27 de junio 2023 - 15:07

200 años de tangos y sambas: Los desafíos del futuro para Argentina y Brasil

En 1823 a partir del reconocimiento de la independencia del Brasil y el envío de documentos y representantes a Rio de Janeiro dieron inicio las relaciones diplomáticas entre Argentina (Provincias Unidas) y el país vecino, las cuales hoy revisten un carácter estratégico.

No obstante, la historia tiene múltiples momentos de tensión y conflicto. En el pasado, han surgido disputas territoriales durante el proceso de formación de los Estados, competencia por esferas de influencia, hipótesis de conflicto entre las Fuerzas Armadas e incluso desencuentros producto de las asimetrías comerciales.

Sin embargo, en medio de estos periodos de tensión, también ha habido momentos en los que ambos países han buscado fortalecer la cooperación e incluso potenciarla. Un ejemplo de esto es el Pacto ABC de 1915, promovido por José Maria da Silva Paranhos, conocido como Barón de Río Branco. Este acuerdo se planteó como uno de los pilares para la unión y la amistad entre los países sudamericanos. Otra iniciativa con el mismo nombre, relacionada con la unión económica, fue impulsada por Juan D. Perón a través del Acta de Santiago, aunque no logró la adhesión exitosa de Brasil estando la presidencia de Getulio Vargas. Además, los acuerdos de Uruguayana entre Joao Goulart y Arturo Frondizi son otro caso representativo de estos pasos.

Poco a poco, las hipótesis de conflicto y la desconfianza dieron paso a relaciones de cooperación y la firma de acuerdos que construyeron una importante relación de diálogo político y cooperación económica. En este sentido, los acuerdos establecidos en la década de 1980 entre los presidentes Raúl Alfonsín y José Sarney representaron un hito histórico, ya que impulsaron la firma de diversos instrumentos en distintas áreas: la Declaración de Iguazú, la Declaración Conjunta sobre Política Nuclear, el Acta de Buenos Aires para la Integración Argentino-Brasilera, el Tratado de Integración, Cooperación y Desarrollo, entre otros. Estos acuerdos sentaron las bases del Mercado Común del Sur (Mercosur), que fue constituido en 1991.

A partir del MERCOSUR Argentina y Brasil no solo pudieron elevar el comercio bilateral (hasta el día de hoy la relación comercial más grande en términos cuantitativos entre países latinoamericanos y con mayor comercio intraindustrial) sino que también el bloque contribuyó gradualmente a la cooperación en otras materias tales como el compromiso democrático, la concertación política y la declaración del MERCOSUR como Zona de Paz y Libre de Armas de destrucción masiva.

En una etapa más reciente, la afinidad política de principios de siglo entre Luiz Inácio Lula da Silva y Néstor Kirchner desde el Consenso de Buenos Aires, en 2003, y el relanzamiento del bloque mercosureño, contrastó especialmente con la llegada de Jair Bolsonaro al Palacio del Planalto, poniendo a la asociación estratégica argentino-brasilera en uno de sus momentos más delicados, presionando por la liberalización del bloque entendida en la reducción del arancel externo común y la posibilidad de firmar acuerdos de forma individual (una postura también especialmente defendida por la presidencia de Lacalle Pou).

Es cierto que en materia económica comercial el bloque tiene fuertes deudas pendientes, tales como lograr una unión aduanera completa y avanzar hacia el mercado común, lo que posibilitaría generar economías a escala, integración productiva y la formación de cadenas regionales de valor útiles frente a los posibles efectos adversos de la economía internacional. Asimismo, las ultimas décadas si bien posicionaron a China como uno de los principales socios comerciales de ambos países, ello afectó la relación comercial argentino-brasileña dado que el país asiático irrumpió con la presencia de productos industriales de valor tecnológico medio y alto desplazando en ambos mercados la presencia del socio regional.

Más allá de los vaivenes, las turbulencias, las tareas incumplidas, los tangos y las sambas, desde una región periférica e impactada por los efectos nocivos que ha tenido y tiene la geopolítica y la económica internacional, es esencial interrogarse como posicionarse frente a las reagrupaciones actuales del poder global: la relación argentino brasilera continúa representando un vínculo ineludible. En un mundo jerárquico de rivalidades y suma cero, con una globalización mas riesgosa y costosa, donde la interdependencia se ha vuelto una cuestión de seguridad y se plantea en distintos bloques regionales estrategias de de-risking, la complementación productiva argentino-brasileña se vuelve esencial para la construcción de un mercado común. Los efectos del cambio climático, las crisis alimentarias y el menor crecimiento mundial, pone en relieve la relevancia de Argentina y Brasil entre los principales productores mundiales de granos.

Los múltiples y complejos desafíos existentes, tales como el ascenso de Asia, las disputas interhegemonicas en nuestra región, la caída del precio de las materias primas, entre otros posicionan a la integración como un elemento fundamental para la autonomía de ambos países. Argentina y Brasil van a estar mejor preparados si recorren este camino juntos. Construir el futuro, es hoy.

Director de la Maestría en Relaciones Internacionales en la Universidad del Salvador

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