Los dos ejes de una desigualdad: hacemos/usamos tecnología

Opiniones

La economía digital está para quedarse. Para no morir en el intento las empresas tienen que innovar e incluirse en esta ola de renovación, que nos habilita a acceder a nuevos servicios y productos solo con un clic.

Para asegurarnos que esta revolución produzca cambios positivos, generando nuevas oportunidades de trabajo, así como poniendo a disposición recursos innovadores, es necesario analizar los posibles escenarios considerando las diferencias de acceso a recursos de varones y mujeres.

Escenario 1. El Foro Económico Mundial estima que en el marco de la 4ta revolución industrial, la que se centrará en la inteligencia artificial, creará alrededor de 2.1 millones puestos nuevos, principalmente relacionados a la informática, las matemáticas, la arquitectura y la ingeniería.

¿Quiénes ocuparán estos puestos? En Argentina el 75% de los que estudian estas carreras son varones. Según un estudio, desde 2010 a 2017 las mujeres en Argentina no superan el 33% de las personas graduadas de las disciplinas CTIM (ciencia, tecnología, informática y matemática).

Es de vital importancia que promovamos la deconstrucción de estereotipos a edades tempranas y que lo trabajamos con las personas adultas que están a su alrededor, porque son quiénes transmiten estos mensajes: “Las mujeres son mejores en materias sociales y los varones en tecnología o matemática”. Mientras el sistema educativo replique estos mensajes, seguiremos encontrando los mismos problemas.

El año pasado, por ejemplo el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, repartió en los 3ros grados de las escuelas públicas el cuento “La larga historia de la princesa Melisanda”, escrito por Edith Nesbit, quien vivió de 1858 a 1924 en Londres. El cuento replica estereotipos de género que asocian a los varones (rey, príncipes, funcionarios) con el mundo de la lógica y la resolución de problemas y a las mujeres (reina, princesas, hadas y brujas) con una función sumisa de aceptación de las soluciones propuestas por los varones. La pauta para el docente no problematizaba estos roles, y al no problematizarlos, ayuda a su legitimación.

Escenario 2. ¿Cuál es el problema de que las mujeres no se incluyan en carreras CTIM? Es que continuaremos viviendo en un mundo impulsado por tecnologías que en su mayoría estarán diseñadas, producidas y gestionadas por varones.

Las soluciones propuestas atienden los problemas que ellos perciben y buscan soluciones que se mueven en el mundo en el que habitan. Si estos varones, que programan intensamente, no tienen a cargo el cuidado de sus hijes o no sufrieron en su experiencia algún tipo de discriminación, seguramente no tendrán en cuenta particularidades a la hora de diseñar o testear sus aplicaciones. Por ejemplo, hace unos años un hospital cambió su sistema de turnos, obligando a las personas a tomarla de manera online, y chequeaba el género de la persona en función del DNI. Cuando un hombre trans quiso sacar su turno con un/a ginecólogo/a, el sistema no se lo permitió. O el caso de un algoritmo que chequeaba números de CUIT para un trámite de personas conductoras de camiones, cuando lo usó una mujer no funcionó. ¿Recuerdan el caso de los primeros autos automáticos? No reconocían la voz de las mujeres para ser programados. La respuesta del servicio técnico fue “pedile ayuda a tu marido”.

Toda la información que nos rodea cuando estamos online es seleccionada por un algoritmo creado por alguien, y compara nuestra información con una base de datos, creada por otras personas. Si esas personas tienen sesgos, la información tiene sesgos, y nosotros, como consumidores sufrimos los efectos. Los avisos que aparecen en los buscadores y redes sociales nos encasillan y si no somos conscientes de ellos, nos coartan la libertad de elegir.

En estos escenarios, lo bueno que podría traer la tecnología se desvanece, porque no aplicada correctamente intensifica las desigualdades existentes en la sociedad. Para poder contrarrestar estos efectos desde Grow promovemos y acompañamos las reflexiones necesarias para facilitar la deconstrucción de sesgos, tanto en sectores privados como públicos, como en distintas industrias.

(*) Co fundadora de Grow, género y trabajo

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