Hoy más que nunca, integrar es salud

Para hacer frente a la situación social y el impacto que trajo consigo el coronavirus, estamos lanzando el programa "Integrar es Salud" para los barrios populares para llegar a mil de los 4.416 barrios que figuran en el Registro Nacional de Barrios Populares. El objetivo es articularse con la provisión de alimentos, agua potable, abrigo, combustible (sobre todo garrafas) y un esquema especial de Anses adaptado la cuarentena.

Fernanda Miño, secretaria de Integración Socio Urbana de Nación.

Fernanda Miño, secretaria de Integración Socio Urbana de Nación.

Nadie las aplaude, tienen poco reconocimiento de la sociedad y aún insuficiente del Estado, pero hoy miles y miles de personas hacen milagros cotidianos en los barrios populares para hacer posible que, aún con problemas y no siempre exitosamente, la cuarentena se pueda llevar a cabo. Miles de mujeres y cientos de hombres, todos los días se arremangan y cocinan para su barrio, para su pasillo, para su cuadra, peleando contra el hambre en primera fila, postergando o comprometiendo a sus familias por el bien común.

Se trata de un gran movimiento nacional de la patria baja, de la patria pobre, que hace más de 20 años se viene organizando al costado del sistema para inventarse un trabajo y garantizar alimento ahí donde el mercado descartó y el Estado a duras penas llega. Un movimiento que hoy tiene un rol fundamental que jugar en la emergencia y hacia adelante debe ser parte de la reactivación nacional con su programa de Tierra, Techo y Trabajo para todas las familias del país.

El pueblo no es tonto ni suicida. Quienes vivimos en villas y asentamientos nos queremos cuidar. Queremos que nuestras viejas y nuestros viejos pasen el invierno, que nuestras embarazadas estén tranquilas y seguras, que nuestros muchos vecinos y vecinas con enfermedades crónicas no sumen otro problema serio de salud. Queremos también que haya la menor cantidad de víctimas de la pandemia posible, en todo el país, por eso en nuestros barrios hay un gran apoyo a este gobierno que muestra decisión para cuidar a su pueblo por sobre las ganancias de los que todo lo tienen y nada quieren soltar.

Pero para que nos podamos cuidar, para que podamos hacer nuestro aporte al plan nacional de lucha contra el Covid-19, los barrios populares necesitamos atención especial, porque ¿cómo podemos lavarnos las manos si no hay agua potable segura, si el 93,5% de nuestros barrios no tiene ni acceso formal a la red de agua? ¿Cómo podemos sacar al virus del barrio si el agua clorada lava las veredas pero no los pasillos? ¿Cómo podemos quedarnos en casa si las panzas de nuestros hijos e hijas no están llenas, si las vacunas no llegan a las casas de nuestros viejos o si convivimos con un violento?

No hablemos ni siquiera de la escuela a distancia en una casilla sin internet ni computadora, ni del “home office” de un albañil o una cartonera. Hablemos de lo más básico y esencial: agua segura, alimentos, vacunas y, ahora que arranca el frío, abrigo. No debería ser así, pero hace ya muchos años que hace falta que hablemos de estas cosas esenciales. Y en este contexto de pandemia es urgente no mirar para otro lado. Porque hoy, más que nunca, está claro que integrar es salud, para toda la sociedad.

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Por eso hoy, como Secretaria de Estado, villera, mujer y persona de fe, me toca estar a la altura de la situación. Desde nuestra secretaría y en articulación con las demás secretarías del Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat de Nación, estamos lanzando un programa de emergencia para los barrios populares. El programa “Integrar es Salud” apunta a, en una primera etapa, llegar a mil de los 4.416 barrios que figuran en el Registro Nacional de Barrios Populares. Allí vamos a reforzar las unidades productivas donde miles de héroes y, justo es decirlo, sobre todo heroínas anónimas alimentan a cientos de miles de personas que no tienen hoy un ingreso para llegar no a fin de mes, si no a fin del día.

El programa consiste en un refuerzo de esas unidades productivas (comedores, clubes, iglesias barriales, centros culturales) mediante pequeñas obras de infraestructura, equipamiento, complementos salariales para cuadrillas sanitarias y abastecimiento de elementos de higiene. Las cuadrillas podrán, además de alimentar, acercar higienizantes a los vecinos, rociar con agua clorada los pasillos, relevar y asistir a la población de riesgo, articular con los gobiernos locales para mejorar la llegada del sistema de Salud.

Este aporte, limitado pero fundamental, tiene que necesariamente articularse con la provisión de alimentos, agua potable, abrigo, combustible (sobre todo garrafas) y un esquema especial de Anses adaptado la cuarentena. Por eso la importancia de seguir avanzando en articular el trabajo de todos los ministerios nacionales, provinciales y los municipios, junto a los organizaciones sociales e iglesias que habitan nuestros barrios.

El 2020 no debe ser un año de politiquería y mezquindades, posterguemos eso hasta que pase la pandemia y quizás hasta aprendamos a ser mejores personas. Hoy necesitamos dar lo mejor de cada una y cada uno de nosotros para que la Argentina le gane al virus y eso sólo podremos hacerlo si trabajamos juntos, cultivando la cultura del encuentro para empezar por los últimos y llegar a todos.

* Secretaria de Integración Socio Urbana de Nación.

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