Falta de humanismo (y no en el virus)

Opiniones

Hubo negligencia en algunos gobiernos, vinculada a la soberbia y la ponderación de valores económicos sobre los humanos. Todo un registro de época la pandemia del coronavirus. En Argentina los primeros casos y la contención social.

El corona es un virus alojado en el cuerpo de un animal silvestre o salvaje llamado pangolín, devorado ilegalmente por las poblaciones asiáticas. Otras epidemias han sido desencadenadas por el comercio y consumo sin control de especies como: el murciélago (huésped del ébola), las civetas (del SARS), los chimpancés (el SIDA) y la gripe aviar. Mercados clandestinos y consumos que muchas veces son tabú en las hambrientas sociedades modernas.

Cuando se registran en un territorio 10 fallecimientos por una misma causa se llama “crisis sanitaria”. Nuestro país está momentáneamente fuera de ella. Pandemia se denomina a la propagación mundial de la enfermedad: el coronavirus se gestó en China (por el consumo de pangolines y su uso medicinal) pero se propagó rápidamente a Europa, que es ahora el nuevo foco infeccioso global. Hay alrededor de 215.000 infectados en el mundo. Se contaron 3.250 casos en China (que redujo a cero los contagios locales entre jueves y viernes) y un nuevo máximo 4.000 en Italia que no logra controlar la epidemia.

Los primeros casos de coronavirus se detectaron en diciembre en la localidad de Wuhan en China. A fines de febrero el virus llegó a Italia y el 8 de marzo alcanzó la crisis sanitaria en España. Ninguno de esos países realizó tests a personas con sospechas de haber contraído el virus y tomaron tarde las medidas prevención: hace apenas dos semanas Italia se encuentra en cuarentena. Las consecuencias económicas fueron priorizadas por gobiernos como el italiano y el inglés. España, se dice, estaban más preocupados por atender las disputas políticas internas.

La cobertura sanitaria de Italia es superior a la Argentina pero sufrió en los últimos años masivos recortes tras acojerse a los programas de ajuste fiscal recomendados por el FMI, tras el contagio de la crisis griega allá en 2011. Los italianos no cerraron las fronteras inmediatamente, para proteger la economía, y ahora las clínicas y personal de salud están desbordados. Entre el jueves y viernes se registraron 627 nuevas muertes en el país (los días previos venía anotando 100 defunsiones diarias). "Pronto no podremos dar respuesta a los enfermos" lamentó el presidente de la región de Lombardía.

Por el contrario, en Corea del Sur se realizaron por varios días 10.000 testeos diarios y con más de 8.500 infectados consiguieron reducir el número de muertes y contagios progresivamente. España e Italia prestaron atención únicamente a la población con síntomas graves, mientras el virus se esparcía entre portadores desinformados y luego fue tarde.

¿Qué ocurrirá en Argentina? ¿En qué consisten las pruebas del corona-virus: podemos realizarlos en el país? ¿Contamos con la estructura necesaria? La detección de síntomas –similares a la neumonía– no es suficiente para saber si una persona está contagiada con el coronavirus por lo que debe identificarse genéticamente el virus, en análisis moleculares de secreciones respiratorias o sanguíneos que detectan los anticuerpos y toman apenas horas en lanzar resultados. Pero estos no son 100% infalibles.

Por ello y la facilidad de contagio, las medidas de prevención anunciadas por el presidente Alberto Fernández –que a cierta parte de la población resultan insufientes y a otra extremas– apuntar a reducir la presión que deberá soportar nuestro sistema sanitario en el pico epidemiológico. Entonces, no importará si Macri fue el desguazador o la herencia venía de antes, solo importará salvar vidas. Un poco de la lógica albertista y solidaria avanza por nuestras tierras.

La cantidad de infectados no debe compararse entre países porque depende de la cantidad de tests realizados. La tasa de letalidad del virus es del 3% en China y entre 0,7% y 1% en el resto del mundo pero depende de los casos de contagio.

En Brasil son 291 los casos declarados. Bolsonaro llegó semanas atrás de viaje a Miami y no cumplió la cuarentena exponiendo a la sociedad entera que lo saludaba con la mano. De aquella comitiva resultaron 18 infectados pero el presidente seguía calificando a las pandemia de “fantasía” y a las acciones internacionales como “un acto de histeria”. Hubo cacerolazos contra esa soberbia del presidente que lo obligaron a tomar medidas esta semana.

De igual modo Trump se pensó superior al virus. Primero tomó medidas para compensar el colapso económico de los mercados bursátiles y luego controles sanitarios y de frontera. El primer ministro de Canadá permanece en cuarentena tras resultar positiva la prueba a su esposa. La frontera de personas (no comercial) con Canadá y México fue cerrada esta semana. Estados Unidos reporta al menos 6.500 casos de coronavirus. Canadá informó casi 600 contagios y México 93 casos hasta el momento. En Chile los contagios ascienden a 238, Piñera decretó el "estado de catástrofe" por 90 días.

(*) Economista del Centro Cultural de la Cooperación

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