Cambalache, PRO y la Emergencia

Opiniones

Mientras transcurría la sesión maratónica del jueves 19 de diciembre último decidí tomar nota de algunas premisas que, con vehemencia, muchos diputados oficialistas, aliados y algunos propios hacían sobre el proyecto titulado “Ley de solidaridad social y reactivación productiva”, y me acordé del clásico tango “Cambalache” que silbaba mi abuelo los domingos y que, lamentablemente, no pierde vigencia.

Lo primero que me llamó la atención es cómo se organizó la bancada oficialista en una especie de “poliamor” justicialista, agrupando a los soldados de Cristina y al autodenominado “peronismo republicano y federal”. Después de haber votado esa ley, lo de peronismo y republicano es básicamente un oxímoron.

En un momento de la sesión, leyendo la versión taquigráfica del discurso de Alberto Fernández de hacía poco más de una semana, cuando asumió en el Congreso, se me ocurrió hacer un paralelismo y preguntarles cuál es realmente el modelo de país que profesa el Frente De Todos. ¿Es ese discurso dialoguista y republicano que invitaba a cerrar esa maldita grieta y unir a todos los argentinos, respetando las instituciones, o era este oficialismo que nos pedía que votemos una ley que, básicamente, propone cerrar con llave el Congreso y dotar de superpoderes al Ejecutivo Nacional?

Alberto Fernández, entre otras cosas, habló de devolverles la dignidad a los jubilados. Sin embargo, durante una sesión que duró más de 17 horas, nadie de la bancada oficialista supo explicar por qué era positivo congelar por 180 días los haberes jubilatorios, aunque muchos paladines de la justicia social gritaban con fuerza y como disco rayado frases como “Macri es hambre”.

Como decía Juan Domingo Perón, “la única verdad es la realidad”, y la realidad detrás de esos títulos grandilocuentes que hablan de impuestos solidarios, de equidad, de federalismo, es que se votó una ley que muy lejos está de ser solidaria.

Paradójicamente esa ley, para llegar a esos dos puntos del PBI, promueve un impuestazo a la clase media y una de las principales variables de ajuste son los jubilados. Con una voracidad recaudatoria pocas veces vista seguimos asfixiando a los que quieren emprender, generar y producir, usando al Estado para seguir poniéndole el pie encima a las economías regionales.

Volviendo al dilema sobre el discurso de Alberto Fernández y esta ley que, supuestamente, les quita a los ricos para darles a los pobres, la pregunta es ¿qué es justicia social? ¿Es un bono extraordinario a tiro de decreto del Ejecutivo o es garantizar que los jubilados estén cuidados por ley ante cualquier guarismo inflacionario? Aunque a muchos les pese, esa conquista fue gracias al expresidente Mauricio Macri, y los paladines de la justicia social le quitaron ese derecho.

Otro mito es el del modelo agroexportador concentrado en pocas familias oligarcas, poco solidarios y que odian a los pobres, cuando la verdad es que el último censo dio muestra que 182.613, o el equivalente al 80% de las tierras trabajadas, son de productores que poseen menos de 500 hectáreas. Y sobre el 100%, más del 84% son manejadas por los propios productores que viven de sus campos.

Tratando de poner un marco de racionalidad a tanto atropello, me surge otra duda. ¿El problema es de ingresos realmente o es de mal gasto público? ¿El problema es que la oligarquía del campo es poco solidaria o es que tenemos un Estado que cada vez es más grande y el universo que financia ese Estado es cada vez más chico?

Un dato importante es que las empresas en Argentina, según un informe del Banco Mundial, pagan la segunda tasa impositiva más alta del mundo. ¿Cómo vamos a generar más empleo en blanco si seguimos asfixiando al sector privado con más cargas patronales? ¿No estamos generando el efecto contrario y obligando a generar más evasión y más empleo en negro?

Lamentablemente, el relato moderado del discurso de asunción de Alberto Fernández duró menos de 10 días y entramos en el mismo círculo vicioso de siempre. Más kirchnerismo que, de más está decir, nunca fue ni va a ser de izquierda, ya que ha sido un capitalismo populista que priorizó la satisfacción inmediata de la gente. Perón, en cambio, apostó a la movilidad social ascendente; se preocupaba para que la gente estudiara y tuviera servicios o una vivienda.

Macri dijo una vez que no podemos gobernar sistemáticamente pensando en el costo o el oportunismo político de las cosas, y elijo citar a Macri después de citar a Perón porque después de esta ley, creo que es el que mejor entendió el concepto de justicia social. Con esta ley de emergencia, el presidente no les quita a los ricos para darles a los pobres, sino que les quita a los pobres para darle al Estado.

Diputado nacional (PRO)

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