Leona Helmsley fue una de las figuras más poderosas del mundo inmobiliario estadounidense durante las últimas décadas del siglo XX. Su nombre quedó asociado a hoteles de lujo, grandes propiedades y una fortuna que llegó a ubicarse en el terreno de los miles de millones de dólares.
Su carrera también estuvo marcada por un escándalo judicial que terminó con una condena por evasión fiscal y una estadía en prisión. La empresaria había construido, junto a su esposo Harry Helmsley, un enorme imperio de hoteles y bienes raíces que incluía algunas de las propiedades más reconocidas de Nueva York.
La empresaria construyó una vida marcada por el lujo, los negocios y una fuerte exposición pública.
The Wall Street Journal
¿Cómo construyó su imperio inmobiliario la "Reina de la Maldad" y cómo terminó en prisión?
Leona Helmsley llegó al negocio inmobiliario después de una primera etapa vinculada al corretaje de propiedades. Su vida cambió cuando conoció a Harry Helmsley, uno de los grandes desarrolladores inmobiliarios de Nueva York, con quien se casó en 1972.
Juntos pasaron a controlar un patrimonio que incluía hoteles y edificios de oficinas. Entre sus activos más conocidos estuvieron el Helmsley Palace Hotel, el Park Lane Hotel y otras propiedades de lujo. El imperio también estuvo relacionado con el Empire State Building, uno de los inmuebles más emblemáticos de Manhattan. Para finales de los años 80, las posesiones inmobiliarias de la pareja eran valuadas en varios miles de millones de dólares.
La exposición pública de Leona también creció gracias a las campañas publicitarias de los hoteles. Su imagen de mujer exigente y de carácter fuerte terminó alimentando el apodo de "Reina de la Maldad".
El verdadero golpe llegó en 1988, cuando ella y su marido fueron acusados de delitos vinculados con evasión fiscal y fraude. La investigación se concentró, entre otros puntos, en gastos personales que habían sido cargados a empresas del grupo inmobiliario. Entre las erogaciones cuestionadas aparecieron obras y artículos destinados a la mansión familiar de Greenwich, Connecticut.
En agosto de 1989, un jurado declaró culpable a Helmsley de 33 cargos, entre ellos evasión fiscal y presentación de declaraciones falsas. La acusación sostenía que había evadido alrededor de u$s1,2 millones en impuestos federales.
La frase que terminó definiendo su imagen pública apareció durante el juicio, cuando una empleada declaró que Helmsley había dicho que "solo la gente pequeña paga impuestos". La expresión se convirtió en uno de los símbolos del caso, aunque la empresaria negó haber cometido algunos de los hechos que se le atribuían.
En diciembre de ese año recibió una condena inicial de cuatro años de prisión y una multa de u$s7,1 millones. Tras las apelaciones, la pena efectiva terminó siendo menor y Helmsley cumplió alrededor de 21 meses en prisión, entre 1992 y 1994.
Trouble, el perro más rico del mundo: los detalles de un testamento insólito
Cuando Helmsley murió el 20 de agosto de 2007, a los 87 años, su testamento reveló una decisión que rápidamente dio la vuelta al mundo: Trouble, su maltés blanco, recibiría un fideicomiso de u$s12 millones para garantizar su cuidado.
El animal no era una mascota cualquiera dentro de la vida de la empresaria. Trouble había aparecido incluso en publicidades vinculadas con los hoteles de Helmsley y permanecía bajo su protección. El documento establecía que el perro debía recibir cuidados y vivir con un estándar elevado.
La suma, sin embargo, generó controversia casi inmediatamente. La legislación de Nueva York permitía establecer fideicomisos para animales, pero contemplaba que un tribunal pudiera reducir una cantidad considerada excesiva para cumplir con ese objetivo.
Eso fue exactamente lo que ocurrió. En 2008, una jueza determinó que u$s2 millones eran suficientes para cubrir las necesidades de Trouble y redujo el fideicomiso desde los 12 millones originales. Los 10 millones restantes fueron redistribuidos dentro del proceso sucesorio.
Helmsley también había dispuesto otros u$s3 millones para el mantenimiento de su mausoleo, con instrucciones particularmente específicas sobre su conservación. Su voluntad era que Trouble fuera enterrado junto a ella cuando muriera, aunque las normas de Nueva York impedían sepultar animales en cementerios destinados a personas. Trouble murió en diciembre de 2010, a los 12 años. Tras su muerte, el dinero que quedaba en su fideicomiso pasó al patrimonio destinado a fines benéficos.
Nietos desheredados y disputas judiciales: la guerra por el testamento de Helmsley
La distribución familiar fue otro de los puntos que generó controversia. Helmsley tenía cuatro nietos, hijos de su fallecido hijo Jay Panzirer. Dos recibieron inicialmente u$s5 millones cada uno, pero bajo una condición muy particular: debían visitar la tumba de su padre al menos una vez por año. Si no cumplían con esa exigencia, podían perder parte del dinero.
Los otros dos, Craig y Meegan Panzirer, quedaron fuera del testamento. Helmsley dejó escrito que lo hacía por "razones que ellos conocen", una explicación que no detallaba públicamente el conflicto familiar.
Los nietos excluidos cuestionaron judicialmente la distribución. El litigio terminó modificando algunas de las disposiciones originales y ambos recibieron finalmente u$s6 millones en conjunto provenientes de los fondos que inicialmente habían sido asignados a Trouble.
Qué fue del fideicomiso millonario creado para la caridad y el bienestar animal
La mayor parte de la fortuna de Helmsley no terminó en manos de familiares ni de Trouble. Su testamento destinó el remanente de sus bienes al Leona M. and Harry B. Helmsley Charitable Trust, una organización que comenzó formalmente a otorgar subvenciones en 2008.
Durante los primeros años posteriores a su muerte, trascendió que Helmsley había dejado instrucciones para que el enorme patrimonio estuviera orientado especialmente al cuidado y bienestar de los perros. Algunas estimaciones ubicaron el valor de ese patrimonio entre u$s5.000 y u$s8.000 millones.
Con el paso del tiempo, el fideicomiso tomó una dirección filantrópica mucho más amplia. Actualmente sostiene programas relacionados con salud, atención médica rural, diabetes tipo 1, enfermedad de Crohn, comunidades de Nueva York, Israel y niños vulnerables en África subsahariana.