ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

4 de marzo 2023 - 00:00

Debate por la deuda pública: crónica de un default anunciado (Parte VI)

ver más

Federico Sturzenegger.

Telam

Cambiemos, la derecha demagógica, en 8 meses de 2016 puso de relieve tanto los problemas de funcionamiento democrático como los de índole económica. Nada bueno procedería de la espontaneidad popular que respondió al canto de sirena, porque al final la gente quiere proseguir con su bienestar y mejorar su realidad, dentro de su estilo de vida. Lamentablemente, una vez comenzaba un enfoque político y económico con las características noventistas, con las cuales sería muy difícil dejar de retroceder.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Otra vez el recurso dialéctico: “estamos mal, pero vamos bien”. La periodista que lo entrevistaba le dice al presidente Macri que hay 1.5 millones de pobres nuevos. El hombre evadía la respuesta y decía que íbamos a salir adelante, le repreguntaba nuevamente: - ¿Cómo va a hacer? - Y, está bien, porque un mandatario tiene que hablar con fundamento para respaldar sus afirmaciones.

El ingeniero hacia agua y balbuceaba cualquier cosa, menos una respuesta coherente y seria.

En solo 8 meses (agosto 2016), con Prat Gay y Sturzenegger, la brecha de déficit fiscal se amplió, y la deuda externa en dólares aumentó alrededor de 24.000 millones de dólares. Al mismo tiempo, la calidad de la democracia se desmoronaba y se disparaba la desigualdad social, agregando 1.4 millones de pobres, 200.000 despidos, a una velocidad inusitada. La comisión bicameral del Congreso le frenaba un aumento del presupuesto por $ 76.000 millones-el panorama fiscal se complicaba-las necesidades de financiamiento ya eran de 500.000 millones en pesos (aunque se habían comido u$s 6.000 millones de los 11.750 que le sobraban en dólares). Los indicadores de actividad sectoriales todos registraban caídas interanuales de magnitud, las Calificadoras de Riesgo nos descalificaban, el HSBC pedía que “dejaran de mentir”.

Como dijimos, si no prosperaba el aumento tarifario, el déficit fiscal primario se iba a potenciar. A ese déficit primario había que sumarle los intereses que generaban ahora los 24.000 millones de dólares de deuda nueva-unos 1.900 millones de dólares anuales-, mas los 900 millones de dólares mensuales de intereses que pagaba el BCRA por las LEBACS- Letras del Banco Central‎ (una bicicleta infernal que ya habíamos visto con Martínez de Hoz). A la vez, con un PBI en caída (-2%) era lógico esperar menos recaudación y peor relación deuda/PBI. Todo esto sucedía sin un plan de estabilización del FMI (cuya delegación llegaría en septiembre, luego de 11 años de ausencia) para intentar salir de la inflación que se duplicó en solo ocho meses de la gestión del presidente Macri.

Si la intención auténtica era bajar la inflación, dentro del marco teórico elegido, la praxis consistía en aplicar un plan que incluyera una política monetaria más contractiva aun, una política fiscal más sobria y eso es imposible sin que hubiera un acuerdo con toda la sociedad. Darle dinero a todo el que pidiera era “hacer ropa” (lunfardo), pero para lograrla tapadera, ahora el Gobierno tendría que lidiar con cualquier exigencia del instante. El panorama era complejo, la ley de reparación histórica a jubilados que en realidad implicaba una “quita de magnitud”, demandaba un aumento del gasto previsional de $ 67.000 millones, entre aumento de haberes y pago de deuda retroactiva.

El alto déficit fiscal, mientras aplicaron menor emisión monetaria del BCRA para financiarlo-pero manteniendo en parte la dominancia fiscal-, conllevaba un aumento del endeudamiento del sector público creciente. Concretamente, para lograr gobernabilidad-se las componía con sindicalistas-movimientos sociales-gobernadores-oposición-medios. El gobierno se endeudaba mientras hacía lo suyo. Alguien del gobierno en un sincericidio dijo: “tiramos diez o doce juntas, y dos o tres pasan seguro”.

