Adrian Prout era un hombre de 47 años, que había sabido construir una fortuna junto a su segunda esposa Kate Wakefield. Ella era una maestra de escuela que provenía de una familia de granjeros ingleses. Al morir su padre, heredó unas cabañas que vendió y pudo jubilarse para dejar de trabajar y dedicarse a lo que le gustaba: plantas, animales y arreglos florales.
La trágica historia del multimillonario que perdió toda su fortuna y terminó en prisión gracias a un detector de mentiras
Herencias, matrimonios y una violencia que escalaba cada vez más hizo que todo terminara de la peor manera
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Adrian Prout y Kate Wakefield el día de su boda, en el año 2000.
Prout estaba atravesando una etapa difícil producto de la ruptura de su primer matrimonio. Tenía una hija adolescente y la economía personal que manejaba era precaria. Conocía al hermano de Kate, quien le permitió vivir en una casa rodante dentro de sus campos.
Allí congenió rápidamente con ella, y en poco tiempo se enamoraron. En 1999 se mudó a los campos, y a fines del año 2000 ya se estaban casando. Compraron una casa donde vivieron juntos, y luego de que los sorprendieran con un enorme ofrecimiento, la vendieron e invirtieron en 115 hectáreas en las afueras de Redmarley.
Luego de desembolsar 1.200.000 dólares se mudaron a una casa en la Redhill Farm. Allí Prout continuó con su empresa de tuberías, y a la vez organizó eventos de caza para los terratenientes de Gran Bretaña. Kate se ocupaba de las relaciones públicas y el catering de los invitados.
La historia de Adrian Prout y un crimen que no pudo ocultar
Todo cambió cuando la hija del primer matrimonio de Prout se mudó con ellos. Junto con su novio, las tensiones entre ella y Kate comenzaron a aumentar. Entre desplantes y alguna que otra falta de respeto, Kate explotó luego de que la dejaran plantada en un almuerzo que había tardado horas en hacer y organizar, y les pidió que se fueran.
La discusión fue tan fuerte que Laura y su novio jamás volvieron a vivir al campo con ellos. Esto generó también que la relación entre Adrian y Kate se tensionara. Las peleas comenzaron a ser más frecuentes y un empujón contra la camioneta de Prout a Kate ocasionaron la primera ruptura. Aunque al poco tiempo se reconciliaron.
En febrero de 2007, ocurrió una pelea que escaló en violencia física. Se tiraron con platos, hubo gritos y golpes y amenazas. Adrian terminó siendo detenido luego de sostenerla del cuello y prometerle tirarla a la pileta vacía. Como no hubo testigos, el tema terminó en la nada.
Kate vivió por un tiempo con su hermano y les contó a él y su esposa sobre el comportamiento de Adrian. Además, él no le pasaba un centavo, debía mantenerse con su jubilación, y la propiedad era un 50% de ella. Prout la convenció para que volvieran a hablar y al poco tiempo volvieron.
Pero esa felicidad duró sólo una noche. Kate intentó por todos los medios salvar la relación, hasta organizó un viaje a Italia para los dos, del que Adrian se bajó a último momento y ella terminó yendo con su cuñada. Al regresar, sospechó que él la estaba engañando con una empleada que se ocupaba de los perros y las plantas.
Las discusiones violentas volvieron, y finalmente decidieron divorciarse, pero nunca pudieron acordar un monto para dividir los bienes. Adrian ofrecía 850.000 dólares, y Kate exigía 1.150.000, lo que ocasionaría que tuvieran que vender la casa que habían comprado para vivir juntos.
Sin dejar esta discusión saldada, un día del año 2007 Kate desapareció sin llevarse ninguna de sus cosas. Algunos sospecharon de Adrian pero jamás pudieron encontrar el cadáver y él, a los 2 días de su desaparición le contó a su hermano que lo había abandonado.
Sin creer en su culpabilidad, comenzó una ardua búsqueda, donde quedó detenido en más de una ocasión pero sin pruebas ni localización del cuerpo, por lo que pudo salir rápidamente. Volvió a casarse, y tuvo otro hijo. La investigación de la policía continuó y lo detuvieron por tercera vez. Para librarse, su esposa propuso que lo sometieran a un detector de mentiras, y él, a regañadientes aceptó.
Esa fue su condena. El experto que lo entrevistó notó que estaba mintiendo, y al final se quebró y confesó su crimen. Lo que dejó en shock a todos los seres queridos, y lo condenó a prisión por asesinato.
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