2 de septiembre 2025 - 18:22

Se agrava el conflicto en la fábrica de cosechadoras Vassalli: denuncian vaciamiento y un posible negocio inmobiliario

La empresa lleva tres meses sin pagar sueldos y no asiste a audiencias. La UOM teme que el dueño cierre la planta de Firmat y conserve la marca.

La fábrica de Vassalli está emplezada sobre la Ruta Nacional 33.

La fábrica de Vassalli está emplezada sobre la Ruta Nacional 33.

La fábrica de cosechadoras Vassalli, emblema de la maquinaria agrícola argentina, atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. Con más de tres meses de salarios sin pagar, ausencia de la patronal en las audiencias del Ministerio de Trabajo y una planta paralizada, el conflicto ya desbordó el terreno gremial y empieza a tener un fuerte impacto social en la ciudad santafesina de Firmat.

Según confirmó a Ámbito Diego Romero, secretario general de la UOM Firmat, la situación es “desesperante”: algunos trabajadores recibieron órdenes de desalojo porque no pueden afrontar el alquiler, mientras otros denuncian problemas para costear tratamientos médicos. “Hace tres meses que no cobramos, hay familias enteras al límite. La empresa no aparece y seguimos sin respuestas”, advirtió.

La UOM sostiene con vales de comida a más de 300 familias

Ante la falta total de ingresos, la UOM decidió repartir vouchers de $150.000 por trabajador para compras en supermercados, un auxilio de emergencia para más de 300 empleados. “No es la solución, pero la gente necesita comer”, reconoció Romero, quien también denunció que Eduardo Marsó, actual accionista mayoritario, jamás se reunió ni con el gremio ni con los trabajadores, ni siquiera cuando compró la empresa a comienzos de 2024.

La compra de Vassalli se concretó a través de un esquema en cuotas, con un pago inicial inferior al 10% del monto total (unos u$s8 millones). Ahora, los propios operarios intentan contactar a los ex dueños (Esteban Eskenazi y Matías Carballo, quienes manejaron la firma mediante un fideicomiso) para confirmar si Marsó efectivamente cumplió con los pagos. “Queremos saber si es el dueño o si la operación nunca se terminó de concretar”, plantearon desde la UOM.

vassalli.jpg
Actualmente la fábrica de Vassalli está totalmente paralizada y más de 300 trabajadores no cobran su salario desde hace tres meses.

Actualmente la fábrica de Vassalli está totalmente paralizada y más de 300 trabajadores no cobran su salario desde hace tres meses.

Sospechas de vaciamiento y presión política

Mientras tanto, los trabajadores denuncian que la empresa podría estar aplicando un plan de vaciamiento. La hipótesis que circula es que Marsó buscaría cerrar la planta de Firmat, avanzar en un desarrollo inmobiliario en esos terrenos y trasladar la marca Vassalli a Entre Ríos, donde posee otras empresas metalúrgicas.

En ese marco, este martes los operarios realizaron una marcha hacia la Municipalidad de Firmat, donde fueron recibidos por el intendente Leonel Maximino. El jefe comunal escuchó los reclamos pero aclaró que “el Ministerio de Trabajo es el organismo que debe resolver este conflicto”. Los trabajadores, en cambio, reclamaron mayor compromiso político tanto a nivel local como provincial. “Son 300 familias que esperan una respuesta y no aparece nadie de la empresa”, insistió Romero.

Lejos de dar respuestas, la patronal contrató a la abogada María Florencia Arietto, quien la semana pasada llegó a Firmat, según los trabajadores con la clara intención de provocar y denunciar penalmente a los representantes gremiales, incluido Romero. La maniobra fue rechazada de plano por los operarios, que se negaron a dialogar con ella: “No venimos a enfrentar abogados mediáticos, queremos cobrar nuestros sueldos”, replicaron.

El trasfondo del conflicto se da en un mercado de maquinaria agrícola que no logra despegar. La combinación de tasas de interés elevadas, competencia con equipos importados y falta de financiamiento golpea con fuerza a las empresas locales. En ese escenario, firmas multinacionales como John Deere, Case IH y New Holland lograron sostener el liderazgo, mientras Vassalli quedó atrapada en un círculo de deudas, salarios atrasados y falta de insumos.

Con la planta paralizada, pedidos de maquinaria sin cumplir y una comunidad que depende en gran parte de esa fuente de empleo, el conflicto amenaza con trascender lo gremial para transformarse en una crisis social y política en Firmat.

“Estamos defendiendo la fuente de trabajo y también a la ciudad. Si Vassalli se cae, Firmat se cae con ella”, advirtieron los delegados.

Dejá tu comentario

Te puede interesar