Siempre desde el enfoque teórico escogido, el BCRA aplicaba “metas de inflación”, y utilizaba la tasa de interés de las LEBAC a 35 días como instrumento moderador. Pero en esos esquemas, para bajar la tasa de inflación, el BCRA se debía aplicar una tasa de interés real positiva y alta, para reducir la demanda agregada y disminuir la expectativa de inflación. Lo indecoroso es que había compromisos de emisión de base monetaria y debía emitir para financiar al sector público y pagar los intereses de la deuda en LEBAC.

Para que el esquema fuera coherente, la demanda de pesos debía coincidir con lo que el BCRA correspondía emitir. Dado que los mercados no deseaban tantos pesos como los que el BCRA tenía que emitir, trataría de aplicar esos pesos a más y más LEBAC.

En ese contexto, el violento endeudamiento que ya mostraba el stock de LEBAC (mas de 70% en 8 meses), tendería a aumentar más, empeorando la situación por la necesidad del BCRA de mantener tasas de interés reales positivas para reducir la inflación. En ese escenario el stock de LEBAC comenzaba a lucir explosivo porque la demanda de pesos era muy inferior a los compromisos de emisión del BCRA y mucho peor, porque el costo real de la deuda en LEBAC seria fuertemente positivo, si es que se quería mantener tasas reales positivas para bajar la inflación. En dólares las tasas de interés eran confiscatorias para el BCRA. Estaban perpetrando el sueño de Milei, el BCRA se estaba incendiando.

Sturzenegger y Prat Gay cumplían el sueño de Milei:

Incendiaban el BCRA por otros métodos. El BCRA ya había emitido a mediados de agosto 2016, $193.700 millones para comprar dólares y financiar al Tesoro; aunque los mercados sólo demandaron $ 49.500 millones. El exceso de pesos remanente, unos $ 144.200 millones se fueron a comprar de LEBAC, que, al mantenerse el mismo tipo de cambio nominal, rendía la extravagante tasa de interés en dólares de alrededor de 32% efectiva anual. Otra vez la bicicleta financiera, a través de las LEBAC que ya ascendía a casi $ 600.000 millones, de los cuales el 34%, unos $204.000 millones ya constituían un déficit cuasi fiscal, de alrededor de 2.5% del PBI.

En síntesis, las economías de esa orientación solo buscan acumular (modelo de valorización financiera), no apetecen consumo, son economías monetarias/financieras, no economías reales. Allí el corto plazo condiciona al mediano y largo plazo. Recuerde que, en estos programas económicos, ni el consumo ni el gasto público son protagonistas, sino las inversiones y el crecimiento de las exportaciones se consideran llaves de crecimiento sustentable.

Aunque como decíamos, es muy difícil predecir con modelos econométricos, porque han demostrado que solo sirven para analizar el pasado; JP Morgan y toda la banca de inversión los utilizaron y utilizan. Las expansiones monetarias remuneradas o no remuneradas ya se habían creado y el tiempo no volvería atrás, por eso la incertidumbre crecería y nunca llegaría la inversión extranjera directa (IED), es que paradójicamente, el enfoque de pensamiento económico que expresaron los teóricos del gobierno y los mercados, lo que se estaba aplicando no era la forma en que se corrigen los desequilibrios macroeconómicos, para atraer inversiones que no sean golondrinas.

A fines de 2017 se caería en cuenta que esta elite de technopols (Jorge Domínguez), en realidad le había hecho vivir de ilusiones a la gente, no había competencias en sus saberes para llegar a “pobreza cero”, solo repeticiones, doctrinas y dogmas, pero el pueblo la ciudadanía lo ignoraba. Quería más bienestar material, salvaguardando lo obtenido una vez liberado del desempleo y los salarios bajos. Entonces ya, las encuestas desanimaban a una ciudadanía que tomaba conciencia cabal que nunca existió la generosidad solidaria, sino una vulgar e hipócrita demagogia que se seguía sosteniendo con cinismo, y en menos de un año comenzaba a desmoronarse. Curiosamente Prat Gay dijo: “el trabajo sucio ya lo hicimos”. ¿Un acto fallido o una confesión? (continuará)

Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

Últimas noticias

Te puede interesar

Otras noticias