En el marco de un conflicto bélico que nadie quiere, ¿cómo podría salir beneficiada la Argentina?

Opiniones

Ante un hecho que podría reducir drásticamente el abastecimiento de materias primas o productos derivados, nuestro país podría crecer considerablemente. Solo debemos mantenernos en la senda de un desarrollo continuo.

Entre 1880 y 1923, la Argentina tuvo su etapa de mayor crecimiento. El PBI se duplicó elevando la tasa de crecimiento anual a un 3,5%, focalizado en el aumento de la producción agropecuaria y el crecimiento de las exportaciones, como así también la modernización de los sistemas de logística.

Terminada la Primera Guerra Mundial, la economía argentina creció de manera casi tan vertiginosa como el primer decenio del siglo XX, y con una muy incipiente industrialización, disparada tanto por la situación mundial como por una reversión de los precios de los bienes que el país explotaba. Y luego prolongada a través de su cambio estructural, basado tanto en cambios de la demanda como en innovaciones tecnológicas.

Argentina se insertó en el mercado mundial y fue reconocida como exportador de productos agropecuarios. Hoy, el conflicto bélico en Europa nos lleva a reflexionar en este sentido.

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En principio, estos dos países son responsables de alrededor del 30% de las exportaciones mundiales de trigo y 32% de la venta global de semillas de girasol. A esto se le suma casi el 80% del comercio internacional de aceite de girasol.

Sin realizar predicciones, podemos analizar datos y observar el comportamiento financiero de los commodities, que cotizan en bolsa. Aunque deseamos que el conflicto no escale a un nivel mayor, ya podemos ver que la soja sigue cotizando en alza y cercana a los u$s600. Lo mismo pasa con el maíz que tuvo un incremento del 5% y con el trigo que aumentó un 8% solo en esta semana. La mayoría de los activos financieros de todo el planeta, sean bonos o acciones, se desmoronan o tienden a la baja.

Por su parte, otros comodities como el petróleo y el gas, subirán de precio. Aunque, en este caso, Argentina resulta ser importadora de los mismos, lo que no representa un beneficio en estos casos.

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Ante este escenario ¿Cómo podría actuar nuestro país?

Argentina debe estudiar los datos, su historia, su experiencia y reflexionar: ¿qué somos como país, en qué somos buenos, en qué podemos ayudarnos y ayudar? ¿qué tenemos y qué podemos hacer para estar prevenidos ante cambios que parecen tan distantes, pero que afectan toda la economía mundial?

Ante un conflicto que podría reducir drásticamente el abastecimiento de materias primas o productos derivados, Argentina podría crecer considerablemente en este sentido. Debemos mantener nuestro país en la senda de un desarrollo continuo y algo de lo que aprendimos es que las exportaciones son parte de ese camino de crecimiento.

Proveemos de alimentos al planeta y nos encontramos ante el desafío de elevar la calidad de los mismos y dejar de trabajar para vender solo un producto o servicio y concentrarnos en sumarles valor a esos productos, recuperar esa marca que nos identifica ante el mundo para poder alimentar a nuestra población y tener la fuerza de alimentar al resto del planeta y así, contribuir en aliviar el dolor que ocasionaría una potencial guerra a mayor escala.

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Una buena opción sería reforzar la generación de nuevos y más emprendedores agrícolas, micro y pymes, que se ocupen de sumar valor agregado a los productos de producción primaria (aceites, harinas, biocombustibles y hasta la glicerina del alcohol en gel, entre cientos de opciones), apoyándolos con inversión o financiamiento a bajo costo y flexibilizando más la burocracia existente para exportar este tipo de productos.

Un préstamo P2P podría ser también beneficioso. Se trata de un crédito concedido a través de plataformas que actúan como intermediarias y que tienen como objetivo el poner en contacto a personas o empresas necesitadas de financiación con inversores que quieren sacarle provecho o rédito a sus ahorros, pudiendo ofrecer a inversores internacionales convertirse en accionistas de los productores de comodities o derivados, tomando en cuenta que hoy somos el séptimo país exportador en este sector.

En función de este escenario, deberíamos tener en cuenta lo importante que pasaríamos a ser para el mundo en cuanto a la provisión de alimentos y sus derivados, además de para el país el ingreso de divisas tan necesario en este momento.

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Una Argentina entera trabajando en ese sentido puede ser nuestra garantía de futuro, unida en todas sus partes, desde los recursos naturales a los humanos e intelectuales para hacernos más fuertes y más grandes.

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