Durante casi una década, Beer Market fue presentada como una de las experiencias más innovadoras del retail de bebidas en la Argentina. Un formato distinto, inspirado en los “liquor stores” estadounidenses, que buscó cambiar hábitos de consumo y profesionalizar una categoría dominada por vinotecas tradicionales y almacenes. Hoy, ese recorrido terminó con todas las persianas bajas, la totalidad del personal desvinculado y una estructura financiera al borde del colapso.
Otra cadena que no resistió: Beer Market cerró sus 20 locales tras acumular deudas millonarias
La firma operada por Distribuidora BTL SRL desvinculó a todo su personal y enfrenta cheques rechazados por $191 millones y deudas bancarias por más de $1.900 millones.
-
Cervezas artesanales: cuáles serán tendencia este verano, precios y cómo sigue el consumo
-
Cervezas sin alcohol: el consumo creció 60% en Argentina y explica la apuesta de las grandes marcas
La emrpesa llegó a operar 20 locales y emplear en forma directa a alrededor de 90 personas.
La empresa operaba bajo la razón social Distribuidora BTL SRL, dedicada a la distribución de bebidas y alimentos. Según pudo reconstruir este medio, el cierre alcanzó a unas 20 sucursales ubicadas en Capital Federal y la zona norte del conurbano bonaerense. La firma llegó a contar con dos centros de distribución y una dotación cercana a 90 empleados, de acuerdo con información difundida por sus propios fundadores cuando la compañía se encontraba en plena operación.
El final fue abrupto. En pocos días, la red comercial dejó de funcionar y la web corporativa quedó fuera de línea. Detrás del cierre operativo aparece un cuadro financiero delicado: 40 cheques rechazados por poco más de $191 millones y una deuda bancaria que supera los $1.900 millones, con buena parte de los pasivos clasificados en categorías de riesgo elevado.
La advertencia que había quedado escrita
Hace apenas un año, uno de los fundadores, Axel Sangiacomo, celebraba en redes sociales los nueve años de la primera apertura de Beer Market. En ese mensaje repasaba el recorrido de la empresa, desde aquella primera venta hasta la consolidación de un modelo que introdujo prácticas hoy habituales en el rubro: combos armados, consumo en lata, propuestas cruzadas entre bebidas y una experiencia de compra distinta.
En ese balance personal, Sangiacomo destacaba que la compañía tenía entonces 20 locales, dos centros de distribución y un equipo de unas 90 personas, y subrayaba las dificultades de sostener un proyecto empresario en la Argentina, atravesada por cambios políticos, crisis macroeconómicas y una pandemia. “Argentina es muy desafiante”, resumía, en una frase que hoy adquiere otro peso.
Cinco meses después de ese post, el propio Sangiacomo anunció su salida de la empresa tras diez años. La conducción quedó en manos de Ariel Krug, cofundador y director comercial, en un contexto que ya mostraba tensiones operativas y financieras.
Deudas, riesgo crediticio y cierre total
El deterioro financiero terminó de sellar el destino de la compañía. De acuerdo con registros bancarios, Distribuidora BTL SRL mantiene deuda en situación 4 (alto riesgo de insolvencia) por más de $745 millones, correspondiente a créditos tomados con Banco Supervielle, Banco Provincia y Bank of China. A su vez, registra deuda en situación 3 (con problemas) por alrededor de $300 millones con Banco Macro y Banco Galicia.
Además, la firma acumula pasivos en situación 2 (con seguimiento especial) por más de $320 millones, con Banco Santander y Banco Nación. En conjunto, el pasivo bancario supera los $1.900 millones, sin contar compromisos comerciales ni eventuales deudas laborales.
En paralelo, empleados desvinculados señalaron que la compañía no estaría dispuesta a abonar las indemnizaciones en los términos que establece la legislación laboral vigente. Según indicaron, la empresa habría argumentado el inicio de un proceso preventivo de crisis para negociar pagos en montos reducidos. El planteo abrió un frente de conflicto adicional en medio del cierre total de la operación.




Dejá tu comentario