(Elisa Carrió, antes de los discursos en el recinto de Diputados, explicó en diálogo con Nelson Castro cómo el actual debate acerca del control del oficialismo sobre los jueces se libró ya en 1997, cuando Cristina de Kirchner y Nilda Garré pensaban lo contrario de ahora.)
PERIODISTA: Alberto Fernández dice que usted dijo, en el debate de 1997 sobre la integración del Consejo de la Magistratura, que optaba por una legitimidad democrática frente a una corporativa que responde a los intereses de abogados y de la familia judicial.
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Elisa Carrió: Es así. Pero en realidad, el centro de la discusión es muy curioso. Nilda Garré, que en ese momento representaba al Frepaso, actual ministra de Defensa del gobierno kirchnerista, quería menor representación parlamentaria. Y en consecuencia, yo sostuve la idea de que, por ser un órgano contramayoritario, tenía que haber representación democrática y representación de las minorías. La que defendió en consecuencia que la segunda minoría de la Cámara estuviera en el Consejo de la Magistratura -en ese momento era el Frepaso y yo era radical-fui yo, en contra del Frepaso. Cuando terminóesto, logramos que las minorías estuvieran representadas en el Parlamento.
La ley salió equilibrada, y todo el Frepaso estuvo en una conferencia de prensa de senadores, incluida Nilda Garré. Yo creo en la representación parlamentaria, lo que siempre dije es que no puede ser una representación oficialista, justamente porque el Poder Judicial es un órgano contramayoritario.
P.: Ese debate se repite ahora...
E.C.: Así es. El menemismo, ¿qué quería hacer? El menemismo quería tener mayoría oficialista en el Consejo de la Magistratura con los miembros para permitir controlar a los jueces. Como necesitaba de 129 votos y no tenía, tenía que negociar con el radicalismo. La negociadora fui yo. Entonces, nosotros le pusimos estas condiciones: que haya equilibrio, que el oficialismo nunca tenga ni siquiera capacidad de veto y que haya concursos de antecedentes y oposición, que en definitiva es lo mejor que tiene la ley. Fue un esfuerzo, que tardamos dos años en conseguir, con una lucha frontal, incluso con gente del propio partido radical, y con el apoyo de Cristina Kirchner, frente a lo que quería el menemismo en aquella oportunidad que es lo que quieren ahora. Es decir, que el oficialismo de turno tenga el control absoluto del Consejo de la Magistratura.
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