9 de marzo 2026 - 14:20

Quiebra de Garbarino: cerraron los últimos locales y la Justicia avanza con la venta de marcas y activos

El expediente judicial entra ahora en la etapa clave: inventariar bienes, preservar las marcas y preparar la eventual liquidación del patrimonio. Que pasará con los electrodomésticos que tenía en stock.

El local de la calle Uruguay en pleno centro porteño finalmente bajó la persiana. 

El local de la calle Uruguay en pleno centro porteño finalmente bajó la persiana. 

A menos de una semana de que la Justicia decretara la quiebra de Garbarino, el colapso definitivo de la histórica cadena de electrodomésticos empezó a materializarse también en el plano comercial: los últimos locales que seguían vinculados a la empresa comenzaron a cerrar sus puertas. Uno de los casos más simbólicos es el del local ubicado frente a Tribunales, en el centro porteño, uno de los puntos de venta históricos de la compañía. La sucursal amaneció con las persianas bajas y sin actividad, una escena que resume el final de una empresa que durante décadas dominó el negocio de electrodomésticos en el país.

El cierre de las tiendas responde a lo ordenado por el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, que el 4 de marzo declaró la quiebra de la compañía tras el fracaso del concurso preventivo iniciado en 2021 y la imposibilidad de alcanzar un acuerdo con los acreedores. La resolución firmada por el juez Fernando D'Alessandro dispuso además el desapoderamiento de la empresa sobre todos sus bienes, que pasan a integrar la masa falencial bajo control de la sindicatura.

A partir de ahora comienza la etapa central del proceso: identificar qué activos quedan realmente en Garbarino y cómo podrán liquidarse para pagar a los acreedores.

Inventario de bienes y empresas del grupo

El fallo judicial ordenó mantener la inhibición general de bienes y comunicar la situación a distintos registros públicos para detectar cualquier activo que figure a nombre de la empresa. Entre ellos se incluyen registros inmobiliarios, automotores y de marcas, además de organismos provinciales y societarios.

La medida también se extendió a Tierra del Fuego, ya que Garbarino posee participación accionaria de control en las firmas Tecnosur S.A. y Digital Fueguina S.A., empresas vinculadas al negocio electrónico radicadas en esa provincia.

Esas participaciones societarias pasan ahora a formar parte del patrimonio de la quiebra y podrían convertirse en uno de los activos más relevantes dentro del proceso de liquidación, dependiendo de su situación financiera.

En paralelo, la sindicatura deberá realizar inventarios en los locales y oficinas vinculados a la empresa para identificar bienes que todavía puedan existir, desde equipamiento informático y mobiliario hasta eventuales remanentes de mercadería. Para realizar esas tareas, el juez autorizó incluso allanamientos y el uso de fuerza pública si fuera necesario para ingresar a los establecimientos y asegurar los bienes que se encuentren allí.

En el informe presentado en enero, la sindicatura consignó que la mercadería remanente en poder de la compañía sumaba apenas 1.597 unidades, un stock que ni siquiera fue valorizado en el inventario debido a su estado. Según el documento, se trata de productos “obsoletos y deteriorados, con escaso valor comercial”. El reporte también advierte que, ante la falta de reposición de bienes de cambio durante un período prolongado, situación que, según señala, fue informada de manera reiterada en los informes mensuales presentados al juzgado, la mercadería quedó desactualizada y dejó de ser demandada por el público.

Las marcas, en la mira de la liquidación

Sin embargo, uno de los activos que más atención concentra en el expediente es la cartera de marcas de la empresa. La sindicatura solicitó abrir un incidente específico para preservar y eventualmente enajenar las marcas registradas vinculadas a Garbarino, al considerar que se trata de activos intangibles cuyo valor depende de su vigencia registral.

En el escrito presentado ante el tribunal se advierte que el paso del tiempo o la falta de renovación podría provocar la pérdida o depreciación de esos derechos, reduciendo el patrimonio disponible para los acreedores. Por ese motivo se pidió al Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) que informe el estado de las marcas vinculadas a la compañía, incluyendo cuáles continúan vigentes y cuáles vencieron después de la apertura del concurso preventivo en 2021.

Una vez identificado ese universo, la sindicatura podrá avanzar con su eventual venta dentro del proceso falencial, incluso mediante la designación de un martillero público para realizar la enajenación. En procesos de quiebra de empresas de retail, las marcas suelen convertirse en uno de los activos más valiosos, ya que pueden ser adquiridas por terceros interesados en relanzarlas o aprovechar su reconocimiento en el mercado.

En el caso de Garbarino, ese valor simbólico es significativo: durante décadas la empresa fue uno de los nombres más fuertes del comercio minorista argentino, con más de 300 sucursales y más de 5.000 empleados en su momento de mayor expansión.

Hoy, sin operación comercial y con los locales definitivamente cerrados, el futuro de esa marca, al igual que el resto del patrimonio de la empresa, quedará en manos del proceso de liquidación judicial.

El expediente recién comienza ahora esa etapa. Y el interrogante central es cuánto valor real podrá recuperarse de una compañía que, al momento de la quiebra, había reducido su operación a apenas tres sucursales y menos de veinte empleados.

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