Hay empresas que son reconocidas por sus productos, su innovación o su valor de mercado. Otras, además, lograron convertirse en un sello de prestigio para quienes construyen una carrera ejecutiva. En el mundo del management existe incluso un nombre para definirlas: CEO factories, un concepto utilizado para describir a las organizaciones que desarrollan una cantidad inusualmente alta de ejecutivos que más tarde asumen la conducción de otras grandes compañías.
Aunque no existe un ranking oficial que las clasifique, distintos análisis de publicaciones especializadas coinciden en identificar a un grupo relativamente pequeño de empresas que, desde hace décadas, funcionan como verdaderas escuelas de liderazgo. Un análisis difundido por Bloomberg mostró que, durante un período de 20 años, apenas tres docenas de compañías fueron el lugar de origen profesional de uno de cada cinco CEO del índice S&P 1500, una muestra del peso que tienen determinadas organizaciones en la formación del liderazgo corporativo.
Más allá del sector al que pertenezcan, estas empresas comparten un rasgo distintivo: invierten de manera sistemática en el desarrollo de talento. Sus programas incluyen rotación entre distintas áreas, experiencias internacionales, capacitación continua, mentorías y una fuerte exposición a la toma de decisiones desde etapas tempranas de la carrera profesional.
De General Electric a McKinsey: las compañías que marcaron el camino
Durante buena parte del siglo XX, General Electric (GE) fue considerada la CEO factory por excelencia. Bajo la conducción de Jack Welch, la compañía convirtió el desarrollo de ejecutivos en uno de sus principales diferenciales. Su centro de formación de Crotonville, inaugurado en 1956, fue pionero entre las universidades corporativas y se transformó en un caso de estudio para escuelas de negocios de todo el mundo.
Otro caso histórico es Procter & Gamble (P&G). La multinacional de consumo masivo es reconocida por su modelo de desarrollo interno de talento, que combina la movilidad entre funciones, la experiencia internacional y una política de promoción desde dentro de la organización. Esa cultura convirtió a la empresa en una referencia para la formación de líderes en marketing y gestión empresarial.
En ese grupo también aparece PepsiCo. La revista Fortune la ubicó entre las principales "academy companies" y señaló que al menos 16 CEOs de empresas del Fortune 500 desarrollaron parte de su carrera en la compañía antes de asumir la conducción de otras grandes corporaciones. La empresa es reconocida por una cultura basada en la rotación de funciones, el desarrollo de liderazgo y la formación permanente de sus ejecutivos.
El auge de las consultoras
Si durante décadas las grandes industrias dominaron la formación de ejecutivos, el escenario comenzó a cambiar en los últimos años. Hoy, las consultoras estratégicas y las firmas de servicios profesionales ocupan un lugar cada vez más relevante entre los antecedentes laborales de quienes llegan a conducir grandes empresas.
Entre ellas sobresale McKinsey & Company, que aparece de manera recurrente en los análisis sobre CEO factories. La consultora basa su modelo en exponer a sus profesionales a proyectos estratégicos para empresas de diferentes sectores e industrias, permitiéndoles adquirir experiencia en resolución de problemas complejos, transformación de negocios y trabajo directo con la alta dirección.
Junto con McKinsey, otras firmas como Boston Consulting Group (BCG) y Bain & Company, conocidas en conjunto como el grupo "MBB", también son consideradas importantes semilleros de talento ejecutivo. A ellas se suman compañías de servicios profesionales como PwC y Deloitte, cuyo crecimiento en áreas como estrategia, transformación digital y gestión empresarial las posicionó como nuevos espacios de formación para futuros líderes corporativos.
En el sector financiero, Goldman Sachs ocupa un lugar particular. La entidad es frecuentemente mencionada como una de las firmas con mayor influencia en la formación de altos ejecutivos del sistema financiero y de exfuncionarios económicos, gracias a la experiencia que ofrece en mercados de capitales, banca de inversión y gestión financiera.
Más que un nombre en el CV
Según marcan los especiales, las empresas identificadas como CEO factories pertenecen a industrias muy diferentes, pero comparten varios rasgos. Seleccionan perfiles con alto potencial, promueven la rotación entre distintas áreas del negocio, impulsan experiencias internacionales y complementan la práctica diaria con programas de capacitación, mentorías y evaluaciones continuas.
El objetivo es desarrollar ejecutivos con una visión integral de la organización, capaces de comprender desde las operaciones y las finanzas hasta la estrategia y la gestión de personas. Esa formación transversal explica por qué muchos directorios consideran especialmente valiosa la experiencia adquirida en este tipo de compañías al momento de elegir a un nuevo CEO.
En un contexto donde el liderazgo se convirtió en uno de los activos más escasos para las grandes corporaciones, el concepto de CEO factory refleja que algunas empresas no sólo compiten por vender más o innovar más rápido. También compiten por algo menos visible, pero igual de estratégico: formar a los líderes que marcarán el rumbo de los negocios en los próximos años.