20 de agosto 2007 - 00:00

Campo sin diálogo

El presidente de la Confederación de Buenos Aires y La Pampa [CARBAP], Pedro Apaolaza, de regreso de Junín, donde inauguró una exposición, explicaba ayer a este diario indignado cómo la agriculturización marginó a la ganadería de cría y cómo la intervención del Estado en el mercado de trigo genera desaliento en los productores que reciben menor valor por sus cosechas.

PERIODISTA: Usted dijo que el gobierno «ignora, agrede y pretende enfrentar al campo con el resto de la comunidad» y advirtió que la ganadería «enfrenta una crisis sin precedentes». Con dichas opiniones ¿hay forma de reanudar el diálogo antes de las elecciones?

Pedro Apaolaza: Para reanudar el diálogo el gobierno debe tomar conciencia y reconocer el daño que les causó a los productores de cría. A este ritmo, la ganadería se cae a pedazos antes de octubre. En zonas como Salto, o Junín, la ganadería está en franca retirada... Están sembrando todo... Luego de muchos años de producción ahora tienen que liquidar y después no será fácil volver a la ganadería. Esta actividad no tiene solución en la Cuenca del Salado y en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires. Quien pretenda gobernar en serio y para el legítimo interés nacional debe asumir que no se puede soñar una Argentina grande sin un campo pujante y competitivo.

P.: ¿Qué paso debe dar el gobierno para destrabar el conflicto?

P.A.: El gobierno debe diseñar políticas que nos incluyan a todos, y para que esto sea posible no debe haber exclusiones a la hora de opinar y exponer ideas. No habrá solución con precios máximos, acuerdos sectoriales espurios, prohibiciones, cierre de exportaciones, registros habilitados como instrumento de presión.

P.: En el tema trigo el gobiernoya demostró que no está de acuerdo con la posición de los productores. Desestimó la denuncia de CARBAP contra los exportadores.

P.A.: El trigo fue manoseado... El gobierno no tiene conciencia de lo que es el campo pese a que cedemos mediante retenciones más de 8.400 millones de pesos por año a las arcas de un administrador cuya gestión nos permite asegurar que en manos de los productores esos fondos tendrían un mejor y más ponderado destino. El gobierno desestimó la denuncia de CARBAP. Pero si uno se fija en la defensa de los exportadores, ellos mismos admiten la intervención del Estado. Y el mismo gobierno dice en su respuesta que existió una necesidad superior del Estado para intervenir. Eso es señal de soberbia... Apelaremos ante la Cámara Penal Tributaria.

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