue creciendo con el tiempo. Desde entonces, empezamos a trabajar juntos sobre una visión compartida respecto del potencial que tiene Argentina. Nosotros vemos una gran oportunidad en los activos reales y, particularmente, en el turismo. A diferencia de otros segmentos del real estate, como las oficinas o la vivienda, la hotelería combina el valor inmobiliario del activo con una renta operativa vinculada a la actividad turística.
Además, es una industria que tiene una dinámica propia y una capacidad interesante para adaptarse a distintos ciclos económicos. Por eso, desde nuestra experiencia en el mundo financiero, siempre buscamos ser muy responsables al momento de vincular mercado de capitales, desarrollo inmobiliario y hospitalidad. Son inversiones de largo plazo, especialmente en Argentina, donde pensar a varios años vista representa un desafío, pero también una enorme oportunidad.
P.: Justamente, en un negocio tan dependiente de los ciclos económicos, ¿por qué apostar hoy por la hotelería que es una inversión a largo plazo?
J.I.P.: Porque creemos que el mercado argentino está atravesando una reconversión. Los activos financieros tuvieron una valorización muy fuerte en los últimos años, mientras que muchos activos reales todavía tienen un importante potencial de crecimiento.
Nosotros vemos una oportunidad en edificios, hoteles y desarrollos que todavía están subvaluados respecto de su potencial. Y dentro de esos activos, la hotelería tiene una ventaja: además del valor inmobiliario, genera una renta asociada a la operación.
Además, creemos que Argentina puede posicionarse por atributos mucho más sólidos que el precio. Durante años el país fue competitivo porque era barato. Ahora el desafío es atraer visitantes por la calidad de sus experiencias, sus recursos naturales y la profesionalización de su oferta turística.
P.: ¿Qué está buscando hoy el turista que llega al país?
J.I.P.: Hoy llega un visitante más exigente, que busca valor agregado. Busca experiencias, calidad de servicio y confianza. Las marcas internacionales cumplen un rol importante porque ayudan a consolidar destinos y generan previsibilidad para quienes viajan. Pero además se necesita infraestructura, conectividad y una oferta turística profesional.
Nosotros creemos que el país está ganando visibilidad internacional. Argentina tiene una oportunidad enorme para consolidarse como destino turístico internacional. Entre la exposición que generó el Mundial, los cambios económicos y el interés creciente de inversores extranjeros por ejemplo, en Vaca Muerta, el país volvió a estar en el radar global.
P.:¿Cuáles son los nuevos proyectos que desarrollarán junto a Meliá?
J.I.P.: Estamos trabajando en tres proyectos. El primero está en Costa del Este y operará bajo la marca InnSide by Meliá, una marca nueva en Argentina. Será un hotel de 102 habitaciones complementado con 60 branded residences. Es una marca orientada al segmento lifestyle, pensada para un viajero que combina trabajo y ocio, una tendencia conocida como bleisure (business y leisure). En un destino como Costa del Este, cuya demanda está fuertemente concentrada en la temporada de verano, el desafío es extender la actividad durante el resto del año y generar nuevos motivos para visitar el destino.
Por eso, nuestra apuesta pasa por potenciar el turismo de reuniones y eventos, complementándolo con una propuesta gastronómica de calidad y el respaldo de una marca internacional como Meliá, cuya identidad está profundamente ligada a la hospitalidad y al servicio. La idea es darle al destino una nueva dinámica durante la temporada media y baja, ampliando su atractivo más allá del turismo tradicional de verano.
El segundo proyecto estará en la ciudad de Mendoza. Será un hotel de cuatro ó cinco estrellas ubicado a pocas cuadras de Plaza Independencia, pensado tanto para el turismo corporativo como para el vacacional.
Y el tercero estará en el Valle de Uco. Allí desarrollaremos un hotel de lujo de 110 habitaciones bajo la marca Meliá Collection, acompañado por un gran centro de reuniones y eventos.
P.: ¿Por qué eligieron Mendoza para instalar dos nuevos hoteles?
J.I.P.: Mendoza reúne una combinación muy interesante de atributos. Tiene conectividad aérea, una fuerte identidad turística, una economía dinámica y una creciente inversión en infraestructura. La ciudad necesita ampliar y modernizar parte de su oferta hotelera corporativa. Por otro lado, el Valle de Uco está muy bien posicionado a nivel internacional gracias al vino y a los paisajes de montaña. Sin embargo, observamos una oportunidad para sumar infraestructura de mayor escala vinculada al turismo de reuniones, bodas de destino y eventos corporativos. Hoy existe demanda para ese tipo de experiencias, pero la oferta todavía es limitada.
P.: ¿Cuándo abrirán estos hoteles?
J.I.P.: Tenemos un cronograma bastante definido. Costa del Este abrirá en diciembre de 2027. El hotel de la ciudad de Mendoza está previsto para diciembre de 2028. Y el proyecto del Valle de Uco abrirá en diciembre de 2029. Nuestra idea es inaugurar un hotel por año, acompañando los tiempos que requiere una inversión de esta magnitud.
P.: ¿Cómo se financian estos desarrollos?
J.I.P: Estamos trabajando para estructurar los proyectos mediante vehículos con oferta pública y participación del mercado de capitales. El objetivo es generar nuevas herramientas de financiamiento para la hotelería argentina y permitir que más inversores puedan participar de estos desarrollos.
No se trata de un modelo de condotel tradicional. Lo que buscamos es que los inversores participen del negocio hotelero y de la renta generada por la operación. Además, estamos dialogando con organismos multilaterales para acceder a financiamiento de largo plazo orientado a proyectos con impacto económico, generación de empleo y estándares ambientales exigentes.
P.: ¿Qué importancia tiene la sustentabilidad dentro de la estrategia de la compañía?
J.I.P.: Es un aspecto central. Para Meliá la sustentabilidad es una prioridad global y nosotros compartimos esa visión. La compañía fue reconocida entre las cadenas hoteleras más sustentables del mundo en los últimos años y exige estándares muy elevados en cada proyecto. Esto abarca desde la arquitectura y la eficiencia energética hasta la gestión de agua, tratamiento de afluentes, reducción de consumos y generación de energía.
Además, los organismos multilaterales con los que trabajamos también priorizan proyectos que sean sostenibles desde el punto de vista económico, ambiental y social. La creación de empleo y la capacitación de personal forman parte de esa mirada integral.
P.:Muchas cadenas anunciaron planes de expansión en Argentina. ¿Qué lectura haces de ese fenómeno?
J.I.P.: Creemos que existe una apuesta genuina por el potencial turístico argentino. Más allá de las fluctuaciones coyunturales, Argentina tiene ventajas competitivas muy fuertes: recursos naturales extraordinarios, diversidad de destinos, estabilidad geopolítica y una creciente visibilidad internacional.
Las cadenas globales entienden que desarrollar un destino lleva tiempo. Por eso las inversiones hoteleras siempre se piensan a largo plazo. Nosotros vemos una oportunidad muy importante tanto en el turismo internacional como en el turismo de reuniones. De hecho, muchas veces la limitación no está en la demanda sino en la falta de infraestructura adecuada para recibirla. Ahí es donde creemos que todavía hay mucho espacio para crecer.




