La desarrolladora, responsable de obras como la ampliación del Monumental reconstruyó en la demanda de su concurso preventivo el proceso que derivó en la cesación de pagos. En el expediente identificó al proyecto Astor San Telmo como "un punto de inflexión en la historia de la empresa" y exhibió la composición de un pasivo que supera los $125.000 millones.
La constructora impulsa la “Rueda de Buenos Aires”, una noria de escala internacional que se instalará en el Dique 1 de Puerto Madero.
La desarrolladora y constructora GCDI, responsable de obras como la ampliación y modernización del estadio Mâs Monumental de River Plate, la remodelación del histórico Hotel Plaza, la nueva terminal del Aeropuerto Internacional de Ezeiza y la futura Rueda de la Fortuna de Puerto Madero, dejó plasmadas en la demanda con la que solicitó su concurso preventivo las razones que, según sostiene, la llevaron a la cesación de pagos. El escrito, que integra el expediente judicial, reconstruye el deterioro financiero de la compañía y ofrece una radiografía de la estructura patrimonial con la que busca reordenar sus obligaciones.
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La empresa tiene su origen en TGLT, la desarrolladora creada en 2005 que en 2018 adquirió la histórica constructora Caputo para integrar los negocios de desarrollo inmobiliario y construcción. En 2022 adoptó la marca GCDI. Sin embargo, la recuperación no llegó. Durante 2025 la compañía registró pérdidas superiores a los $19.000 millones, tiempo después incumplió el pago de intereses de Obligaciones Negociables y acumuló decenas de cheques rechazados, en un contexto que terminó desembocando en el concurso preventivo.
En la demanda, GCDI afirma que la crisis "no puede atribuirse a un único hecho aislado sino a la convergencia de diversos factores", aunque identifica al desarrollo Astor San Telmo como "un punto de inflexión en la historia de la empresa". Ese emprendimiento fue lanzado en 2016 como uno de los proyectos insignia de TGLT sobre un predio ubicado entre la avenida Caseros y las calles Bolívar y Perú. Para concretarlo, la empresa adquirió los terrenos, obtuvo las autorizaciones urbanísticas y tomó financiamiento garantizado con hipotecas por más de u$s12 millones. Sin embargo, el desarrollo quedó envuelto en un prolongado conflicto judicial y urbanístico por la altura permitida para la obra, lo que derivó en su paralización, incrementó los costos financieros y generó reclamos que, según sostiene la compañía, terminaron impactando de lleno en su equilibrio patrimonial.
Una radiografía del pasivo
La documentación incorporada al expediente también permite dimensionar el estado financiero con el que GCDI llegó al proceso concursal. Al 31 de marzo de 2026 declaró activos por $107.679 millones y pasivos por $125.477 millones, lo que dejó a la empresa con patrimonio neto negativo. El principal activo continúa siendo, paradójicamente, el propio desarrollo Astor San Telmo, valuado en $51.661 millones.
El detalle del pasivo muestra que $17.080,8 millones corresponden a deudas con proveedores de bienes y servicios, mientras que los pasivos financieros ascienden a $25.376,6 millones, impulsados principalmente por Obligaciones Negociables. A ello se suman $27.599 millones vinculados al proyecto Astor San Telmo, además de obligaciones fiscales, previsionales y laborales. Entre los principales acreedores figuran el estudio jurídico Davis Polk & Wardwell, empresas como Acindar, Loma Negra y Cementos Avellaneda, distribuidoras de energía, entidades financieras y organismos públicos, reflejando el alcance que tuvo la crisis sobre toda la cadena de valor de la construcción.
El desafío de la reestructuración
En la presentación, GCDI sostiene que el concurso preventivo constituye una herramienta para "preservar la continuidad de la empresa en marcha, proteger las fuentes de trabajo y resguardar la integridad de sus activos". La compañía asegura que continuará con las obras en ejecución mientras busca alcanzar un acuerdo con sus acreedores y reordenar una estructura financiera que quedó profundamente afectada tras varios años de pérdidas, conflictos judiciales y restricciones para acceder al financiamiento.
La demanda permite reconstruir ese recorrido y muestra que el desafío excede la negociación con los acreedores. La empresa deberá demostrar que puede sostener la actividad y recuperar la confianza del mercado mientras intenta reestructurar un pasivo superior a $125.477 millones, en una de las convocatorias preventivas más relevantes que atraviesa hoy el sector de la construcción.