"Acuerdos de precios son sólo marketing político"

Opiniones

El rector de la Universidad Torcuato Di Tella, Juan Pablo Nicolini, cree que no hay un problema de inflación sostenida y adjudica las medidas que está tomando el gobierno para controlarla al marketing político. «Con los acuerdos de precio la popularidad del Presidente se mantiene sobre 60%. El impacto real que tienen es mínimo. Que generen popularidad, sólo se puede explicar por la magia del marketing», dijo en diálogo con este diario.

Estas son las principales declaraciones del economista que cree que la prohibición de exportar carne por 180 días traerá consecuencias graves porque otros países se quedarán con los mercados que la Argentina pierde por no cumplir los contratos:

Periodista:
¿Con las últimas medidas que tomó el gobierno para combatir la inflación, logrará atenuar la suba de precios?

Juan Pablo Nicolini: Cuando uno piensa en una economía con alta inflación piensa en un nivel de 20% anual, por muchos períodos. Hoy no es un problema en ese sentido. Hay una situación posterior a una devaluación que pasó de uno a tres. Lo que normalmente pasa es que los precios acompañan o el dólar baja. Aquí los precios han subido 70% y se puede esperar que suban un poco más
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P.:
¿Considera entonces que la inflación es sólo consecuencia del reacomodamiento de precios?

J.P.N.: Sin duda. Tenemos una expansión monetaria que fue acompañando un aumento en la demanda real de dinero. Si se hace una análisis técnico de la inflación vamos a ver que en realidad lo que hay es un ajuste en el nivel de precios que llega cuando la economía se recupera. Eso va a continuar salvo que se deje caer el dólar. Es más razonable ajustar ese precio que todos los precios de la economía
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P.:
¿Si eso es así, cuándo terminaría el ajuste de precios?

J.P.N.: En la medida en que el dólar siga en $ 3, se frenará cuando termine. Hoy tenemos superávit de más de 4% del PBI, no hay ninguna razón por la que haya un problema de inflación. Hasta ahora el gobierno ha tenido éxito en que el ajuste de precios se demore al tener las tarifas bajas y hacer política monetaria cautelosa. Pero el año pasado comenzó el ajuste y ahora se toman algunas medidas que tienen que ver más con el marketing político que con la realidad
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P.:
¿Los acuerdos de precio son parte sólo de una estrategia de marketing político?

J.P.N.: No creo que este gobierno que es tan cuidadoso con las cuentas fiscales, por lo cual realmente entiende cuál es el problema, crea que los controles de precios sean una manera de frenar este ajuste. Lo adjudico al marketing
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• Conducta fiscal

P.: Pero desde el gobierno aseguran que los acuerdos tienen impacto en el índice de inflación, al menos en el corto plazo.

J.P.N.: Es cierto. Si las elecciones fueran en mayo, estaría de acuerdo. Si algo hizo este gobierno es batir los récords en conducta fiscal de los últimos 45 años. Eso le permite darse otros lujos porque tiene controlada la madre del problema. Creo que en la medida en que haya algunos sectores, como en el caso de las naftas que hay una estructura oligopólica, la señal es que se cuiden un poco más. Claro que los aprietes funcionan en el corto plazo, pero duran muy poco
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P.:
¿En el caso de la carne?

J.P.N.: Es más complejo porque en la primera clase de economía te enseñan que si se prohíbe la exportación el precio doméstico cae. Pero el mismo libro dice que es una locura desde el punto de vista de la inversión a futuro porque la cantidad producida cae también
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P.:
¿El gobierno no tomó en cuenta que la medida es perjudicial para el futuro?

J.P.N.: Creo que con este tipo de medidas la popularidad del Presidente se mantiene sobre 60%. Tiene una notable capacidad de generar subas en la popularidad y por lo tanto lo sigue haciendo. Porque hay que saber tambiénque cuando los consumidores van al supermercado, los acuerdos tampoco le solucionan las cosas. El impacto real que tienen es mínimo
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P.:
¿La prohibición de exportar carne le pareció una medida extrema?

J.P.N.: Sí, porque los acuerdos de precios pueden tener un impacto mínimo en la inversión futura, pero el tema de la carne es mucho más grave. Implica que hay numerosos contratos. Cuando una empresa exporta no se pone la bolsa al hombro y sale a vender. Hay contratos acordados de entrega que no vamos a poder cumplir. Ahí aparece un ganadero brasileño que vende un poco más caro y con carne de peor calidad pero que te saca el mercado. Porque el que compra también tiene contratos con restoranes. Por eso pensé en la primera semana que iba a durar poco, que era sólo un gesto, que era un termómetro. Si esto dura los seis meses anunciado, va a tener consecuencias todavía más graves
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P.:
¿Cómo evalúa la decisión de crear para el servicio de aguas otra vez una empresa pública?

J.P.N.: Salvar la concesión ya era muy difícil hacía varios meses. Lo lamentable del caso fue más que nada la forma en que se hizo y el poco cuidado que se tuvo en conservar buenas relaciones con los gobiernos de Francia y España
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P.:
¿Cree que primó el deseo estatizador del gobierno o la imposibilidad de conseguir otro concesionario privado?

J.P.N.: Es muy difícil de distinguir. Uno no encuentra otro privado porque no se generaron garantías para conseguirlo. La estructura ideológica de este gobierno no ve mal recuperar algunas de las empresas que se privatizaron. Cómo va a manejar este Estado la nueva empresa de aguas es una incógnita que sólo se verá cuando esté en funcionamiento. Pero en el mundo se ha ido hacia una tendencia contraria, más de regular que de hacer. Creo que de nuevo esto tiene que ver con señales que le permiten al gobierno tener mucha popularidad.

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