25 de julio 2006 - 00:00

Chile, lejos del Mercosur

(El periodista dialoga, en el marco de la cumbre de presidentes del Mercosur que terminó el viernes en Córdoba, con una muy alta funcionaria del gobierno chileno de Michelle Bachelet. La integrante del gabinete del país vecino explica por qué Chile no será socio pleno del Mercosur y critica, con mucha diplomacia, la ideologizaciónde la cumbre de noviembre pasado de Mar del Plata, el acercamiento a Venezuela y a Cuba, y la política argentina hacia su país en materia energética.)

PERIODISTA: ¿Evalúa Chile formar parte del Mercosur?

Funcionaria: Creo que el estatus que tiene hoy Chile con el bloque es el ideal y el mejor al que podemos aspirar desde las dos partes. Somos «estado asociado», lo que nos permite avanzar todo lo que queramos en acuerdos comerciales que son beneficiosos tanto para la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay como para Chile. Fíjese que con la Argentina mantenemos un acuerdo automotor que es muy provechoso y que complementa muy bien sus posibilidades de producción. No creo que Chile y el Mercosur necesiten más profundidad en su nivel de asociación.

P.: Sinceramente, suena a una respuesta diplomática para eludir razones más profundas.

F.: Créame que es como le comento. Le profundizo si quiere la explicación. Chile hoy tiene un nivel arancelario externo de no más de 6%, que se transformará en 5% en dos años. Son muy pocos los productos que deben pagar una tasa más alta que ésa, y no es nuestra intención dar marcha atrás en este esquema el comercio exterior chileno. El Mercosur, hasta lo que sé, tiene un promedio muy superior, que es de 14%, que incluso puede aumentar. Son entonces bloques incompatibles.

P.: Políticamente cree que sería difícil presentar ante las sociedades de la Argentina y de Brasil un acuerdo comercial con Estados Unidos...

F.: Con humildad, creo que no es que se haya politizado mucho este tema, sino que se ideologizó demasiado. La cumbre de noviembre pasado en Mar del Plata resultó muy negativa en este sentido. Hubo, y me consta, muchos presidentes latinoamericanos a los que no les gustó el innecesario grado de conflicto que se generó en ese evento. Muchos estados, entre los que se encuentra Chile, mantienen muy buenas relaciones comerciales con Estados Unidos y no ven al gobierno de George W. Bush como un enemigo continental.

P.: Mucho menos, abonan entonces la idea del «imperialismo», que propaga Hugo Chávez...

F.: Obviamente. Y creo que en la cumbre de Mar del Plata hubo mucho de eso. Una cosa es discutir y negociar acuerdos comerciales y la negativa a abrir mercados, como el agrícola; y otra es organizar eventos para castigar oficialmente a los Estados Unidos o a cualquier otro país. Para eso están las Naciones Unidas.

P.: Veo que disiente de la posición que sostiene Hugo Chávez cada vez que participa de este tipo de cumbres. ¿Se asociaría Chile con Venezuela en iguales condiciones que el tratado firmado con el Mercosur?

F.: No, pero la causa no es política, sino económica. Es el mismo esquema que el Mercosur. Venezuela tiene mercados cerrados, incompatibles con la situación chilena.

P.: ¿Más allá de las cuestiones comerciales, ¿qué opina de las filípicas chavistas?

F.: Está en su derecho soberano de decir lo que piensa, y sus votantes de apoyarlo o no. Simplemente, digo que no es el esquema elegido en Chile.

P.: ¿Cuánto molestó la política del gobierno argentino de Néstor Kirchner en relación con la venta de gas y la suba de precios en las estaciones de frontera?

F.: Quiero ser muy prudente, pero sincera en este tema. Cualquier país es soberano para adoptar las políticas y decisiones que considere necesarias para su desarrollo, y no somos nosotros ni ningún otro gobierno los encargados de criticarlas. Nuestra crítica viene por otro lado. No puede ser que se discutan acuerdos durante largos años, y que luego éstos no se cumplan. Tampoco puede ser que un cambio en las reglas de juego se den unilateralmente y que un gobierno se entere de las decisiones de otro con el que tiene relaciones profundas como el argentino y el chileno, cuando la medida ya está tomada y en marcha.

P.: Pero entenderá que Bolivia aumentó el precio del gas, lo que varía el esquema argentino...

F.: Primero, la crítica a alterar las reglas de juego unilateralmente y no respetar los contratos y acuerdos ya firmados también vale en este caso para Bolivia y su aumento de gas. Pero, en el caso boliviano, hubo antes un anuncio y una disposición a renegociar la situación. La Argentina tomó decisiones unilaterales sin invitar a la parte chilena a discutir las nuevas reglas. Esto es lo que molestó.

P.: ¿Cómo cree que se solucionaría entonces ese problema?

F.: El gobierno de Néstor Kirchner debería abrir con nosotros una ronda de negociaciones y establecer juntos las reglas de juego para los próximos años. Y luego comprometernos desde ambos lados a respetar esas nuevas reglas.

P.: ¿Qué opina de la presencia de Fidel Castro en esta cumbre?

F.: Fidel Castro es el presidente de un país soberano, invitado por todos los miembros del Mercosur, con lo cual tiene todo el derecho de participar en esta cumbre. Lo único que creo es que, por las reglas propias del Mercosur, debería limitar el grado de sociedad a la llamada «cláusula democrática», porque, más allá de cualquier opinión, Cuba, lamentablemente, no es una democracia republicana.

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