4 de marzo 2026 - 14:40

Peabody se presentó en concurso de acreedores, pero sin cheques rechazados y con una deuda de $19.600 millones

Goldmund S.A., controlante de Peabody, inició su concurso preventivo ante la Justicia comercial. Aunque arrastra una deuda millonaria, según el BCRA no registra cheques rechazados ni atrasos bancarios. La estrategia apunta a ganar tiempo para reconfigurar su negocio.

El propio fundador y presidente de la firma, Dante (Do Sun) Choi, viene advirtiendo desde 2024 sobre lo que definió como una “avalancha de importaciones”

El propio fundador y presidente de la firma, Dante (Do Sun) Choi, viene advirtiendo desde 2024 sobre lo que definió como una “avalancha de importaciones”

La industria de electrodomésticos suma otro jugador en problemas. Goldmund S.A., fabricante y dueña de la marca Peabody, presentó esta semana su pedido de concurso preventivo ante la Justicia comercial con el objetivo de ordenar su pasivo y preservar la continuidad operativa en un contexto marcado por la caída del consumo interno y la creciente presión de las importaciones.

El expediente tramita bajo el número COM 002835/2026, en el ámbito de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, con radicación en el Juzgado Comercial 21, Secretaría N° 41. La carátula formal es “Goldmund S.A. s/ Concurso Preventivo” y el estado actual figura “en letra”, es decir, en etapa inicial de análisis formal.

En la carta enviada a clientes y proveedores, la compañía habló de una “reestructuración de pasivos” orientada a “ordenar los compromisos y fortalecer la estructura” para garantizar un desarrollo sostenible. El mensaje buscó llevar tranquilidad: la actividad continúa con normalidad y la empresa mantiene su responsabilidad comercial.

Sin embargo, detrás de la formalidad judicial aparece un dato que introduce un matiz relevante: según los registros del Banco Central, Goldmund no tiene cheques rechazados y toda su deuda bancaria se encuentra en situación 1, es decir, categoría normal, sin atrasos. El pasivo total informado asciende a poco más de $19.600 millones, una cifra significativa para una firma de capitales nacionales, pero que no refleja, al menos en el sistema financiero, un cuadro de incumplimientos generalizados.

Entre sus principales acreedores bancarios figura el Banco Galicia con poco más de $7.500 millones, seguido del BBVA con $3.300 millones y el Banco Provincia de Buenos Aires con $3.200 millones, entre muchos otros.

La presentación en concurso también tuvo un efecto inmediato en el mercado de capitales. El 4 de marzo, BYMA dispuso la suspensión de listado de Goldmund, una medida automática prevista cuando una emisora ingresa en concurso preventivo. En términos prácticos, esto implica que las obligaciones negociables dejan de negociarse con normalidad en el mercado y que la compañía queda impedida de realizar nuevas emisiones mientras dure el proceso judicial.

Al momento de la suspensión, la empresa tenía vigente la ON PYME Garantizada Serie I, emitida en junio de 2024 por $1.500 millones. Ese instrumento no estaba cancelado en su totalidad. El 29 de diciembre de 2025 se pagó el Servicio N° 6, que incluyó $110,3 millones en intereses y una amortización de $495 millones de capital, reduciendo el saldo pendiente a $510 millones que ahora sería parte del concurso.

Un concurso para anticiparse al deterioro

A diferencia de otros casos recientes del sector, el movimiento de Peabody parece más una jugada preventiva que la consecuencia de un colapso financiero inminente. El concurso le permite a la compañía congelar ejecuciones y negociar colectivamente con acreedores, en un escenario de márgenes comprimidos y precios en retroceso por la competencia externa.

El propio fundador y presidente, Dante (Do Sun) Choi, viene advirtiendo desde 2024 sobre lo que definió como una “avalancha de importaciones”. En entrevistas públicas, el empresario, nacido en Seúl y radicado en la Argentina desde 1977, describió un mercado en “deflación”, con fuerte baja de aranceles y eliminación de impuestos que redujeron precios finales, pero también rentabilidad.

En ese marco, Goldmund ya había comenzado a redefinir su estructura productiva. Parte de la fabricación se trasladó a Paraguay, donde –según explicó el propio Choi– los costos laborales y tributarios son sustancialmente más bajos. Desde allí abastece mercados del Cono Sur, incluida la Argentina, mientras la planta de La Tablada, en La Matanza, quedó concentrada en líneas específicas y en menor volumen.

El diferencial es contundente: salarios industriales que rondan los u$s500 mensuales en Paraguay frente a costos que, en la Argentina, pueden trepar a u$s2.000 si se consideran cargas sociales, litigiosidad y ART. A eso se suman tributos locales y tasas que encarecen la estructura. El traslado parcial no alcanzó para neutralizar la presión competitiva, pero sí forma parte de la estrategia de supervivencia.

peabody
En 2025 la empresa proyectaba ventas por u$s80 millones y empleaba a más de 250 personas.

En 2025 la empresa proyectaba ventas por u$s80 millones y empleaba a más de 250 personas.

De Fuerte Apache a una marca de 350 productos

La historia de Choi explica en parte el movimiento actual. Llegó al país con su familia desde Corea del Sur en plena adolescencia y vivió en Fuerte Apache. Tras quince años en Daewoo, emprendió por su cuenta. Su primer negocio no sobrevivió a la crisis de 2001. En 2003 fundó Goldmund y en 2004 adquirió la marca Peabody, entonces asociada a heladeras económicas.

La reconvirtió en una marca con foco en diseño e innovación, amplió el portafolio a más de 350 productos, desde pequeños electrodomésticos hasta climatización y línea blanca, y lanzó desarrollos propios como el “E-Termo”, que se convirtió en producto insignia.

En 2025 la empresa proyectaba ventas por u$s80 millones y empleaba a más de 250 personas. En paralelo, avanzó en una apuesta inusual para una fabricante industrial: la apertura de COPHI, una cafetería de especialidad en Palermo concebida como espacio de experiencia de marca. La inversión rondó los u$s300.000 y el plan contempla expandirse bajo un esquema de franquicias hacia 2029.

La diversificación hacia el negocio gastronómico no reemplaza el core industrial, pero revela la intención de construir un vínculo directo con el consumidor en un mercado cada vez más fragmentado y competitivo.

Un sector en reconfiguración

El concurso de Goldmund se inscribe en un proceso más amplio de reordenamiento de la industria. El cierre de plantas anunciado por Whirlpool, los ajustes en Mabe y la reconversión de operaciones hacia modelos más importadores marcan un cambio estructural.

En este contexto, Peabody busca ganar tiempo y ordenar su pasivo antes de un deterioro mayor. El dato de la deuda en situación normal ante el BCRA sugiere que la compañía aún conserva capacidad de negociación con bancos y proveedores. El desafío será sostener capital de trabajo en un mercado con precios a la baja, canales superpuestos y competencia directa del exterior.

La pregunta de fondo no es sólo si la empresa logrará homologar un acuerdo con acreedores, sino si el modelo mixto, producción local reducida, importación y fabricación regional, alcanza para sostener márgenes en una economía más abierta.

Por ahora, la jugada judicial parece apuntar a evitar un escenario más traumático. En una industria donde varias marcas ya quedaron en el camino, Peabody intenta reordenarse antes de caer.

Dejá tu comentario

Te puede interesar